Amancio Prada
Amancio Prada - Luis Polo

Amancio Prada celebra en Cuenca los cuarenta años de su «Cántico espiritual»

«Es la obra que más satisfacciones me ha dado», dice el cantautor berciano de la pieza basada en el poema de San Juan de la Cruz

MadridActualizado:

El 9 de abril de 1977, Sábado Santo, y apenas un rato después de que Alejo García anunciara en RNE la legalización del Partido Comunista, Amancio Prada estrenaba en la iglesia de San Juan de los Caballeros de Segovia «Cántico espiritual», un trabajo sobre el célebre texto de San Juan de la Cruz. «No nos enteramos hasta que terminamos la actuación», recuerda el cantautor berciano de aquel día, que supuso para él un punto y aparte en su carrera, que apenas comenzaba entonces.

Y es que han pasado cuarenta años de aquel estreno y Amancio Prada sigue teniendo en el «Cántico espiritual» uno de sus caballos de batalla. El pasado 9 de abril, precisamente, lo interpretó en la iglesia del Convento de San Miguel, en Trujillo, y hoy, Sábado Santo, lo hará en el teatro-auditorio de Cuenca, en el marco de la Semana de Música Religiosa, acompañado de Yulia Iglinova (violín), Javier Albarés (violonchelo) y el Coro de RTVE, bajo la dirección de Javier Corcuera.

«Ninguna otra obra me ha dado tantas alegrías -reconoce Amancio Prada-. Me ha acompañado a lo largo de cuatro décadas y sigue en mi repertorio. La he cantado en infinidad de escenarios y me ha abierto las puertas de lugares tan hermosos como la iglesia de San Vital de Rávena o las catedrales de Oviedo o de Jerez. Es un caso insólito, no me ha ocurrido con ninguna otra de mis obras. Lo que quiero ahora es que se desprenda de mí y algún otro intérprete se anime a cantarlo». Le da igual hacerlo en templos o en auditorios, pero en los primeros se aprecian, dice, mejor los silencios; «y la música anida en el silencio».

El amor de Amancio Prada por el «Cántico espiritual» se remonta a 1970. «Vivía entonces en París -recuerda-, y mi compañero de piso y de pupitre en la Sorbona, Silicio Félix Pardo, me regaló un libro de la BAC, “Vida y Obras de San Juan de la Cruz”, que aún conservo como un tesoro. Cuando llegué a las páginas del “Cántico espiritual”, su lectura me fascinó, tanto que quedé prendado. Era una tentación ponerle música a aquel poema de cuarenta liras. Y caí».

En 1977 -y menos en 1973, cuando cantó por primera vez en público un fragmento con quince versos del «Cántico espiritual»-, no era «políticamente correcto», dentro del mundo de la «intelectualidad», fijarse en San Juan de la Cruz. «No tenía nada que ver con el ambiente que imperaba de “canción comprometida”. Algunos compañeros se extrañaban o incluso se llevaban las manos a la cabeza. Pero el “Cántico” es un maravilloso canto de amor».

En estos cuarenta años la obra ha ido evolucionando en la interpretación de Amancio Prada. «Va creciendo; es una alegría y una sorpresa permanente. En ella, se cumple lo de que la poesía es semilla antes que fruto. Aunque San Juan, siendo un poeta tan alto -y el “Cántico” una cumbre de la lírica española-, no hablaba nunca de poemas, sino de canciones».

Nació el «Cántico espiritual» de Amancio Prada en una versión en la que se acompañaba de un violín y un violonchelo. En 1984, el compositor Ángel Barja la arregló para piano, guitarra, violín y violonchelo. Doce años después, Mark Fielding escribió una versión para cuarteto de cuerda. Se han unido después distintas escolanías y coros adultos; la han interpretado dos violonchelos y, hace un par de años, la Orquesta Sinfónica de RTVE encargó al compositor Fernando Velázquez (autor de, entre otras, las bandas sonoras de «Lo imposible» y «El guardián invisible») una versión para orquesta sinfónica y coro.