Abracadabra

ÓperaBritten: «El diluvio de Noé». Int.: M. Gas, J. A. López, M. Martins, Coro de la Comunidad de Madrid, Inf. P. Aranaz, Conservatorio de Cuenca. Jonde, Orq. Comunidad de Madrid. Dir. escena: F

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Ópera

Britten: «El diluvio de Noé». Int.: M. Gas, J. A. López, M. Martins, Coro de la Comunidad de Madrid, Inf. P. Aranaz, Conservatorio de Cuenca. Jonde, Orq. Comunidad de Madrid. Dir. escena: F. Bernués. Dir. musical: E. Aragón.

Lugar: Teatro Real

ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE

Entre la tormenta de palos de ciego que arrecia sobre el mundo musical bajo el título de proyectos pedagógicos hay ocasiones en las que asoma un rayo de sol que deja a todos deslumbrados. Lo hizo la producción de «El diluvio de Noé», ópera de Benjamin Britten, estrenada en la Semana de Música Religiosa de Cuenca gracias a la Fundación Caja Madrid. Fue entonces cuando se creyó adivinar que el misterio del espectáculo estaba en la incesante sucesión de sorpresas que propone.

Hoy, tras volver a verlo en el Teatro Real, se confirma que es cierto y, aún, que el ejército de animales fantásticos que invaden el escenario dispuestos a embarcar en la nave salvadora (entre los cuales no falta «el cerdito y la jirafa», según se escuchó decir), es sólo una anécdota al lado de mil y un detalles escénicos dignos del mejor prestidigitador.

Es lógico que, dicho esto, cualquiera desee tener una más detallada descripción de los hechos que allí se suceden. Pero hay cosas a veces imposibles, pues del mismo modo que es un misterio el conejo aparece en la chistera, no hay razón que explique el porqué de ese gusanillo que circula por el estómago cuando, por ejemplo, el cielo del teatro se cubre de mil estrellas y una luna que, siendo tan sólo globo, parece una milagro, cruza el patio de butacas bajo la mirada atónita de los espectadores. O el motivo por el cual la letanía del gran himno que culmina la partitura transmite tan agradablemente extraña vibración.

Lo único verificado es que semejante suerte de ilusionismo tiene firma y es obra de mucha gente: Luis Gago tras el texto en español; Fernando Bernués, José Ibarrola, Gabriela Salaverri... en el orden escénico; un buen plantel de esforzados solistas, instrumentistas de todas las edades, coristas de toda condición, y, entre ellos, un mago sonriente de nombre Emilio Aragón. El Real ha hecho una sola función que fue un triunfo, pero ya existe el disco con dvd para ver las interioridades de este «Diluvio» de emociones.