La directora de orquesta mexicana Alondra de la Parra
La directora de orquesta mexicana Alondra de la Parra - EFE

Alondra de la Parra: «La mejor manera de respetar y apoyar a la mujer es no hacer de esto un tema»

La directora de orquesta mexicana dirige «La flauta mágica» en la ópera Estatal de Berlín

Corresponsal en BerlínActualizado:

Ha tenido diez días para preparar «La flauta mágica». A última hora, se ha caído Anna Prohaska del papel de Pamina y han tenido que introducir, a toda velocidad, a la española debutante Serena Sáenz Molinero. Y todo esto en medio de un montaje de Yuval Sharon en el que los cantantes vuelan por los aires en una fantástico teatro de marionetas. Pero nada atemoriza a la directora mexicana Alondra de la Parra que, con la batuta de la Staatskapelle en la mano y le pese a quien le pese, se convierte en un nuevo referente.

«Yo iba a dirigir la segunda entrega, de septiembre a diciembre, ya había empezado a trabajar en ello, pero estaba en Salzburgo haciendo Thamos en la Semana Mozart con La Fura dels Baus cuando me preguntaron si podía dirigir el estreno. Ese Thamos tiene ya mucho material de La Flauta Mágica y con La Fura no faltaba gente por los aires y explosiones, así que estaba ya en el universo Mozart. Corrí a comprar una partitura, porque la mía estaba en México, y en la única tienda que hay en Salzburgo tenían solamente una última copia. Me tomé esa noche para estudiar, página a página, si podía asumir el reto. Me pedían que volase el día siguiente a Berlín. Y lo que me dije fue: llevo tocando, sintiendo y dirigiendo Mozart desde los siete años, Mozart y yo somos amigos. ¿Por qué no confiar en esa amistad?».

La precipitación, sin embargo, no significa falta de preparación. Hace veinte años, con 17, su padre la llevó al Festival de Salzburgo a ver «La Condenación del Fausto», con La Fura dels Baus, como premio por sus buenas notas. «Me cambió la vida. Y le dije a mi padre que yo quería estar ahí, me llevé la idea de que la ópera era ese mundo maravilloso y me lancé a aprender dirección. Veinte años después, cuando Rolando Villazón me llama para ofrecerme Salzburgo con los mismos artistas, ha sido un sueño cumplido. Y en medio de eso, surge Berlín, también con una escenografía de ese tipo. Es como si toda mi vida llevase preparándome para este momento».

Tras aprender piano y chelo desde niña, se licenció en piano y dirección de orquesta en la Manhattan School of Music de Nueva York En el 2004 funda en esa ciudad la Orquesta Filarmónica de las Américas con la misión de promover y difundir las obras de jóvenes compositores y solistas del continente. Su carrera ha crecido hasta, solo en la temporada de 2017/2018 dirigir la Kammerphilharmonie Bremen, la Orquesta Sinfónica de San Francisco, la Tonhalle Orchester de Zurich y una producción de «The Winter’s Tale» en la Royal Opera House de Londres así como una gira con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín, además de ser designada Directora Musical de la Orquesta Sinfónica de Queensland, Australia. A menudo es la primera mujer que dirige la orquesta ante la que se sitúa.

«Sin duda, el ritmo de mi carrera ha sido más lento que el de algunos colegas hombres, pero llevo veinte años en esto. Y si por ser mujer he tardado más, ahora me beneficia, porque me ha ayudado a estar muy bien preparada para este momento. La única dificultad añadida son las preguntas absurdas de los periodistas. Que si por ser guapa puedo distraer a los músicos o que cómo me las arreglo con los niños y la dirección… ¡A los hombres jamás se les hacen ese tipo de preguntas!», se queja. «La mejor manera de respetar y de apoyar a la mujer es no hacer de esto un tema», zanja.

Luciano y Julián, por cierto, sus hijos de tres años y diez meses, viajan con ella a todas partes y en medio de la conversación con ABC aparecen en fotos que su mamá lleva en el móvil y vídeos en los que el mayor comenta el último ensayo, incluso tararea el papel de Papageno. Todos los elementos se encuentran perfectamente imbricados en el universo mozartiano de Alondra de la Parra, cuando llega a Berlín tan dispuesta a dar como a recibir. «Cuando entras a liderar un equipo que ya está en movimiento, primero hay que escuchar mucho, no chocar, una vez que aprendes y entiendes, comienzas a aportar y terminas agarrando las riendas. Sí siento realmente que está en mis manos. Lo que me he encontrado es un concepto maravilloso, visto a través de los ojos de un niño que juega con marionetas, como yo juego con mis hijos y me siento muy cómoda».