The Chemical Brothers en directo
The Chemical Brothers en directo - EFE
Entrevista

The Chemical Brothers: «Se ha perdido el sentido de la aventura»

El dúo británico de música electrónica protagoniza los festivales Madrid Live! y BIME Live! este fin de semana

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En 1995, dos viejos compañeros de colegio se reencontraron en Manchester y decidieron formar un dúo para unirse a la revolución de la electrónica de baile desatada en Inglaterra por formaciones como The Prodigy, que hicieron saltar por los aires las previsiones de la industria musical. Un nuevo movimiento de espíritu underground había nacido al calor de las «raves», y los Chemical Brothers se propusieron convertirlo en un fenómeno de masas.

Veinte años después, Tom Rowland y Ed Simons pueden decir que sobrevivieron al reto. E incluso que han sabido actualizarse convenientemente, con un disco publicado en 2015, «Born in the Echoes», que los ha mantenido en la lista de maestros de ceremonias favoritos de la chavalada, y que los trae de gira a tres grandes pabellones donde la fiesta estará más que asegurada.

«Esa es una de las primeras palabras que me vienen a la mente cuando pienso en actuar en España: fiesta. Una fiesta muy loca», dice Rowland. «Otra palabra que me viene a la mente es gente. La gente española sabe hacer sentirnos que hay una conexión».

Parecen los pertinentes piropos al país de acogida, pero en este caso están justificados. «Siempre hemos sentido una fuerte influencia de los sonidos de Ibiza. La primera vez que fuimos éramos universitarios, y ya por entonces era un lugar muy interesante para un músico». Rowland recuerda como «noches inolvidables» sus sesiones en discotecas como Space, pero también tiene una crítica para la isla: «Lo malo es que ahora es un lugar para gente que sólo se siente bien en su mesa VIP, hablando de su dinero. Se ha perdido un poco el espíritu».

Después de un año recorriendo multitud de festivales por todo el mundo, ambos han decidido terminar la gira con visitas a grandes pabellones, «donde se pueden ofrecer espectáculos diferentes a los de los festivales, que tienen otro tipo de dinámicas», explica Rowland. Los hermanos químicos lanzarán así las últimas andanadas de «Born in the Echoes», un disco que, a pesar de haber sido recibido con diferencia de opiniones en la crítica, fue número uno en el Reino Unido y, según Rowland, funciona «como un cañón» en los conciertos. «Eso es lo más importante, esa sensación de ver a tus fans interesados y a la vez excitados , supera a cualquier cifra u opinión personal».

Cuestión de instinto

Chemical Brothers nunca han publicado un disco «en el que no creyéremos al cien por cien», asegura Rowland, que recuerda perfectamente la decepción que supuso el recibimiento de «Surrender», en 1999. «Los fans se pusieron como: “Oooh, ya no suenan a los Chemical Brothers”, y cosas así. Eso siempre afecta por mucho que intentes digerirlo, pero también fue en ese momento fue cuando nos dimos cuenta de que jamás debíamos guiarnos por las expectativas. Si haces eso, entonces sí que dejas de sonar a ti mismo. Hay que creer siempre en tus propios instintos».

Ahora, convertidos «en un matrimonio», Rowland y Simons saben lidiar con todos los hachazos vengan de donde vengan, y lo que es más importante, mantienen el espíritu juvenil a la hora de crear. «Me gustaría que al ser unos veteranos fuésemos más al grano a la hora de componer, ahorraríamos muchas horas de trabajo en el estudio», bromea Rowland. «Pero me temo que seguimos disfrutando tanto con la experimentación como antes. Jugamos y jugamos sin saber qué nos vamos a encontrar, y eso nos sigue emocionando a los dos, porque sabemos que es así como surge la magia».

A sus cuarentaytantos, estos dos londinenses de espíritu mancuniano sólo temen «a dónde puede llevarnos el maldito desastre del brexit», pero por lo demás, parecen tener claro su futuro. «La música mainstream ha perdido todo sentido del riesgo y la aventura, y se diseña exclusivamente para vender. Supongo que siempre ha sido así. Hay que desechar lo malo y encontrar lo bueno. A nosotros nos apasiona intentar ser lo bueno».