Calla Mercedes Sosa, la voz rebelde de Argentina que se enfrentó a la dictadura
Los restos mortales de Mercedes Sosa, durante el velatorio que tuvo lugar ayer en el Congreso de la Nación de Buenos Aires / AFP

Calla Mercedes Sosa, la voz rebelde de Argentina que se enfrentó a la dictadura

CARMEN DE CARLOS | BUENOS AIRES
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El milagro no llegó. La voz de Mercedes Sosa, de 74 años, se apagó. Murió la pasada madrugada tras una semana de lucha silenciosa entre la vida y la muerte. Conectada a un respirador artificial desde el pasado martes, la muerte le sobrevino tras un fallo cardíaco seguido de una insuficiencia renal. «El desplome fue total», lamentó Arnoldo Epelbaum, su médico de cabecera. La cantante permanecía desde el 18 de septiembre ingresada en el Sanatorio de la Trinidad, en el barrio porteño de Palermo. «Ella ha vivido de pleno. Hizo prácticamente lo que quiso. Siempre fue un símbolo de libertad». Las palabras de Fabián Matús, hijo de Mercedes Sosa, anticipaban el desenlace fatal de una de las artistas más respetadas y queridas de Argentina. Sus restos se velaban ayer, desde el mediodía, en el Congreso de la Nación. Mercedes Sosa, «La Negra», falleció a las cinco de la madrugada. La salud de la mujer que hizo del folclore argentino Patrimonio de la Humanidad no era buena. «Padecía desde hace más de treinta años el mal de chagas, una enfermedad que transmite la vinchuca (un parásito) y que lleva aparejado problemas cardíacos», explicaba a ABC Epelbaum, el doctor que atendió a la cantante desde que ésta volviera de su exilio en París y Madrid.

En su partida de nacimiento figura como Haydee Mercedes Sosa, natural de Tucumán, una de las provincias más pobres y castigadas con mayor severidad por el terrorismo de Estado y la guerrilla en los años 70. Rebelde frente a la última dictadura militar (1976-83), «La Voz de Latinoamérica», como la rebautizó el mundo, se resistió a abandonar Argentina. Pero su detención sobre el escenario, mientras cantaba en un teatro de la ciudad balneario de Mar del Plata, en 1979, la convenció violentamente de que aquí no tenía futuro. Sin darle muchas vueltas Gladys Osorio, como se presentaba al inicio de su carrera, se exilió en Madrid y París. Atrás dejó la tristeza de la reciente muerte de su segundo marido y a un país en llamas. En Europa pudo cantar todos los temas que el régimen militar le prohibió. A Violeta Parra le dio «Gracias a la vida» (1972) por existir y a Argentina le anunció la desgracia de un pueblo en «Si se calla el cantor» (1977). La voz de América (Latina) alzó el tono en «El grito de la tierra» (1970) y siempre, siempre, hizo honor «Como un pájaro libre», a la libertad. «La Negra» regresó a Buenos Aires en 1982, cuando en Argentina comenzaban a soplar vientos de libertad de la mano de Raúl Alfonsín. En Tucumán, el ex general Antonio Domingo Bussi, condenado posteriormente por violaciones de los derechos humanos, ocuparía la Gobernación fruto de elecciones democráticas. La tucumana juró -y cumplió- no volver a pisar su tierra con Bussi de gobernador.

Más de cincuenta discos

Mercedes Sosa simpatizó con Juan Domingo Perón en su juventud, pero con los años abrió los brazos a distintos políticos de signo variado. Un año podía apoyar al conservador Mauricio Macri (alcalde de Buenos Aires) y al siguiente cantar para Cristina Fernández de Kirchner en su lanzamiento de campaña. Honesta hasta la médula, decía: «No me pregunten de política; yo, como mucho, sólo entiendo de la vida». Amante de la buena mesa, el exceso de peso no ayudó a una salud con altibajos permanentes. La jovencita que a los dieciséis años triunfó en un concurso de radio se convirtió con el tiempo en una señora con aspecto y voz de soprano, aunque terminaría con un timbre de contralto. Versión criolla de Montserrat Caballé, tocaba la guitarra, el charango y el piano. Igual entonaba un tango que un rock o una chacarera. Grabó más de cincuenta discos y participó en media docena de películas. Compartió micrófono con Pavarotti, Kraus, Sting, Nana Mouskouri, Joan Baez, Milton Nascimiento, Caetano Veloso, Chico Buarque, Luz Casal, Pata Negra, Shakira... Descubierta por Jorge Cafrune en 1965, era vista por buena parte de los músicos como la gran madre de los artistas argentinos, y la única capaz de poner sobrio a un delirante Charlie García. Fito Páez, León Gieco, Los Chalchareros y Pedro Aznar compartieron con ella mesa, mantel y escenario, un lujo que forma parte del recuerdo... Siempre quedará su voz.