Momento en el que Bunbury baja al patio de butacas a entonar «Maldito Duende» - EUROPA PRESS

Bunbury la lía en el Teatro Real

El músico aragonés desata el fervor durante su debut en el coliseo, cuando bajó del escenario para cantar «Maldito Duende» y sus fans saltaron sobre los asientos

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El guión podría haber sido el de cualquier tarde de ceremonia lírica en el Teatro Real: 1.750 almas, una voz engolada, poses afectadas y vestuario acorde, ingredientes que, sin embargo, se han desbordado esta noche ante el fervor casi religioso que provoca Enrique Bunbury, muy emocionado también.

Esa pasión se atisbó por primera vez hace meses en la fulgurante venta de entradas, que colgó en menos de 24 horas el cartel de «aforo completo», el primero de este segundo Universal Music Festival de Madrid, con estrellas del calibre de Rod Stewart o Rufus Wainwright en el cartel, de acuerdo con Efe.

Esa pasión ha derivado en arrebato cuando, en el ecuador del recital, Enrique Bunbury decidió bajar al patio de butacas para cantar «Maldito duende». Llegados a ese punto tuvieron que desistir y contemplar con resignación cómo los 1.800 devotos fans del aragonés rompían definitivamente todas las reglas encaramándose a sus asientos y agolpándose frente al escenario, según informa Europa Press

Y eso que la velada comenzó con el clásico ambiente reverencial que se crea en los teatros, maximizado por la ya de por sí magnitud del Real. No, porque ya desde «Ahora» y «Dos clavos a mis alas» se escuchaban constantemente aullidos y gritos que recordaban a los presentes que estaban en un concierto de rock. Y cuando llegó «La Sirena Varada», primer recuerdo a Héroes del Silencio, los corsés comenzaron a romperse y los cinturones a tensarse de manera insoportable, algo refrendado después por el coro colectivo organizado en «Porque las cosas cambian».

Acompañado de los seis músicos que conforman Los Santos Inocentes, su banda, Bunbury ha tomado control del escenario desde el principio, enfundado en gafas de sol y en un traje negro acampanado con motivos asiáticos, emulando las poses imposibles de Elvis y compañía.

«Está siendo una gira muy emotiva porque nunca habíamos juntado todas estas canciones en un solo set, tantas etapas conviviendo», ha reconocido el músico, visiblemente emocionado, que se ha despedido con «Los habitantes», una colosal «De todo el mundo» y, cómo no, con «... Y al final».

La del Teatro Real fue la primera parada madrileña del Mutaciones Tour 2016 (la segunda será el 10 de septiembre en el festival DCode, una perspectiva bien distinta ya desde el planteamiento), en el que Bunbury presenta el contenido de su «MTV Unplugged. El libro de las mutaciones», directo grabado el pasado año en México en el que repasa sus treinta años de canciones, incluyendo, esta vez sí, varios temas de Héroes del Silencio (apenas una por concierto era lo habitual en el pasado). Bunbury selecciona aquí aquellas canciones «que merecían una mayor proyección», dándoles una vuelta especialmente óptimas para el formato teatral. ¿Qué mejor lugar para rescatar esa idea que el Teatro Real?