La crisis en las tres óperas de Berlín acaba con Christian Thielemann

RAMIRO VILLAPADIERNA, CORRESPONSAL/
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Christian Thielemann, considerado una de las mejores batutas alemanas de la actualidad, cumplió ayer su ultimátum y anunció que abandona la Deutsche Oper de Berlín, por agravio comparativo con la vecina Staatsoper, que dirige Barenboim en Unter den Linden. El abandono de Thielemann, cuyo contrato al frente de la Deutsche se extendía hasta 2007, revela en toda su dimensión la crisis a que se enfrentan las óperas de Berlín, tres, para una ciudad en bancarrota efectiva y sin perspectivas de mejora para sus 47.000 millones de deudas. «No he podido aceptar el acuerdo (ofrecido), porque nos habría dejado igual», dijo ayer Thielemann en un comunicado.

La Staatsoper de Barenboim, la Deutsche Oper de Thielemann y la Komische Oper se han visto reunidas en los últimos tiempos bajo una fundación que, más que aunar, coordinar y repartir, ha puesto de relieve los agravios diferenciales con la legendaria ópera prusiana que dirige Barenboim. El llamado senador de Cultura de la capital, Thomas Flierl, dijo ayer lamentar «la decisión de una figura que ha sido muy importante para la Deutsche Oper, pero la catastrófica situación financiera de Berlín nos impide incrementar las subvenciones». Thielemann, un alumno y colaborador de Von Karajan, quien durante décadas dirigió la Filarmónica de Berlín, pedía 1,6 millones más de euros/año para sus músicos, pero lo máximo que le pudo ofrecer la capital, tras mucho rastrillar el presupuesto, fueron 800.000 euros, según indicaron fuentes del departamento de Cultura.

El director argentino, al frente de la Staatsoper, se había opuesto a la fusión de las administraciones bajo la nueva fundación, intentando que la suya permaneciese bajo amparo federal y logrando en ello una subvención anual al margen de la fundación de 1,8 millones. Thielemann, un conocido experto en Wagner de 45 años, se siente agraviado y en días pasados decía al «Tagessspiegel» que sus rivales «son queridos y amados y nosotros, no», agregando que «lo que busco es honestidad y justicia». La única cuestión, para él, sería «cómo debemos encarar la herencia de dos óperas de rango mundial en esta capital». La Fundación Óperas ha sido vista con recelo por la posible pérdida de autonomía de las tres óperas.