Ludovico Einaudi
Ludovico Einaudi - ABC

Ludovico Einaudi: «Cuando la música es demasiado cerebral, se convierte en matemática»

El músico italiano publico su nuevo disco, «Elements»

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«Elements» (Decca) es el título del nuevo disco de Ludovico Einaudi. El músico italiano, poseedor de un particular estilo que escapa de los límites de la denominada música clásica, ha vendido a lo largo de su carrera millón y medio de discos, y es, según su discográfica, el artista clásico con mayor número de «streaming» -130 millones- en el Reino Unido. En este trabajo, grabado en su casa de Italia este año, combina instrumentos como el piano, la cuerda o la percusión con la electrónica.

«El disco -dice Einaudi- es una reflexión sobre la idea de los cuatro elementos en la música; nunca me ha gustado tener automatismos en mis composiciones. A partir de los elementos musicales, pensé en cómo se podían encontrar esos sentimientos fuera de la música, y ahí me tropecé con los escritos de Kandinsky, con elementos artísticos, la tabla periódica, la mitologia, la geometría euclidiana desde diversas perspectivas... Este trabajo se puede ver como una suerte de pirámide de conocimiento, desde las conexiones más simples a las más complejas. Es como la evolución de la mente. Como artista, me gusta poder combinar mi visión musical con diferentes perspectivas, porque eso te ofrece la oportunidad de abrir tu mente, de cambiar, de experimentar».

Todo este discurso teórico hay que transformarlo en música y, por lo tanto, en emociones y sentimientos. «La música -reconoce el artista- debe combinar cerebro y corazón; el compositor debe hallar la conexión entre ambos, los dos deben ir juntos irremediablemente». La música, naturalmente, es matemática, dice, «pero conecta directamente con nuestras emociones, con nuestra espiritualidad; en este sentido, el ejemplo perfecto es Johann Sebastian Bach. En sus partituras se conjuga la mayor complejidad matemática, casi construcciones arquitectónicas, con la más elevada inspiración y espiritualidad. Esa combinación convierte las obras en mayores, en más trascendentes; las lleva a un nivel sobrehumano, que todos los músicos intentamos alcanzar».

Desde hace varias décadas, la «música clásica» ha perdido la conexión con el corazón de los oyentes. «La música se ha convertido a menudo únicamente en un ejercicio de la mente y ha perdido su aspecto emocional. Cuando la música es demasiado cerebral, se convierte en matemática, en números. La música debe ser una mágica combinación de elementos con un objetivo: comunicarse con la gente. No debemos perder de vista que la música no es tanto un ejercicio de reflexión individual como de relación personal. Y creo que mucha música contemporánea ha ido por otro camino».

No le gustan a Ludovico Einaudi los encasillamientos. «Lo que hace evolucionar el arte, precisamente, es encontrar las conexiones entre elementos completamente alejados entre sí. Y encontrar los circuitos escondidos de los distintos lenguajes musicales, romper determinadas reglas y determinadas fronteras, permite su avance. Es importante que la música conecte con su época, y ésta es una época de encuentros, de mezclas. La búsqueda de la propia personalidad dentro de este mundo cada vez más global es un trabajo fascinante y enriquecedor».