Chuck Berry
Chuck Berry - AFP

«Chuck», el legado del padre del rock’n’roll

Hoy se publica el álbum póstumo de Chuck Berry, grabado con sus hijos

MadridActualizado:

Nunca es tarde para pedir perdón, aunque sea con una canción. Al menos así debería ser, especialmente para seres humanos que han dado tanto a la música como Chuck Berry, el poeta, arquitecto y, en definitiva, padre del rock’n’roll. Quizá no fuera esa su intención, pero reversionar su clásico entre los clásicos («Johnny B. Goode») en clave femenina parece una declaración de arrepentimiento, de disculpa ante las mujeres a las que él, presuntamente, maltrató en vida.

Durante la edad dorada del rock’n’roll fue acusado de abusos sexuales en varias ocasiones, incluso de proxenetismo con una menor de edad, y hay quienes no olvidan: el mismo Alejo Stivel, cantante de un grupo rematadamente deudor de Berry como fue Tequila, dijo al poco de morir la leyenda que no podía «empatizar del todo con él al haber sido un violador». Pero también reconoció que había escuchado la canción de marras, «Lady B. Goode», y que le resultaba irresistible.

Esta pieza redentora es una de las diez que componen «Chuck», disco que se publica este viernes, menos de tres meses después de su muerte, y casi cuarenta años después de su última entrega, «Rock it» (1979).

Grabado y producido por el propio Berry en varios estudios de su ciudad natal, St. Louis, cuenta con la participación de sus hijos Charles Berry Jr. (guitarra) e Ingrid Berry (armónica, voz), además de Jimmy Marsala (su bajista durante 40 años), Robert Lohr (piano) y Keith Robinson (batería), y las colaboraciones de Tom Morello, Gary Clark Jr. y Nathaniel Rateliff. «En dos canciones hay hasta tres generaciones de Berrys», cuenta orgulloso su hijo Charles, al teléfono desde St. Louis. «Estamos mi hermana Ingrid, mi hijo Charles Berry III y yo. Y mi padre por supuesto, dirigiendo la orquesta (risas). Una fiesta de Berrys por todo lo alto».

«Jamás trató mal a una mujer en mi presencia», asegura su hijo

Al contrario de lo que la imagen dura y áspera de Berry, la persona, pueda inspirar, Charles sólo guarda recuerdos bonitos de su padre. «Jamás trató mal a una mujer en mi presencia. Lo que ocurrió en el pasado es algo de lo que no solía querer hablar, pero si lo conociera, pensaría lo mismo que yo, que era un tipo absolutamente genial y generoso», asegura Charles, un verdadero fan que se convierte con facilidad en un torrente de anécdotas sobre «los amigotes de mi padre, especialmente Bo Diddley, a quien respetaba por encima de cualquier otro».

Veinte años grabando

Las sesiones de «Chuck» se produjeron a lo largo de veinte años, por lo que se pueden percibir algunas diferencias de sonido y enfoque de grabación. Pero lo importante es la ejecución de Berry en todos los temas, ajustada a su leyenda y aún electrizante. «Perderlo fue terrible para nosotros», dice Charlie. «Aún tenía una energía increíble, quería volver a salir de gira, y ahora no sé qué va a pasar con la banda».

En ese momento de la conversación telefónica, la voz de una chica de prensa de Universal entra en línea para decirnos que se ha terminado el tiempo. Pero el propio Berry Jr. la interrumpe alegando que le acaban de hacer «La pregunta del millón». Tras agradecer a la señorita un minuto extra, musita con timidez que «la sola idea de salir al escenario a representar la obra de mi padre me acojona muchísimo», pero tras una pausa, concluye con un mensaje ilusionante: «Si el disco tiene éxito, quizá pueda dar más vida al legado de mi padre. Ojalá pueda hacerlo».