Bruce, McCartney, los Stones... un aluvión de rock para las víctimas del «Sandy»
Bruce y Bon Jovi, nacidos en Nueva Jersey, en el concierto del Madison - reuters

Bruce, McCartney, los Stones... un aluvión de rock para las víctimas del «Sandy»

El Madison neoyorquino vibró la noche de este miércoles con un emotivo concierto bénefico que será editado en disco

nueva york Actualizado: Guardar
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El mundo del rock and roll siempre ha arrimado el hombro cuando se han puesto feas, y decir rock y solidaridad es desde hace décadas algo bastante habitual. El pasado 1 de noviembre el huracán «Sandy» hacía estragos en la costa este de los Estados Unidos, principalmente en la ciudad de Nueva York y en el estado de Nueva Jersey. [ Las fotos del concierto de ayer]

Precisamente, un nativo de Nueva Jersey y que además grabó hace años una maravillosa canción llamada «Sandy. 4 de julio Asbury Park», es decir, señoras y señores, Bruce Springsteen, fue el encargado de abrir en la noche de este miércoles en el Madison Square Garden neoyorquino el concierto para recaudar fondos para las víctimas del terrible ciclón.

Bruce abrió esta velada cantándole a la esperanza con una de sus más hermosas piezas, «Land of hope and dreams» («Tierra de esperanza y sueños»). «Esta noche es una oración por nuestros hermanos y hermanas de Nueva York y Nueva Jersey que siguen pasándolo mal», dijo Bruce antes de pasar a interpretar «Wrecking Ball» y «City of Ruins», canciones referentes a su Nueva Jersey. Más adelante, en compañía de otro hijo afamado del estado, Bon Jovi, cantó «Born to Run». Seguidamente, Bon Jovi emocionó al público con su versión de «Living On A Prayer», iniciada a capella en uno de los momentos más bonitos del recital en el que también participaron como presentadores Billy Cristal, Katie Holmes, Quentin Tarantino y Adam Sandler.

McCartney en el papel de Kurt Cobain

Otra de las grandes actuaciones fue la de Paul McCartney, que tomó el papel de Kurt Cobain al actuar acompañado por los dos antiguos miembros de Nirvana, el batería Dave Grohl y el bajista Krist Novoselic.

Los Stones tampoco se perdieron la fiesta solidaria y allí estuvo un simpático y entregado Mick Jagger dirigiéndose al público neoyorquino: «Ésta tiene que ser la mayor colección de viejos músicos ingleses jamás reunida en el Madison Square Garden.Si llueve en Londres váis a tener que venir a ayudarnos también, ¿vale?». Los Rolling concluyeron su participación con un tremendo «Jumpin' Jack Flash», que hizo vibrar al público de este concierto llamado 12-12-12.

Solamente con las entradas del concierto, de entre 150 y 2.500 dólares (entre 114 y 1.909 euros), ya se han recaudado 35 millones de dólares ( unos 26,7 millones de euros) para la fundación Robin Hood, a los que se sumarán las donaciones recibidas a durante el concierto gracias a una iniciativa en la que colaboraron estrellas como Susan Sarandon o Whoopi Goldberg recibiendo llamadas.

Columbia publicará el disco

Igualmente, la discográfica Columbia recaudará fondos con la elaboración de un álbum con 24 de las canciones que sonaron en este recital, en el que también se dejó ver la cara más blusera de Eric Clapton y un sorprendente dueto entre el cantante de Pearl Jam, Eddie Vedder, y el exlíder de Pink Floyd, Roger Waters.

Iluminado solamente con la luz de los teléfonos móviles el Madison también asistió colmado de emoción a la interpretación del «No One» de Alicia Keys, quien dijo estar «orgullosa» de la «capacidad de resistencia» de su ciudad y que, como no podía ser de otra manera, puso el broche de oro a la noche con «Empire State of Mind».

Por el concierto, en el que se dejaron ver los gobernadores de Nueva Jersey, Chris Christie, y de Nueva York, Andrew Cuomo, también pasaron The Who, Billy Joel, Kayne West y el cantante de Coldplay, Chris Martin, quien cantó en un inesperado dúo «Losing My Religion» con el líder de R.E.M, Michael Stipe.

El espectáculo fue retransmitido en directo en una treintena de webs, 37 canales de televisión en EEUU, otros 200 en el extranjero y fue proyectado en múltiples cines de todo el país, por lo que su audiencia podría haber alcanzado hasta 2.000 millones de personas, convirtiéndose en el concierto de mayor alcance de la historia.