Una escena de «COnquista de Jerusalén»
Una escena de «COnquista de Jerusalén» - SANTIAGO TORRALBA

Cervantes se cuela en la Semana de Música Religiosa de Cuenca

El festival, que se desarrolla hasta el día 27, estrenó «Conquista de Jerusalén»

CuencaActualizado:

A la salida del espectáculo dedicado a la cervantina «Conquista de Jerusalén», el martes en Cuenca, quien más quien menos reflexionaba sobre la mala fe. Si la realidad obligaba a fijarse en los atentados de Bruselas alentados por el fanatismo religioso islamista, la ficción acaba de evocar la crueldad de la primera cruzada cristiana, tras la que quedó una ciudad teñida de rojo y forrada de carne putrefacta. La alevosía, bajo el palio de la religión, sigue siendo un argumento indeseable. Tanto es así que, en un gesto de elocuente expresividad, decidido tiempo atrás y al margen de la actualidad, los cruzados concluyen la representación mostrando sus manos teñidas de sangre. ¿Orgullo? ¿Perdón? Cuando menos, es apenas un detalle suficientemente elocuente como para hacer entender que existe un teatro juicioso que trasciende el mero divertimento.

De todo ello se habló luego en una mesa redonda donde la emoción volvió a aflorar. Es lógico que suceda. Quienes han elaborado el espectáculo, con el director y escenógrafo Juan Sanz a la cabeza, se han implicado arrastrando una carga afectiva importante. Es evidente cuando recuerdan a Stefano Arana, el investigador que, a finales de los ochenta, descubrió el manuscrito de la «Comedia de la conquista de Jerusalén por Godofredo de Bullón» en la biblioteca del Palacio Real de Madrid. También cuando describen el meticuloso trabajo que han hecho tratando de construir una interpretación que evoque y apenas recree: según se deduce tras ver el espectáculo, respetando el verso con más sentido filológico que pragmático, procurando descubrir las intenciones últimas del propio Cervantes con más voluntad de fidelidad que de «aggiornamento». Ana María Puigpelat y Dolores Noguera Guirao firman la versión representable.

Tancredo y Clorinda

El espectáculo se ha estrenado en la Semana de Música Religiosa de Cuenca, cuya programación guiña el ojo al cuarto centenario de la muerte de Cervantes. Al festival se debe la incorporación de los ministriles de La Danserye y las voces de la Capella Prolationum, intérpretes solventes de la música intercalada a partir de Francisco Guerrero, Mateo Flecha, Juan del Enzina y otros romances y canciones «enemigas». Para el espectador, la música es la metáfora de dos mundos, que, con el drama de Tancredo y Clorinda como fondo, lucharon en Jerusalén. La maqueta circular de la ciudad, elaborada a partir de las sugerencias de los beatos y otras ilustraciones del siglo XIV, polariza el escenario. Es una imagen que transmite ingenuidad frente a la magnitud de la declamación. Se adivina entusiasmo y honradez tras las llanas maneras de un notable grupo de actores.