BRILLANTE ANIVERSARIO

ANTONIO IGLESIAS/
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Primero en su Sala Guitarte, después en el Salón de Actos, la Orquesta de Cámara Reina Sofía acaba de conmemorar brillantemente sus veinte años de existencia. Una mesa en la que, Tomás Marco ejerció como moderador del acto de presentación del documentado libro «Veinte años de música», de nuestro querido compañero José Luis García del Busto, quien explicó con sumo tino las características del volumen que es, entre otras cosas, testigo de la efeméride que se festejaba. Tras sus palabras, Humberto Orán hablaría, en su calidad de vicepresidente de la Fundación de la Orquesta, poniendo el punto final el presidente, Jaime Carvajal Urquijo.

Luego, el concierto que, presidido por S. M. la Reina Doña Sofía (a su lado la Princesa Irene, la ministra de Educación y el director de la Real Academia de Bellas Artes, entre otras personalidades), constaba de sólo dos obras, señeras y conocidísimas de todos; el «Segundo concierto para violín, BWV 1042», de Johann Sebastian Bach, y la «Serenata para cuerda, Op. 48», de Piotr Illich Chaikovski, interpretadas por Chumachenco y sus diecisiete profesores, compañeros magníficos en la Orquesta Reina Sofía. Bien puede decirse que lograron la versión ideal de ambas composiciones, de alta manera apasionada, pero sin incurrir en edulcoraciones al uso, sino concebidas dentro de unos cánones serios, musicales al ciento por ciento, aunque lo fuese por el criterio tantas veces alabado en el prestigioso Chumachenco, que estimo innecesario recordar que, además, es un violinista de cuerpo entero.

El éxito fue enorme -ejemplo de entusiasmo el de Su Majestad la Reina, la última en cerrar el aplauso- y hubo de rubricarse con la concesión de dos propinas. Ni aún aquí hubo lugar para una referencia a la música española, ni siquiera la socorrida «Oración del torero», de Joaquín Turina. Creo que la espléndida jornada no debió olvidar a nuestros compositores y lo manifiesto sin desconocer que la agrupación hizo, hace y hará encargos, y que sus programas no descuidan la música de España. Pero, ¿por qué no en jornada tan importante y espléndidamente organizada? De todos modos, bravo, enhorabuena y a esperar sus prontas Bodas de Plata.