El Real persigue el ideal de obra total de Wagner con «Lohengrin»
Thomas J. Mayer, ante una de las esculturas de Polzin - javier del real

El Real persigue el ideal de obra total de Wagner con «Lohengrin»

El Teatro estrena mañana una nueva producción en torno a una escultura de Polzin

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Después de presentar el pasado mes de enero la ópera «Tristán e Isolda», el Teatro Real continúa centrado en la figura de Richard Wagner, a quien le dedica la programación del mes de abril. La primera cita será esta tarde, con un concierto homenaje a Gerard Mortier, al que seguirá mañana el estreno de una nueva producción de «Lohengrin», que nació a partir de una escultura de Alexander Polzin, cuyo trabajo ya pudo ver el público madrileño en «La página en blanco» y, más recientemente, en «La conquista de México».

Se trata de una instalación, en forma de cubo, que trata de evocar un espacio mitológico. «Como escultor he querido crear algo universal, trabajar la totalidad, ofreciendo una visión del mundo, y tratando de dar una gran humanidad a la obra», en contraste con la imagen que se suele ofrecer de un mundo mítico, «distante y frío. Y no es así».

Lukas Hemleb, director de escena que ha adaptado su propuesta escénica a esta instalación, tenía claro que no quería hacer «una burda actualización» de otras producciones, por lo que ha creado «un espacio universal que permite muchas capas diferentes de interpretación. Narrar la historia humana en la que puede aflorar el mito». Un relato al que no ha querido situar en un periodo temporal concreto.

Una obra clave

Compuesta y con libreto del propio Wagner, que se inspiró en un romance alemán medieval, «Lohengrin» fue estrenada en 1850 en Weimar por Franz Liszt (suegro del compositor años después). La partitura, que contiene momentos muy conocidos como los preludios del primer y tercer acto, además de la marcha nupcial, supone «un punto de inflexión y una obra clave» en la carrera de Wagner, «que la compuso superponiendo los sonidos en diferentes capas», explica el director musical de la producción Hartmut Haenchen («Lady Macbeth de Mtsensk» y «Boris Godunov»), que se alternará en el foso con Walter Althammer. Ambos se pondrán al frente de dos grandes repartos wagnerianos, arropados por un coro de 92 cantantes y una orquesta de 123 músicos.

Para esta ocasión, tanto en lo escénico como en lo musical, se han seguido de manera «exhaustiva» las anotaciones que hizo el compositor sobre esta ópera y que en su huida de Dresde, cuando fue acusado de participar en la revolución de 1849, dejó a sus amigos para que fuera interpretada como él quería. «Hemos buscado en muchas fuentes para alcanzar el ideal de Wagner».

En el reparto de este montaje, cuyas 13 funciones (estará en cartel hasta el 27 de abril) estarán dedicadas a la memoria de Gerard Mortier, ideólogo de esta producción, se podrán escuchar las voces de Christopher Venris y Michael König, que se alternarán en el papel de Lohengrin; Catherine Naglestad y Anne Schwanewilms, como Elsa; y Deborah Polaski y Dolora Zajick, que interpretarán a Ortrud.

Las otras citas con el compositor alemán durante este mes serán un espectáculo para niños, «Sueños y pesadillas de Wagner», los días 5, 6 y 13 de abril; y un taller familiar, en la sala Gayarre, bajo el título de «El caballero del cisne». El día 10 de abril se retransmitirá por Radio Clásica, en directo, la función de «Lohengrin».