Carmen Boza en una imagen de archivo
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Carmen Boza: «Me identifico con la sensibilidad de Nick Drake, escucho sus discos y me vuela la cabeza»

La cantante gaditana girará durante todo el otoño por salas para repasar los temas de «La mansión de los espejos»

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«Me llamo Boza y hago canciones». Así se presentaba Carmen Boza el año pasado cuando se apuntó al crowdfunding para sacar un disco. La gaditana pidió a sus fans 10.000 euros, y algo debió de hacer bien, ya que acabó, en pocas horas, con más del doble. En concreto 25.825 euros para financiar «La mansión de los espejos», su primer álbum.

Ocho años de vídeos en Youtube avalan a esta chica que ha acabado llenando la mítica sala El Sol dos días seguidos. Aunque le espera un largo otoño girando por todas las salas del país, hace un hueco a ABC para hablar de sus canciones, sus influencias y de cómo ha sido su vida desde que salió de Cádiz con una guitarra a cuestas.

–¿Quién es Carmen Boza?

–Carmen Boza es una chica que hace canciones, a la que le encanta tocar la guitarra, que disfruta muchísimo con lo que hace. El resto es la historia: cómo empecé, cómo vine de Youtube pero, en resumen, Carmen Boza es una persona que tiene la suerte de poder dedicarse a tocar.

¿Y a qué suena?

–Suena a rock, a pop, un poco funk incluso, pero todo muy acústico.

–¿Cuándo empezó a componer?

–Empecé a tocar con 15 años y creo que empecé a componer uno o dos años después. Al principio tenía influencias muy mainstream, que era la música que oía a finales de los noventa y a principios del 2000. Luego fui descubriendo una música un poco más densa, más exquisita digamos, a gente muerta, básicamente, gente que ya estaba muerta cuando yo nací.

–¿Qué significa la música mainstream para Carmen Boza?

«A nivel musical me ha influido el mainstream de finales de los noventa»

–Cuando vi a Avril Lavigne tocar en su videoclip «Complicated» es cuando decidí tocar la guitarra. Pero bueno, Avril Lavigne no me ha influido mucho musicalmente, era una cosa más estética. A nivel musical sí me ha influido el mainstream de finales de los noventa, como pueden ser las grandes divas del pop: Christina Aguilera, Anastacia, Alicia Keys... Y la música soul, R&B de principios de 2000, como Destiny Child. Escuchaba mucho esa música al principio.

–¿Cómo ha sido su último año tras publicar «La mansión de los espejos»?

–Ha sido un no parar. Este año ha sido tocar en acústico, con la banda, componer, preparar otras grabaciones, entrevistas, promo... Carretera, mucho tocar y mucho pensar en nuevas ideas y alcanzar metas que tenía como imposible el año pasado y reventarlas, y ponerme unas nuevas, superarme todo el rato, eso ha sido este año.

–Lleva ocho años desde que empezó a subir vídeos en Youtube, ¿cuándo se dio cuenta de que esto de la música iba en serio?

–Desde el momento en que me di cuenta que podía hacer música con una guitarra ya iba en serio, pero puede ser que se sitúe cuando me fui a vivir a Madrid, porque eso fue un riesgo para mí. Yo tenía un curro normal pero decidí dejarlo y me vine aquí a ver qué pasaba con la música. Fue como un paso de ciego, cuando tomas un gran riesgo significa que es el principio de algo importante, aunque salga mal.

–¿Temió en algún momento quedarse encasillada como un fenómeno de Youtube?

–No, en ningún momento. Tampoco creo que haya llegado a ser tan importante como es el caso de los vídeos de algunos norteamericanos que sí se han vuelto realmente virales y alcanzan miles de visitas en tiempo récord. En mi caso creo que no va a pasar, y no tengo miedo porque yo estoy siempre pensando e inventado cosas, y ahora es Youtube pero luego será que me inventaré, yo que sé, algo nuevo.

–En varias entrevistas cuenta que le gustaría ir a Iberoamérica. ¿Qué tiene de especial? ¿Está más cerca ahora de poder tocar allá?

–En realidad, lo que ocurre es que con internet es tan fácil hacerte a la idea de que en realidad tiene repercusión lo que haces allí, quiero decir, internet lo pone al alcance todo. Me veo tan cerca como cuando lo empecé a imaginar porque siento que la posibilidad está ahí siempre que una quiera apostar por eso. Económicamente pues es una inversión ir y hacer el mismo recorrido que he hecho en España: tocar en garitos y que la gente me conozca de cero, apoyándome también en internet, pero vamos, me apetece mucho porque creo que allí hay mucho por descubrir.

–¿Cuál es el concierto que recuerda con más cariño?

Los dos días que llenamos la sala El Sol no se me van a olvidar nunca

–Casi todos los conciertos los recuerdo con cariño porque hay mucho detrás, lo que se genera es muy bonito. No sé cual te podría decir, pero los que hicimos en Madrid en marzo en la sala El Sol, que fueron dos días seguidos e hicimos sold out, fueron muy especiales por lo que significaron. Tocar en una sala tan representativa, por donde han pasado tantísimas figuras y llenar eso dos días seguidos... la verdad, creo que no se me va a olvidar nunca.

–¿Y de otros artistas?

–Pues mira, eso es más complicado. Sobre todo de los que son amigos míos, que les he visto crecer y llegar a llenar una Joy Eslava... María Rozalén, Kanka o Patricia Lázaro, les conozco desde que éramos muy jóvenes, desde que empezamos en la música y, bueno, verles crecer así, ver a un montón de gente cantando sus canciones a mí me emociona. Eso es lo que me hace sentir orgullosa de formar parte de esta generación.

–¿Y qué músicos le inspiran?

–Una de mis mayores influencias en los últimos años es John Mayer. Me encanta su manera de hacer canciones, de entender la música y de su dominio de la guitarra, que es brutal. Esa es mi principal referencia, luego me gusta identificarme con otros músicos que igual desde mi punto de vista, estilísticamente o a nivel instrumental no son tan potentes. Por ejemplo, me identifico mucho con la sensibilidad que tiene Nick Drake, escucho sus discos y me vuela la cabeza, me encantaría llegar a transmitir una mínima parte de lo que transmite ese hombre. Luego también hay mucha gente haciendo cosas buenas aunque a priori no te guste todo lo que sacan, pero hay que aprender de todo ¿no? Veo gente como Beyoncé, o gente mega tocha tipo Bruno Mars haciendo esos shows espectaculares, con musicaza, con bailarines y digo: «tío, algo hay que sacar de aquí». Me encantaría en algún momento hacer algo así de espectacular.

–¿Qué podemos esperar del concierto que vas a dar en Madrid en octubre?

–Muchísima energía, estamos experimentando además con el sonido de mi guitarra, vamos a probar cosas nuevas en el show, de luces, visuales... Además tengo la suerte de que va a venir a abrir una chica catalana que se llama Nuria Graham, que es buenísima, me encanta además tener la oportunidad de que se presente en un concierto mío, abriendo, incluso puede que surjan colaboraciones, ya veremos. Al final la gente que venga al Ocho y Medio va a ver un pasito más en mi evolución. Empecé a tocar en el Búho Real, en un garito pequeño con la guitarra, y ahora tocar en el Ocho y Medio para mil personas y que sea un espectáculo y que sea prácticamente un concierto de rock... Eso es lo que va a ver la gente, rock y mucha energía. Eso y mis canciones, claro.

–¿Y de qué hablan sus canciones?

«Me inspiro en lo que te pone un poco los pelos de punta»

–Mis canciones hablan del amor, porque yo creo que el amor es lo que mueve el mundo en realidad, en cualquiera de sus formas. El amor de verdad, el amor invertido que se puede convertir en odio, envidia... El sexo, que es amor también de alguna manera... Mis canciones hablan de eso, en todas sus formas, del amor a uno mismo, el amor propio, me inspiro en eso, en lo que pone un poco los pelos de punta. Lo que te levanta el ánimo y el vello.