Una escena de los ensayos de «Bomarzo»
Una escena de los ensayos de «Bomarzo» - Javier del Real

«Bomarzo» llega al Teatro Real: una ópera más allá del escándalo

El coliseo madrileño presenta la obra de Alberto Ginastera sobre la novela de Manuel Mújica Laínez, con dirección musical de David Afkham

MadridActualizado:

En julio de 1967, pocas fechas después de su estreno en Washington, estaba previsto que se presentara en el teatro Colón de Buenos Aires la ópera «Bomarzo», compuesta por Alberto Ginastera sobre un libro que había escrito Manuel Mujica Laínez a partir de su célebre novela homónima. Sin embargo, el gobierno del dictador Juan Carlos Onganía prohibió aquel estreno. «El argumento de la pieza y su puesta en escena revelan hallarse reñidos con elementales principios morales en materia de pudor sexual», fue la explicación oficial para la prohibición. Hasta 1972 no pudieron los bonaerenses conocer la obra de sus paisanos Ginastera y Mujica Laínez.

En aquellos días comenzaba la leyenda de «Bomarzo», una ópera que, sin embargo, presenta suficientes credenciales artísticas para justificar su presencia en los carteles del Teatro Real. Su estreno madrileño es, según Joan Matabosch, director artístico del coliseo, «un acontecimiento», ya que se trata de «una de las grandes óperas del repertorio latinoamericano».

Estreno español

¿Por qué ha habido que esperar entonces cincuenta años para verla en un escenario español? Pierre Audi, director escénico de la producción que presenta el Teatro Real a partir del lunes 24, explica que «es una ópera muy cara de hacer, de un compositor relativamente desconocido; no es un título de repertorio». Matabosch matiza que «no es más cara que otra ópera de la temporada, pero sí que requiere por parte de un teatro de ópera un esfuerzo mayor que otros títulos, y que no es una ópera fácil de llevar a escena por distintos motivos, entre ellos «por la tremendamente exigente parte del protagonista, un tenor muy difícil de encontrar en el ámbito latinoamericano».

Fue la mujer de Alberto Ginastera -«la lectora de la casa», según Georgina, hija del compositor- quien leyó la novela de Mujica Laínez. Quedó fascinada y contagió su entusiasmo al músico, que escribió en 1964 la «Cantata Bomarzo», para narrador, barítono y orquesta. Pero no se quedó tranquilo y decidió emprender, junto al escritor, la composición de una ópera que hiciera justicia a su atracción por el personaje, del que decía, recuerda Georgina, «un hombre de nuestro tiempo». Esa es la razón de que ésta sea la ópera más exitosa de Ginastera, dice. «Todos tenemos contradicciones, problemas amorosos, desasosiegos, desilusiones, creencias en cosas irracionales, riñas y envidias familiares... Y, sobre todo, miedo a la muerte y deseo de trascendencia. En este sentido, todos somos Bomarzo».

Historia de una familia

La ópera, en cuyo libreto Manuel Mujica Laínez invirtió la estructura de su novela planteando un flash-back, cuenta la historia de Pier Francesco Orsini, duque de Bomarzo, un personaje que vivió en el siglo XVI y ordenó la construcción del célebre parque de los Monstruos en Bomarzo, una localidad cercana a Roma. «Básicamente la ópera es la historia de una gran familia -explica el director franco-libanés Pierre Audi- y las relaciones entre sus miembros, que son de dominio y destrucción. Su protagonista, Pier Francesco, es un hombre deforme (la palabra jorobado aparece varias veces a lo largo de la ópera ), pero en la puesta en escena incidimos en la deformidad psicológica; el problema no es la joroba, sino su familia, que es su verdadero cáncer. Especialmente su abuela, una mujer que le empuja hacia la destrucción y que termina siendo la verdadera causa de su muerte».

Pier Francesco Orsini era, asegura Audi, «un artista. Construye el jardín para liberar su pena». El director ha querido evocar ese mundo artístico mediante el empleo del video como elemento escenográfico. Su autor es Jon Rafman, un artista canadiense que realiza en esta producción (en la que participa también la Ópera Nacional de Amsterdam) su primera incursión escénica.

Los videos de Rafman envuelven a un reparto que encabeza el tenor británico John Daszak, que interpreta a Pier Francesco. Le acompañan Germán Olivera, Damián del Castillo, James Creswell, Hilary Summers, Miljana Nikolic, Nicola Beller Carbone, Thomas Ollemans, Albert Casals y Francis Tójar. Participan también el Coro y la Orquesta Titulares del Teatro Real y los Pequeños Cantores de la ORCAM.

Univers0 sonoro

El empleo del coro es, precisamente, una de las mayores novedades que planteó Ginastera en esta ópera. David Afkham, director musical de la producción, asegura «que a veces lo presenta como un coro griego, a veces de una manera más normal y otras incluso como instrumento de percusión. El músico alemán -director principal de la Orquesta Nacional de España- define «Bomarzo» como «una ópera sencillamente fantástica», y destaca su universo sonoro. «La obra pertenece a la etapa neoexpresionista de Ginastera, en la que presentaba influencias de las vanguardias y del serialismo, después de sus épocas de nacionalismo objetivo y subjetivo».

La percusión es uno de los elementos fundamentales en esta ópera singular: hasta setenta y tres instrumentos de percusión aparecen en la partitura, que se unen a otros elementos exóticos, dice Afkham, «como la mandolina y la viola d’amore», que contribuyen a crear el particular universo sonoro de “Bomarzo”».

Escándalo

La eximia soprano santanderina Isabel Penagos interpretó el papel de Julia Farnese en el estreno de la ópera en Washington. Recuerda con cariño aquellas funciones y su relación con Ginastera y con Mujica Laínez. «Es una ópera muy hermosa, con personajes muy bien escritos musical y actoralmente».

También recuerda la soprano, que fue directora de la Escuela Superior de Canto, el revuelo formado por las escenas escabrosas de la ópera, y las bromas que hizo tanto con su marido como con los periodistas que le preguntaban por la temperatura erótica de la ópera. «Me tomaré la pildora anticonceptiva», asegura que bromeaba en aquellos días. Y es que, apunta Georgina Ginastera, «mi padre utilizaba la ópera, no así otros géneros, para expresar sexo y violencia. En sus títulos se habla de violación, de incesto...»

Actividades paralelas

Conferencias y cursos. Tras la conferencia, ayer, de Arnoldo Liberman («Bomarzo o el enigma y el corazón de la piedra»), José Luis Téllez desgranará las claves de la ópera todos los días de función, cuarenta y cinco minutos antes de la misma. A ello se suma el curso «Cuando la ópera habla nuestro idioma», que imparte Jorge Fernández Guerra, y el taller musical para la familia que se ofrece dentro del ciclo «Todos a la Gayarre».

Exposición. Con motivo del estreno de la ópera, la Biblioteca Nacional organiza una exposición titulada «Bomarzo, donde los monstruos no mueren» (abierta hasta el 25 de julio), que propone una relectura de Bomarzo que, a la luz de las fuentes gráficas y literarias, evidencia los contrastes y semejanzas entre realidad histórica y ficción literaria. Se muestran dibujos, grabados y ediciones del Quinientos.

Retransmisiones. El 5 de mayo «Bomarzo» será retransmitida en directo y gratuitamente para todo el mundo a través de la página web del Teatro Real «Palco Digital» y también a través de «The Opera Platform», en el marco de los European Opera Days. Estará un mes disponible para verse en streaming. También se proyectará en cines de Chile, Colombia, Ecuador y México, y se ofrecerá en diferido a través de Radio Clásica (RNE).

Conciertos. El 26 de abril, en la Escuela de Música Reina Sofía, Patricia Noval ofrecerá un concierto de tangos. En la sala principal del Teatro Real, el 3 y 6 de mayo, respectivamente, serán Ariel Ardit y Adriana Varela quienes actúen. El 30 de abril, los solistas de la Orquesta Titular del Teatro Real tocarán en el ciclo Los domingos de cámara. Y Horacio Lavandera lo hará en la Fundación Juan March el 10 de mayo.

María Bayo. La soprano navarra ofrece el 25 de abril un recital de música latinoamericana, con obras de Ernesto Lecuona, Yves Prin, Astor Piazzolla, Heitor Villa-Lobos y Carlos Guastavino. Estará acompañada por el Grupo instrumental In+Out (Thierry Ravassard, piano y director; Mélanie Brégant, acordeón y bandoneón; Anne-Gabrielle Lia-Aragnouet, violonchelo; y Thomas Zimmermann, clarinete).