De Arafat a Barenboim bajo la batuta israelí

Actualizado:

«En los centenares de «checkpoints» israelíes que florecen sin arte de magia en los Territorios Ocupados no sólo pueden verse soldados armados con cara de pocos amigos, colas interminables de vehículos y personas a la espera de un registro cotidiano, niños palestinos que venden cualquier cosa que encuentran a cambio de un insignificante puñado de shekels, estudiantes y trabajadores resignados a llegar tarde a sus obligaciones...

En los «checkpoints» israelíes que florecen sin arte de magia en los Territorios Ocupados también se ven, de vez en cuando, un piano cargado por cuatro porteadores, músicos ansiosos con sus violines, violas, contrabajos e instrumentos de viento, cantantes afinando su voz ante militares sorprendidos...

Al frente de todos ellos, Ramzi Abu Redwan anima a unos y otros bajo un tórrido sol de agosto, les recuerda la cara ilusionada de los niños que les esperan en el próximo campo de refugiados, les insta a sufrir de buen grado estas incomodidades en busca de un futuro mejor para casi todos.

Ese mismo mensaje, con la música a flor de piel, es el que le transmite Razmi a sus alumnos, a sus profesores, a sus maestros. Entre ellos, el más grande para el joven viola palestino, Daniel Barenboim, quien quiere contar con él para su orquesta Diwan, formada por músicos árabes e israelíes; que está a punto de llegar a Ramala para ofrecer el día 21 un concierto por esa paz que nunca asoma más que su pelado flequillo. Y de fondo, un recuerdo. Y de frente, un sueño. El recuerdo de tres conciertos en la Mukata, ante Yaser Arafat, muy emotivos para ese niño palestino que se agarró a la música como a aquella piedra que le inmortalizó para la causa palestina.

El sueño de una Orquesta Sinfónica Palestina, que interprete a Mozart, Beethoven, Wagner o Falla, no sólo en una Palestina independiente y soberana, sino por un mundo en el que la única imagen que se tenga de esos palestinos no sea la de sus piedras, la de sus cinturones bomba. Y todo, soñar es gratis, sin estar entonces bajo la batuta israelí.