Café Quijano estrena su disco «La taberna del Buda»

Café Quijano: «Nuestra filosofía se resume en un verbo: aprender»

MADRID. Antonio Rojas
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Café Quijano es la marca familiar de los hermanos Quijano: Manuel, Óscar y Raúl. Acaban de estrenar disco, «La taberna del Buda», (Warner), y están a punto de embarcarse en una aventura veraniega de la mano de Paulina Rubio: una gira que hoy presentan en Madrid junto a la cantante mexicana.

Hace algunos meses, los Quijano decidieron trasladarse a Estados Unidos. Después de algunas semanas en Los Ángeles, se trajeron de vuelta la decepción de un Grammy no ganado (el grupo chileno La Ley se llevó el correspondiente al mejor álbum de rock alternativo) y, lo más importante, el disco «La taberna del Buda» (Warner), el tercero en la carrera de Café Quijano. Después del exitoso «La extraordinaria paradoja del sonido Quijano» y de su canción «La Lola», la banda leonesa abrió la puerta de un mercado, el latino, que ahora aspiran a conquistar con este nuevo álbum, producido por el prestigioso Humberto Gatica, conocido como El Mago, y en el que tomaron parte numerosos intérpretes de primer nivel (Vinnie Colaiutta, Abraham Laboriel, Michael Landau, Rafael Padilla, Jerry Hey...). El objetivo de la aventura americana parecía claro: obtener un sonido latino mezclado con la contundencia del rock, pero sin perder el estilo propio, la esencia sonora que les ha dado popularidad.

Al decir de Óscar, el propósito inicial se ha cumplido con creces. «La taberna del Buda», cuyo título es un guiño nostálgico a la figura del padre con el que se iniciaron musicalmente y con el que llegaron a compartir escenario, «es nuestro mejor trabajo, con una música y unas letras más depuradas, que reflejan una evolución, una madurez». Pero los Quijano no quieren quedarse en la autocomplacencia, sino que pretenden seguir avanzando en la misma trayectoria: «Seguimos en el camino de aprender; en realidad somos aprendices de músicos».

El álbum contiene varios temas que pueden acabar alcanzando el éxito de «La Lola», como «Desde Brasil», «Lucía, la corista» u «Otra vez (que pena de mí)», del que se ha incluido una segunda versión, en la que pone su voz Olga Tañón. «Ha sido muy complicado escoger el primer sencillo. Es un trabajo que posee mucha continuidad y que dará que hablar».

Manolo explica que «en cada canción hay al menos dos o tres atmósferas distintas. Las composiciones son sencillas, pero de ninguna manera resultan obvias y sorprenden a cada momento». El disco está dedicado de forma especial a Ángel Fernández. Pasado el vertiginoso carrusel estival, Café Quijano girará por México y Estados Unidos. No obstante, nuestro país es, en palabras de Óscar, «prioritario». «España es nuestro primer objetivo; cuando lo hayamos conquistado, iremos a los demás».

Reconoce que aún tienen muchísimos sueños. «Hemos empezado hace poco en esto y ya hemos ido a sitios increíbles. El bagaje es muy importante, pero nos queda todo por hacer». Según declara, su filosofía para sobrevivir en este negocio queda resumida en un único verbo: «aprender, aprender, aprender».