Dylan vuelve a la actualidad con el disco «Bob Dylan live 1975»

Clásicos contra la crisis

TEXTO: LUIS MARTÍN
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Mañana coinciden en las tiendas de discos tres nuevos lanzamientos, firmados por nombres clásicos de la música. Los trabajos de Bob Dylan, Barbra Streisand y Prince llegan para equilibrar el balance económico de un año herido por la crisis y la falta de creatividad. Se presentan a las puertas de la Navidad, cuando tiene lugar una de las campañas de venta más fuertes de la temporada

MADRID. Hoy coinciden en las tiendas tres importantes lanzamientos discográficos, Bob Dylan («Bob Dylan live 1975»), Barbra Streisand («Duets») y Prince («The rainbow children»). Los tres son artistas separados por sus respectivas estéticas y a los tres les une, sin embargo, idéntico detalle: una veteranía y una solvencia creativas, lejos de cualquier sospecha. Así, lo que, sólo en apariencia, era la feliz coincidencia de tres atractivas ediciones fonográficas, se revela, en realidad, como una radiografía nítida de la pertinaz sequía creativa en la que vive sumida la industria musical de unos años acá. Para sus responsables, sencillamente, no hay valores nuevos.

Sucede a menudo. El caos prenavideño hace que la mercadotecnia mande. Por fortuna, no siempre se trata de descerebradas operaciones triunfo y la afición más exigente puede beneficiarse de la publicación de algunas obras que han marcado impronta y estilo.

A esta categoría pertenece gran parte de la producción de Bob Dylan, aunque ahora interese sólo reseñar la que el cantautor realizó mediada la década de los años 70. «Bob Dylan live 1975», quinta entrega de las «series piratas» del músico, difunde la aventura en la que vivió la abultada nómina de músicos a los que el compositor dirigió junto a Jacques Levy en el otoño de 1975, durante la gira del espectáculo «The Rolling Thunder Revue».

Esta Revista del Trueno Viajero fue una invención del propio Dylan cuando, con motivo de su regreso al Village neoyorquino, decidió entrar en contacto con Joan Báez, Roger McGuinn, Allen Ginsberg, T-Bone Burnett, Mick Ronson y Ramblin, y Jack Elliott, entre otros. Todos están presentes en estas grabaciones que evitaron los protagonismos individuales, para ceder terreno al espíritu colectivo y a la impronta bohemia que un asunto como aquél comportaba.

Por el temario del disco, además de estándares como «Mr. Tambourine man», «Just like a woman» o «The water is wide» (autoría de Woody Guthrie), pasan varias de las canciones del que, poco más tarde, sería uno de sus álbumes estrella, «Desire», y un buen número de «Blood on the tracks», trabajo inmediatamente anterior en su discografía. Con todo, lo más paradójico de este trabajo grabado en diferentes lugares de EE.UU. y Canadá es pensar que, durante 27 años, Columbia permitió que tan trascendente realización fuese rentabilizada por un gran número de piratas.

Streisand: el icono multimedia

Barbra Streisand, por su parte, que ha realizado un sinfín de duetos junto a muy diferentes estrellas del mundo de la música popular en su dilatada carrera, ha decidido compilarlos todos en «Duets», el trabajo que hoy también, se pone a la venta. Esta mujer, que supo, como pocas, aprovechar el tirón mediático que, recién comenzada la década de los 60, le brindaron sus apariciones en los musicales de Broadway «I can get it for you wholesale» y «Funny girl», se ha revelado como uno de los iconos de la voz del siglo XX.

«Duets» prolonga esa certeza a la presente centuria, dejándola amplificada respecto de la edición el pasado año de «Christmas memories», un álbum de canciones navideñas, muy apropiado -como éste- para el desaforado consumo que, en breve, se avecina. La mercadotecnia no debe empañar, sin embargo, la calidad que destilan estas 19 canciones de amplio bagaje. Entre ellas medran varias de las perlas más vistosas del repertorio de la Streisand: «You don´t bring me flowers» (junto a Neil Diamond), «I´ve got a cruz on you» (Frank Sinatra) o «Lost incide of you» (con los amistosos cuidados de Kris Kristofferson).

Prince y el jazz

No menos controvertido se presenta el lanzamiento de «The rainbow children», el último proyecto del prodigioso Prince, amigo de confundir al personal con sus sobrenombres. La publicidad asegura que sus contenidos incluyen ingredientes jazzísticos, aunque más de un purista dude del detalle. Piensen, no obstante, que Miles Davis reconoció una vez el talento de este personaje, incluyendo alguna de sus composiciones en su repertorio.

Con jazz o sin jazz, la personalidad de Prince siempre aparece rodeada de polémica y la de «The rainbow children» no sólo llega avalada por su supuesta condición jazzística; también su publicación en una pequeña firma que aquí distribuye Mastertrax es responsable. Enorme afrenta contra las multinacionales avalistas de su obra.