Baras-Carreras, matrimonio artístico

Desde hace tiempo se venían rondando los dos, y finalmente se ha podido celebrar el enlace. El marco ha sido un hermoso rincón de la Costa Brava: Cap Roig, en Calella de Palafrugell, cuyo festival ha

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Desde hace tiempo se venían rondando los dos, y finalmente se ha podido celebrar el enlace. El marco ha sido un hermoso rincón de la Costa Brava: Cap Roig, en Calella de Palafrugell, cuyo festival ha clausurado la nueva pareja artística: Sara Baras y José Carreras.

No ha sido la primera vez que la bailaora y el cantante se subían a un escenario con «extrañas compañías». La gaditana ya había bailado mecida por dos voces líricas, las de las sopranos Isabel Rey y Ainhoa Arteta, y el tenor barcelonés ha medido su voz junto a artistas de otros registros como Teresa Salgueiro (la cantante de Madredeus) o Lluís Llach. Pero hasta ahora no se habían cruzado sus caminos, y los dos confesaban en las horas previas al espectáculo su ilusión ante el encuentro, que despertó entre el público una gran expectación, hasta el punto de tener que convertir la única actuación prevista en dos.

Con la dirección artística conjunta de los dos, el espectáculo contó con piezas de Joaquín Turina, Isaac Albéniz, Federico García Lorca, Rafael Calleja, Tata Nacho y Manuel de Falla. Un adecuado friso musical para este maridaje artístico, que Carreras denominó como «una nueva aventura», y que se saldó en su estreno con una ovación unánime. Pero los compromisos de los dos artistas -Carreras tiene previstos este año conciertos en países como Italia, Estados Unidos, Alemania, Rusia, Gran Bretaña, México o Corea; y Sara Baras está inmersa en plena gira de su espectáculo «Sabores», que llegará a Madrid el próximo 14 de septiembre- convertirán, seguramente, en fugaz este matrimonio; las actuaciones de Cap Roig pueden considerarse, por tanto, prácticamente únicas, y así lo entendió y agradeció el público que llenó las dos jornadas.

Por separado o juntos -Sara Baras incluso «sacó a bailar» a Carreras-, los dos artistas ofrecieron una velada singular, en la que bucearon por repertorios ajenos -especialmente Carreras, que se enfrentó a una guitarra flamenca- y en la que se oyeron piezas tan evocadoras como «Granada», «Albaicín», «Los cuatro muleros», «El café de Chinitas», «El paño moruno» o «Polo».

POR J. BRAVO