Julieta Venegas, en Madrid
Julieta Venegas, en Madrid - p.m.p.

Julieta Venegas: «No podía mirar hacia otro lado con el tema de los desaparecidos»

«Algo sucede» es su nuevo disco, en el que refleja más que nunca sus propias emociones, incluidas las referidas a la difícil situación actual en México

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La voz de Julieta Venegas está asociada a un pop colorista con ciertos toques de folclore mexicano, a pesar de que su anterior disco, «Los momentos» (2013), coqueteaba con la electrónica. También le es propio escribir letras tristes vestidas con melodías alegres, o viceversa. De todo eso hay en su nuevo trabajo, «Algo sucede», que sale a la venta el 14 de agosto y nos vendrá a presentar próximamente en directo: Festival Cultura Inquieta (23 de julio), Festival Cap Roig (3 de agosto), Starlite Marbella (4 de agosto) y Plaza de Toros de Ibiza (6 de agosto). Ha regresado a su sonido de siempre porque «extrañaba el acordeón», nos cuenta.

-El primer single es «Ese camino», una canción sobre la infancia, con la portada con una foto de Julieta de niña. ¿Qué queda de esa pequeña?

- La canción es una celebración, de ese algo que fui, o fuimos todos, y todavía perdura. Aunque te creas una persona muy racional, hay sensaciones que quedan muy vivas. La esencia ya se marca desde que eres muy chiquito. Lo veo ahora con mi hija. Siempre fui muy tímida, y aunque he cambiado, tampoco soy superextrovertida. No llego a un lugar y soy el alma de la fiesta.

-Pues eso no se nota en el escenario.

-Porque disfruto mucho. Me resulta fácil desenvolverme al cantar y tocar las canciones, me sale natural. Pero otra cosa es hablar en público. En la boda de mi hermana me pidieron que dijera algo y me quedé congelada. No pude, literalmente.Así que no me inviten a sus bodas a hablar, porque voy a «regarla» (ríe).

-¿Siempre hay un componente personal en las canciones?

-Reflejan lo que es mi vida o lo que siento, aunque no sea necesariamente un diario. Por ejemplo, creo que este disco es más luminoso que el anterior. Pero tampoco sé explicar por qué. Seguramente significa que estoy en un mejor momento, pero no me doy cuenta.

-¿Cómo es ese proceso de escritura?

-Para este disco compuse treinta canciones. Es un ejercicio de búsqueda. Me siento en el piano todos los días de diez a cinco durante varios meses, pero antes de sentarme escribo sobre algo, cualquier cosa, incluso tonterías, para seguir una línea, una frase, una idea. Si no, me quedo en blanco.

-En el tema «Explosión» habla de un asunto de actualidad, el caso de los 43 normalistas desaparecidos.

-Me costó mucho trabajo hacerla, incluso decidirme a hacerla. No suelo tratar temas sociales, no me sale, pero necesitaba escribirla por una razón emocional. O por lo menos plantearme la posibilidad de hacer algo y ver si merecía la pena. Y pensé que era importante que fuera una canción pop. Si planteaba el tema de los desaparecidos con una música deprimente, nadie la iba a «pelar». Justo el chiste es ese: «Métete en la canción y luego date cuenta de qué estoy hablando». Me parece importante no mirar hacia otro lado.

-¿Por qué ese asunto en concreto ha removido tanto las conciencias?

-Digamos que no es un tema resuelto. Hay problemas a los que tenemos que enfrentarnos todos como sociedad, aunque nos parezca durísimo. ¡Tenemos 26.000 desaparecidos en México!

-Es curioso que allí la gente sea tan amable y a la vez haya tanta violencia.

-Sí, siempre hemos sido una país violento para lo lindos que somos. Tampoco nosotros logramos entenderlo muy bien. Somos un país muy complejo, muy diverso, y que en muchos aspectos no se reconoce y no se acepta a sí mismo, y eso origina muchos conflictos. No sabemos muy bien hacia dónde va nuestro barco, pero estamos todos subidos en él.