Eva Yerbabuena presenta este fin de semana en el New York City Center sus espectáculos «¡Ay!» y «Lluvia»
Eva Yerbabuena presenta este fin de semana en el New York City Center sus espectáculos «¡Ay!» y «Lluvia» - abc

El flamenco reaviva la marca España en Nueva York

La Gran Manzana se sumerge en los sonidos jondos con un festival que cuenta con más de 70 representaciones

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«El Flamenco Festival de Nueva York es uno de los principales eventos de danza de la ciudad». Esta frase del crítico del «New York Times» es la tarjeta de visita de un certamen que lleva más de una década goteando insistentemente en la ciudad de los rascacielos hasta convertirse en parte importante de su oferta cultural. Hoy, el Flamenco Festival (que tiene el corazón en Nueva York, pero extiende sus extremidades a buena parte del planeta) es, sin duda, un magnífico embajador de nuestra cultura, y un excelente divulgador de la marca España. Así lo reconocía Íñigo Ramírez de Haro, cónsul cultural en el Consulado de España en Nueva York, que destacaba el relevante papel que el certamen tiene para la expansión internacional de la cultura española y para su imagen.

Lejanos quedan los tiempos en que los directores de los hoteles temblaban cuando veían aparecer por la puerta a un artista o una compañía flamenca, sabedores de que era sinónimo de problemas. Lejano también el día (¿leyenda o realidad?) en que Carmen Amaya asó sardinas en su habitación del exclusivo hotel Waldorf Astoria. «Hoy la profesionalidad es la nota dominante en los artistas flamencos, que se ganan el respeto y la admiración de todos», dice Miguel Marín, director del Flamenco Festival.

Así, cada año se extiende un poco más el alcance del Flamenco Festival en Estados Unidos y Canadá, y este año son una veintena las ciudades a las que llega: Miami, Washington, Cleveland, Boston, Los Ángeles, San Francisco, Berkeley, Toronto, Ottawa, Vancouver, Montreal, Gainesville, Philadelphia, Chicago, Austin, Davis, San Diego, Sonoma, Savannah, Puerto Rico, Hanover, Irvine y Northridge.

«Es importante que el flamenco llegue a ciudades que apenas ha pisado antes», comenta la cantaora Estrella Morente, embarcada en una gira por diez ciudades, que tuvo anoche, en el mítico Carnegie Hall de Nueva York, su punto álgido. «Es importante que se mezcle con otras artes como la pintura y la arquitectura».

El nombre de Paco de Lucía emerge estos días más que nunca, tras su reciente desaparición, como un referente y un símbolo. Él es en buena medida responsable del reconocimiento internacional del flamenco como una parte importante de la cultura española. «Paco, por su talento, su carisma, su calidad y su singularidad puso el flamenco en un lugar muy alto, e hizo que el flamenco pudiera hablar de igual a igual con otras músicas como el jazz, por ejemplo. Wynton Marsalis, director del ciclo Jazz at Lincoln Center, y un respetadísimo intérprete clásico también, no paró hasta que consiguió grabar con él un disco. No pudieron cuadrar las fechas y reunirse, y lo grabaron a distancia, pero el empeño de Marsalis era grande», explica Miguel Marín.

Estrella Morente añade al de Paco de Lucía otros nombres; «artistas humildes, bondadosos, generosos... Morente, Camarón, Sanlúcar, que se unen también a figuras como Lorca, Picasso, Juan Ramón Jiménez, Miguel Hernández, Unamuno, María Zambrano... Gracias a todos ellos se nos ha conocido en el mundo. Ya María Zambrano en su momento daba charlas en Nueva York y daba a conocer el nombre de España. Y ahí están nombres como Carmen Amaya, o Sabicas, que fue el primer concertista de flamenco en Nueva York. Todos tenemos una responsabilidad dentro del tiempo que nos toca. Paco, naturalmente, fue uno de esos portones, de esas puertas grandes que se abrieron y nos permitieron a los demás entrar sin problemas, sin miedos y sin prejuicios. Y nos ayudó a llevar sin complejos el nombre de España y de nuestra cultura por todo el mundo».

Toma carrerilla Estrella Morente y lamenta: «Me da mucha tristeza que se tenga esa visión de España, de peleas de unos con los otros. El pueblo es el que tiene la razón y el poder, y dan pena situaciones que estamos viviendo ahora en España. No deberíamos dar esa imagen, porque España es un país muy rico en arte, en historia, en gastronomía. Hay tantas maravillas y gente con tanta valía que da mucha pena insistir con el cincel allá donde no se va a sacar nada. Y que el flamenco llegue a lugares donde nunca ha estado me parece muy importante para la imagen de España».