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CLÁSICA

Aula de (re)estrenos

Obras de Sánchez-Verdú, Camarero, J. L. Turina y Torres (estreno). Int.: Trío Arbós. Lugar: Fundación Juan March. Madrid. Fecha: 29-03-06

ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE

Acaban de cumplir diez años: son sólo unos niños, aunque sobre el escenario se muevan con la responsabilidad de los mayores. Miguel siempre está serio, la chaqueta perfectamente abrochada y el cuerpo impertérrito; José Miguel tiende a fruncir el ceño y a permanecer un poco hierático, como si acusara la responsabilidad; y Juan Carlos, más rebelde, suda la gota gorda, mira a uno y otro, reparte juego. Juntos han celebrado los primeros diez de un proyecto en común, el Trío Arbós, y lo han hecho con un concierto al que se han unido algunos amigos. Entre todos figuraban cuatro compositores que cuentan maravillas sobre los homenajeados. Dicen que la música española vive un buen momento y que el Arbós así lo confirma. Y es cierto, pero también que mejor nos iría si en lugar de uno hubiera muchos como ellos. Porque el intérprete, el que se preocupa de entender el arte de su propio tiempo con la misma naturalidad con la que vive los cambios de la moda en los vaqueros, le da vida a la música y también la crea.

Por eso, José María Sánchez-Verdú, César Camarero y José Luis Turina escribieron, en su día, el «Trío II», «A través del sonido de la lluvia» y los «Tres tercetos» que de inmediato dedicaron al Trío Arbós y que ahora se han escuchado en este concierto. Son también los propios compositores quienes confirman que el trabajo con ellos resulta fácil porque aúnan técnica, expresión, inteligencia y personalidad. Así lo detalla, especialmente, Jesús Torres, quien además confiesa que gracias al Arbós le perdió el miedo a una formación instrumental «tan clásica». Y no miente, porque a Torres se le ve venir a través de su música más madura, tanto como para que esta parezca un reflejo mimético de su ánimo.

Antes de este concierto se le veía feliz y relajado. Luego, vendría el estreno de su «Decem» demostrando que tras las notas había mucha soltura, alegría y buen humor. Fue una estupenda pequeña obra, algo digno de semejante cumpleaños; una composición necesaria para amortiguar el rigor estilístico con el que había transcurrido el concierto; sin duda, la música imprescindible para que, por fin, a los niños grandes se le viera sonreír: al violinista Miguel Borrego, al violonchelista José Miguel Gómez y al pianista Juan Carlos Garvayo. El Trío Arbós. Felicidades.