El violonchelista Pablo Ferrández
El violonchelista Pablo Ferrández - ABC

Becas hacia la élite gracias a las Juventudes Musicales de Madrid

Un nutrido grupo de jóvenes tiene, cada año, la oportunidad de afinar su formación en el extranjero

MadridActualizado:

Desde hace 35 años, los aspirantes a dedicar su vida al cultivo y la exhibición de sus habilidades musicales en España encuentran amparo en los mismos brazos. Son los de María Isabel Falabella, la presidenta de las Juventudes Musicales de Madrid. Su labor no discurre con un violín en la mano o un reguero de notas saliendo de su garganta, pero posibilita que la de muchos otros, siempre españoles y con el límite de edad en los 25 años —28 en el caso de los vocalistas— lo haga.

Tras una vida dedicada a ejercer como madre melódica de una veintena amplia de aprendices —24 este año— que acuden a la fundación buscando un mecenazgo que convierta en realidad sus deseos, no le cuesta más que un instante sintetizar cuál es la clave del éxito de los casi 600 chicos que han sido becados por la organización que preside. «Los jóvenes necesitan dos cosas: becas para estudiar y acceso a los escenarios», asegura Falabella, que se extiende en la importancia de que los bisoños músicos salgan de España. «Es lo que les permitirá empaparse de otras culturas, conocer a otros maestros y ver cómo fluye la música en otros lugares», explica, con un objetivo sumario hacia el que confluye todo el trabajo: que vayan «a las mejores orquestas del mundo».

Las becas de este año serán entregadas el próximo 6 de julio por la Reina Sofía, siguiendo una tradición que lleva 29 años en boga. «Para mí es una alegría, pero también una pena», confiesa Falabella, colgada del teléfono todo el año, y melancólica al constatar que el fin de cada ciclo implica despedidas. Alemania, Inglaterra y Austria son los destinos más repetidos hacia los que vuelan sus pupilos, y una cantidad que va de los 6.000 a los 9.000 euros, la que llena sus carteras. La novedad, este año, reside en la desaparición del habitual ciclo de conciertos que durante las últimas 30 ediciones venían organizando.

Mecenazgo de recorrido

Carla Marrero tiene 22 años y lleva desde los siete, con dos años como excepción, beneficiándose de las becas que proporciona la fundación. El rendimiento que extrae de su violín mejora a pasos agigantados en la escuela Hochschule Für Musik Franz Liszt de Weimar (Alemania), la misma que acogió al violonchelista Pablo Ferrández, mejor artista joven de 2016 en los International Classical Music Awards (ICMA) y también becado por las Juventudes. Con sus estudios ya finalizados, explica que ahora se dedica a dar una serie de conciertos —unos 60 al año— por todo el mundo que ahora le sitúan en Chile. La prueba fehaciente de un éxito sin fronteras.