Daniel Barenboim, Carmen Calvo y Alberto Ruiz Gallardón, ayer en el Ayuntamiento de Madrid. CHEMA BARROSO

Barenboim afirma que nunca asumirá puestos de responsabilidad en el Teatro Real, aunque lo adora

SUSANA GAVIÑA/
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MADRID. Daniel Barenboim está en Madrid para dirigir esta noche, en la Plaza Mayor, un concierto gratuito como homenaje a las víctimas del 11-M y a esta ciudad. Cuando parecía que el músico faltaría este verano a su cita anual con el público madrileño, tras cancelar la Comunidad de Madrid su participación en el Festival de Verano que se desarrolla estos días en el Teatro Real, el Ayuntamiento de Madrid -del Partido Popular- y el Ministerio de Cultura -gobernado por los socialistas- han sumado esfuerzos para tender un puente al director y pianista. Fue la respuesta al interés demostrado por Barenboim por ofrecer un regalo a los madrileños y homenajear a las víctimas de los atentados del 11-M.

«Por encima de agendas y de signos políticos», ambas administraciones lograron atender la petición, según explicó ayer, en rueda de prensa, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, artífice en el pasado, desde la Comunidad de Madrid, de las repetidas visitas de Barenboim a Madrid. La ministra de Cultura, Carmen Calvo, se mostraba ayer igual de satisfecha con la presencia del músico, con el que mantiene una cordial amistad desde sus negociaciones para llevar la Orquesta del Diván a Sevilla, de la que Barenboim es co-fundador junto con el fallecido Edward Said. «Me sentía obligada con Madrid para que el maestro estuviera también aquí». Calvo no ha ocultado su interés por vincular al maestro con esta ciudad y, tras haber anunciado en repetidas ocasiones cambios en el Teatro Real, se planteaban dos interrogantes: ¿La ministra tiene intención de vincular a Barenboim con el coliseo madrileño? ¿Aceptaría éste el ofrecimiento?

Las respuestas fueron taxativas por parte de ambos. Calvo: «Tengo el día 19 de julio una reunión con el Patronato y, como de costumbre, será en él donde hagamos el trabajo que tengamos que hacer. De momento, es de puro trámite, que es lo que se suele hacer a mitad de año». Lo que parece indicar que no habrá cambios, al menos por ahora.

Ante la posibilidad del ofrecimiento, Barenboim contesta: «Si digo que sí, despertaría ciertas alegrías o ciertas inquietudes; si digo que no, ofendería tanto a la ministra, como al alcalde o a la Comunidad de Madrid, pero en realidad no. Adoro el Teatro Real y adoro Madrid, pero en este momento de mi vida no puedo ni quiero asumir ninguna responsabilidad que huela a la Administración. Quiero utilizar cada momento que tengo para hacer música y ocuparme de otras cosas que son muy importantes. Cuando las condiciones sean posibles vendré siempre al Real con mucha alegría. Y espero ser siempre un huesped bien recibido...»

También se preguntó al director y pianista sobre su opinión acerca de la decisión de la Comunidad de Madrid de prescindir de sus servicios este verano motivada por su alto coste (180.000 pesetas la butaca) y lo elitista de su programación (tenía previsto dirigir «Moisés y Aaron», de Schoenberg). «El punto de vista lo entendí perfectamente porque ya es hora de que el Real pueda montar los espectáculos necesarios. Lo que realmente fue y sigue siendo inaceptable es que esa decisión se tomara tan tarde, demostrando así una falta de profesionalidad total, porque no es una decisión que se pueda tomar en enero, cuando todos los datos estaban claros y por escrito», subrayó, aunque también reconoció que no existía un contrato firmado.