Los Beatles, en la azotea: el día que la policía cortó el último concierto de los cuatro de Liverpool

Se cumplen 50 años de su mítica actuación en lo alto del edificio de Apple Corps de Londres

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Cuando el agente con número de placa 503 de la comisaría de West End Central subió a la azotea del número 3 de Savile Road, y ordenó a los Beatles que pararan de tocar por las quejas de los vecinos, no tenía ni idea de que estaba poniendo punto final al último concierto de los cuatro de Liverpool. Si lo hubiera sabido seguramente le hubieran temblado las piernas subiendo hasta allí, o quizá incluso se hubiese plantado frente a sus superiores. Lo que es seguro es que al menos les hubiera dejado tocar un ratito más.

El 26 de enero de 1969, John, Paul, George y Ringo estaban grabando el álbum «Let it Be» en el sótano del edificio (sede de su empresa Apple Corps), cuando tuvieron la idea de dar un concierto promocional en algún lugar insólito. Pensaron en un barco, en un anfiteatro griego, incluso en el desierto frente a las pirámides de Giza, pero finalmente Lennon impuso un poco de cordura para variar, y cuatro días después, el 30 de enero, montaron el set de directo en lo alto del edificio.

Aunque la idea no era del todo original ( Jefferson Airplane ya lo habían hecho el año anterior en Nueva York sorprendiendo a los vecinos al grito de «¡neoyorquinos, despertáos cabronazos!»), montaron todo un operativo para registrar con detalle la actuación, tanto a nivel sonoro como visual. El cineasta Michael Lindsay-Hogg, que ya había trabajado con ellos en los videoclips de «Hey Jude» y «Revolution» (famoso por haber proclamado ser hijo ilegítimo de Orswon Welles) dirigió todo un arsenal de cámaras para captar no sólo los movimientos de los miembros del grupo, sino también las reacciones de los sorprendidos viandantes que no podían evitar echar la vista hacia arriba al escuchar el precioso estruendo.

Los delicados micrófonos de estudio no soportaron el frío invierno del Soho londinense, así que tuvieron que hacer un peculiar apaño logístico. El ingeniero de sonido, un tal Alan Parsons (sí, el mismo que montó el Proyecto) bajó a una tienda de ropa de mujer y compró tres pares de medias para envolverlos y protegerlos del viento. No fue la única prenda femenina empleada para la ocasión: Ringo Starr y John Lennon comparecieron vestidos con los abrigos de sus esposas, en una sutil broma de travestismo que después quisieron convertir en acto solidario, ya que ambos los donaron para recaudar fondos con fines benéficos.

Una vez enchufados, los Beatles (acompañados por Billy Preston al teclado) se arrancaron con «Get Back», la canción que en principio iba a dar título a su disco en referencia al regreso al rock'n'roll de sus inicios. Sonó arrolladora, dura y compacta, pero la volvieron a tocar para captar más imágenes con las cámaras (la edición final tiene partes de las dos versiones) y siguieron con «Don’t Let Me Down», «I’ve Got a Feeling» y «One After 909». Para ese momento, la comisaría que había calle abajo, en el número 27, ya estaba recibiendo llamadas de vecinos indignados por el ruido.

El productor de los Beatles, George Martin, temía una detención por escándalo público y se quedó en el sótano del edificio, intentando grabar lo mejor posible la traviesa sesión en vivo de sus chicos (para ello tuvieron que tirar metros y metros de cable). Ellos, mientras tanto, seguían tocando unos metros más arriba, calentándose los dedos con la boca entre canción y canción. «¡Demasiado frío para tocar este acorde!», exclamó Lennon al terminar «Dig A Pony». Hizo tanto frío aquella mañana que, para no quedarse helados mientras Alan Parsons cambiaba las cintas de grabación entre toma y toma, los BEatles seguían tocando, lo que fuera. Así surgieron una insólitas e improvisadas líneas de «I Want You», «A Pretty Girl Is Like a Melody» e incluso el himno «God Save The Queen», que nunca han visto la luz.

En ese momento, en Piccadilly Circus, un joven policía llamado Ken Wharfe recibía una llamada de radio desde la base, con la orden de ir allí al número 3 de Savile Road y averiguar qué demonios estaba pasando en su azotea. Al llegar allí, los Beatles estaban tocando «Get Back» por tercera vez, en lo que ya serían las últimas notas de los Fab Four en directo. Tras unos minutos de cortesía, antes de que la canción llegara al estribillo, Wharfe desenchufó los cables de los amplificadores y el concierto de despedida de los Beatles quedó en un triste y premonitorio coitus interruptus. Un año y tres meses después, consumida por el estrés y las disputas internas, la banda implosionó.

Imitaciones

Este concierto ha sido recreado en más de una ocasión, con más o menos acierto. La más famosa es, por supuesto, la de los irlandeses U2, que en marzo de 1987 grabaron el videoclip de «Where the streets have no name» en la azotea de una tienda de licores de Los Angeles (hoy Plaza de Margarita, un restaurante de comida mexicana), en la esquina entre East 7th Street y South Main Street. Años después, en 2009, para celebrar el cuadragésimo aniversario del concierto de los Beatles, Bono, The Edge, Larry Mullen Jr. y Adam Clayton repitieron la jugada desde el tejado de la Casa de Radiodifusión de la cadena pública BBC, adonde habían acudido como invitados a varios programas de radio para promocionar su disco «No line on the horizon».

Los Red Hot Chili Peppers hicieron lo mismo para grabar el videoclip de «The Adventures of Rain Dance Maggie» (single del álbum «I’m With You» de 2011), y en nuestro país también ha habido un homenaje a esta icónica actuación. Lo hicieron Jarabe de Palo en 1996, cuando rodaron el vídeo de «La Flaca» en Nueva York, con el grupo tocando en la azotea de un edificio en una esquina frente al hotel Cosmopolitan.