Paco de Lucía y su guitarrero
Paco de Lucia, en una foto de archivo

Paco de Lucía y su guitarrero

La familia Conde y el intérprete gaditano mejoraron la sonoridad de la guitarra para que su magia pudiera sonar en los mejores y mayores escenarios del mundo

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Las manos de Paco de Lucía creaban magia, magia que hacian surgir de unas guitarras construidas por la familia Conde, un negocio casi centenario (fue fundado en 1915). El padre y el tío del actual dueño de esta luthería, Felipe Conde, crearon guitarras para este artista irremplazable. «Tendría que ser un superdotado y ni así lo podría sustituir».

Aquella guitarra, que después se institucionalizó, surgió «a finales de los años 60 o principios de los 70. Con ella se buscaba mayor proyección del sonido en los grandes escenarios en los que actuaba». El instrumento estaba frabicado de madera de palosanto, con la tapa de abeto blanco, diapasón de ébano y mango de cedro, explica Conde.

Su relación con el maestro de la guitarra se remonta a su infancia. «Nuestras familias eran amigas. Le recuerdo desde que tengo uso de razón». Con diez años menos que De Lucía, recuerda como su padre y su tío, que le precedieron en el taller que ha alumbrado instrumentos para figuras como Al Di Meola, Leonard Cohen, Tomatito, Lenny Kravitz..., le decían: «Felipe lleva esta guitarra a Paco...».

Y la imagen que nos traslada es la de un hombre nada exigente, «que sabía el tipo de guitarra que nosotros hacíamos. Siempre usaba las dos de nuestro taller, (FC26 y FC28). También le recuerda como una persona «humilde y sensible».

La última vez que le escuchó fue en la Casa de Campo de Madrid, «cuando fui a verle a los camerinos». De nuevo Paco de Lucía había creado magia con sus manos, y entre sus manos tenía una guitarra de la casa de Felipe Conde, que asegura que antes el artista no era una leyenda. «Ahora sí lo es»