Una escena de la ópera «Fidelio» - javier del real

«Fidelio», el canto de libertad de Beethoven, llega al Teatro Real

El coliseo madrileño presenta la única ópera que compuso el músico alemán, en una producción procedente del Palau de les Arts de Valencia

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«Es una de las obras más importantes de la historia de la música». Se refiere Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, a «Fidelio», la ópera de Beethoven que mañana (y hasta el 17 de junio) presenta el coliseo madrileño en una producción procedente del Palau de les Arts de Valencia (fue la primera ópera que se ofreció en este escenario, en octubre de 2006). La dirección musical corresponde en esta ocasión al alemán Hartmut Haenchen y la dirección escénica del italiano Pier’ Alli. El reparto está compuesto por Michael König, Adrianne Pieczonka, Fran-Josef Selig, Anett Fritsch, Ed Lyon, Alan Held y Goran Juric.

Estrenada en Viena en 1805 (su primera versión), «Fidelio» es la única ópera que escribió Beethoven. Se basó para ella en un texto del francés Nicolas Bouilly titulado «Léonore ou l’amor conjugal» («Leonora o el amor conyugal»), que narra una historia real ocurrida en los años de terror posteriores a la Revolución Francesa, aunque en la obra la acción transcurre en Sevilla. «Se sitúa -según Matabosch- a caballo entre el singspiel alemán, donde había partes cantadas y partes habladas, y las “óperas de salvamento” que surgieron tras la Revolución Francesa; el músico alemán convierte “Fidelio” en una increíble explosion romántica y un canto a la libertad». «Beethoven se consagra a los ideales de dicha revolución», añade Hartmut Haenchen.

«Partitura clave»

El director de orquesta insiste en el carácter excepcional de la partitura de «Fidelio», que define como «clave y muy influyente» en la historia de la música. Sin ella, dice el director, no existiría la música de Wagner tal y como es. La obra de Beethoven mezcla en sus compases la ópera cómica, el melodrama, el singspiel, el oratorio y la música sinfónica, y abre el camino hacia el Romanticismo. «Beethoven siempre parte de lo instrumental, y es un desafío tanto para el coro como para los solistas». También para el director de orquesta, reconoce Haenchen; tanto, que no la dirige desde el año 1981. «Me había prometido no hacerlo, dada su dificultad... Pero aquí estoy».

La versión que se verá en el Teatro Real es la última que firmó Beethoven. «En la partitura publicada se recogen sus últimos deseos de Beethoven -dice Haenchen-; pero he encontrado algunos errores, y he tenido que acudir al manuscrito original, que afortunadamente está disponible en internet, para corregirlos. Pero quien haya visto una partitura original de Beethoven sabrá que su caligrafía es una catástrofe».

Se ha permitido el director musical una licencia. «Habitualmente, antes del final, y para permitir el cambio de escena, se interpreta una obertura de Beethoven, “Leonore III”; para mí es un error, porque supone volver a narrar musicalmente lo que ya hemos oído anteriormente, porque está escrita para tocarse al principio de la ópera». Haenchen la ha sustituido por el tercer y cuarto movimientos de su célebre «Quinta Sinfonía», «que encaja más con la filosofia de ese momento».

Una prisión sevillana

«Fidelio» transcurre en una prisión a las afueras de Sevilla. Rocco, el carcelero mayor, tiene un ayudante, Fidelio, que en realidad Leonora, una noble dama disfrazada porque sospecha que su marido, Florestán, está preso por motivos políticos en dicha cárcel, y pretende liberarlo.

«El itinerario de esta ópera es muy complejo -dice Pier’ Alli, que firma también la escenografía, el vestuario y la iluminación-. El libreto comienza como una ópera cómica y evoluciona hacia las sombras y de nuevo hacia un estallido de luz. No es únicamente una revolución, sino una conquista del espíritu. Su comienzo presenta ambigüedad, pues si bien el libro es ligero, la música le da entidad». Alli ha colocado en ese ambiente «cotidiano», máquinas de tortura, que le dan a la ópera un carácter inquietante desde la primera escena, porque los protagonistas parecen acostumbrados a vivir entre ellos». La luz, según el director italiano, es una metáfora de la libertad, «y el mensaje de Beethoven, que nos llega por la música más que por el texto, es que a través del dolor es posible conquistar la libertad. Es un mensaje que hoy en día nos puede parecer inaceptable, pero que, insisto, nos llega por la fuerza de la música».

En torno al estreno de «Fidelio» el Real ha organizado dos actividades paralelas. Joaquín Turina ofrecerá el jueves 28 en el Museo Nacional del Romanticismo una conferencia titulada «Beethoven en el Madrid romántico», Y un grupo de solistas de la Orquesta Titular del Teatro Real interpretará el 7 de junio en el ciclo «Los domingos de cámara» un programa dedicado íntegramente al compositor.

Un 12,8 por ciento más de abonos

Las pasadas representaciones de «La traviata» han supuesto un rotundo éxito para el Teatro Real, que ha visto como las dieciséis funciones ofrecidas han tenido el teatro lleno. Pero, a falta de tres citas -«Fidelio», «Porgy and Bess» y un programa doble compuesto por «Goyescas» y «Gianni Schicchi»-, la primera temporada de Joan Matabosch al frente del teatro ha mejorado las cifras del anterior período. En la temporada 2014-2015 ha habido 15.100 abonados en total, lo que supone un aumento del 12,8 por ciento respecto a la 2013-2014. La ocupación de esta temporada, donde se han visto obras «clásicas» como «Las bodas de Fígaro», junto a estrenos como «El público», ha rondado además el 90 por ciento.