Miguel Poveda quiere hacer una versión de «Amor brujo» para hombre
Miguel Poveda quiere hacer una versión de «Amor brujo» para hombre - IGNACIO GIL

Miguel Poveda: «Defiendo la copla, un género muy maltratado y asociado al franquismo»

El cantaor catalán nos habla de su disco «Sonetos y poemas para la libertad», que presenta hoy en el Teatro Real de Madrid

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Libertad y riesgo son las palabras que han regido el universo de Miguel Poveda desde que, con 20 años, viajó al Festival de La Unión sin haber cantado una cartagenera en su vida. Ese cante era obligatorio para participar en el prestigioso concurso, pero a él le dio igual. Se subió al tren y, camino de Murcia, le dijo a su guitarrista que se lo enseñara. Una vez allí, no sólo se hizo con el premio en esta modalidad, sino con los otros tres que se entregaban: la Malagueña, la Soleá y el más preciado de todos, la «Lámpara Minera».

Desde entonces, la carrera de Poveda —hijo de una familia humilde que emigró a Badalona, entre cuyos miembros no había ninguna tradición musical— ha circulado por los derroteros más valientes e insospechados, demostrando una capacidad sorprendente para asimilar cantes de todo tipo y llevarlos a su mundo. Cuanto más libre, más seguro, demostrando su necesidad de arriesgar para sentirse vivo. «Nunca me he sentido cuartado y, desde muy joven, me he movido en el arte sin prejuicios», asegura a ABC el cantaor catalán, cuya obra terminó trascendiendo el flamenco hasta convertirle, tal y como se califica él mismo, en un «cantaor que canta canciones».

Tan pronto se atreve con los poemas del exilio de Rafael Alberti, como publica un disco en el que interpreta en catalán a los poetas de su tierra: «Desglaç» (2005). Después graba otro con una orquesta de cámara, colabora con artistas tan dispares como Martirio, Enrique Morente, Chano Domínguez, Chavela Vargas o Santiago Auserón, o actúa en el Jazz Lincoln Center de Nueva York.

Y por si no fuera suficiente, se lanza a por el tango, el fado y, cómo no, la copla, uno de los cantes con los que se ganó un hueco entre los más grandes. «Yo parto del flamenco, que es la música en la que me he formado y en la que más he buceado, pero quiero defender la copla, porque me parece un género que ha estado siempre muy maltratado, mal visto y asociado al franquismo, con connotaciones que no se corresponden con lo puramente artístico. Por suerte, no he sido el único que ha roto con esos tópicos», explica.

De Alberti a Neruda

Ahora Poveda vuelve a dar un salto en su carrera, mezclando la poesía y el flamenco en « Sonetos y poemas para la libertad» (Universal). Un disco que presenta hoy en el Teatro Real de Madrid y que surgió de una idea conjunta del poeta Luis García Montero y el cantautor Pedro Guerra. El primero escogió treinta obras de autores como Alberti, Neruda, Borges, Quevedo, Lope de Vega o Miguel Hernández, y el segundo les puso música.

A partir de ahí, han pasado cuatro años en los que el proyecto «fue tomando varios caminos», hasta cristalizar en un trabajo que, «aun teniendo cierto compromiso social, porque si veo en la televisión que el hombre sigue usando la violencia por motivos absurdos, no puedo quedarme impasible ante eso, lo cierto es que habla más de mi libertad para expresarme», cuenta. De ahí que, en lo musical, esta obra esencialmente flamenca vuele, además, sobre otros terrenos estilísticos mediante colaboraciones tan dispares como la de Joaquín Sabina, Ana Belén, Miguel Ríos, Chicuelo o Joan Albert Amargós.

Esta nueva aventura musical de Poveda llega de la mano de otra más importante para la vida del cantaor: la llegada al mundo de su primer hijo, nacido en Los Ángeles a través de un vientre de alquiler. «El espíritu paternal me despertó hace dos años e hice lo posible para hacer realidad esa llamada de amor, volcándola en una personita que fuese parte de mí. Se llama Ángel, para recuperar mi segundo nombre y para volver a activar el corazón de mi padre, que dejó de latir y se convirtió en un ángel. Creo que así podrá darme felicidad de nuevo», confiesa.

El cantaor sabe que será «complicado» compaginar su nuevo papel de padre con su vida «nómada», pero una cosa tiene clara: «Sería de locos pensar que los músicos no pueden tener hijos. Con amor se consigue todo», añade.