Tres joyas de música pop para Cindy Sherman
El músico Guillermo Farré, líder de Wild Honey - ABC

Tres joyas de música pop para Cindy Sherman

La banda madrileña Wild Honey presenta en varias ciudades españolas un disco inspirado en fotografías de la artista norteamericana

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El nombre de Wild Honey –tomado del disco publicado por Beach Boys en 1967- es en sí mismo una declaración de intenciones. Las de Guillermo Farré, músico madrileño y alma mater de este proyecto de pop preciosista en el que ejerce de compositor, letrista, arreglista y productor.

2013 fue un año intenso para Wild Honey, que en un intervalo de pocos meses presentó su segundo álbum -«Big Flash» (Lazy-Lovemonk)- y un exquisito siete pulgadas con tres canciones dedicadas a la artista norteamericana Cindy Sherman.

Éste último disco temático, titulado «Dear Cindy», nació como un encargo del sello Jabalina para su colección Delicatessen, en la que se ha invitado a artistas españoles como Parade y Doble Pletina a plasmar en un EP aquellas filias y/o fobias que les quitan el sueño. En el caso de Guillermo Farré la elección no fue complicada.

«Cindy Sherman me obsesiona como persona y como artista. La primera vez que vi su obra fue hace cuatro años en Photo España. Durante una época me intrigó muchísimo cómo sería su personalidad real, porque en sus fotos se puede transformar en alguien absolutamente dulce o en alguien que genera rechazo brutal. Luego averigüé que es una intelectual de sesenta años que escucha la radio pública americana, nada que ver con Marina Abramovic, que es una celebrity».

En las tres canciones que aparecen en «Dear Cindy» –editadas en un bonito vinilo color amarillo crema de edición limitada- Farré juega a desentrañar el misterio que la conocida artista conceptual deja siempre abierto en sus fotografías. «En cada uno de los temas he tratado de alargar la historia que ella ha comenzado, imaginando quién es el personaje, cuáles son sus anhelos», apunta el músico madrileño.

Las tres imágenes escogidas pertenecen a la serie «Untitled film stills» iniciada por Sherman en 1973 inspirándose en las actrices de las películas de los años cincuenta y sesenta. Fue el trabajo que lanzó su carrera internacionalmente, y en el que ya apuntaba claramente un discurso al que se ha mantenido fiel a lo largo de su trayectoria: la denuncia y la reflexión acerca de la impostura de la identidad en el mundo contemporáneo.

En cualquier caso, las canciones de Wild Honey no tratan de alcanzar el sustrato teórico de las fotografías, más bien se dejan encantar por su belleza intrínseca. Chicas soñadoras, expectantes, dubitativas, cuyos pensamientos Farré acompaña de cuidadísimas composiciones de aire nostálgico y dulce, capaces de imantar cualquier sonrisa.

Con motivo de la presentación del EP, Wild Honey se ha embarcado en una gira intermitente que comenzó el 7 de febrero en Barcelona y proseguirá el próximo día 22 en la sala El Sol de Madrid, el día 28 en Valencia (La Llimera) y el 1 de marzo en Murcia (sala Doce y Medio). Todas las actuaciones tendrán como telonero el Alberto Montero, una de las joyas por descubrir de la música pop psicodélica española, y convertido ya en un músico de culto para minorías. La banda de Wild Honey está formada por Jose Lusi Fernández a la guitarra, Javier Lorente al bajo, Ramiro Nieto a la batería, Cristina Gómez a los teclados y percusiones, y María Hernández a coros, teclados y percusiones.

Esta serie de conciertos servirá también para interpretar en directo –y con el acompañamiento de la banda completa- las canciones del segundo LP de Wild Honey,“Big Flash”, catapultado por todos los medios especializados a las listas de los mejores discos del año pasado -Rolling Stone lo situó en el tercer puesto-.

Cita a ciegas con el líder de Stereolab

Una de las virtudes del álbum –así como del EP de debut de 2008 y el LP «Epic Handshakes and a bear hug» (2009)- es la redondez de las melodías, la delicadeza de los arreglos y la brillantez del sonido, en las que parece sobrevolar el espíritu de Brian Wilson, de Love… pero también de bandas contemporáneas como Stereolab, cuyo líder, Tim Gane, firma la producción de «Big Flash».

Convencer al músico británico no fue tarea fácil. Después de una experiencia fallida con Atlas Sound, Gane no quería oír hablar de producir a bandas ajenas. Pero tras un encuentro “de prueba” en Berlín, el proyecto echó a rodar.

«Mi primer disco lo grabé en casa, pero al no haber estudiado música era consciente de que tenía muchas limitaciones. Me apetecía trabajar con un profesional, pero no me veía en estudio con un ingeniero al uso, porque yo tengo una manera particular de trabajar», explica.

«Para mí, Stereolab tiene una de las mejores producciones de la historia música, y leí en la revista Wire que Tim Gane trabajaba como yo en una habitación, a su rollo, y que luego completaba las canciones con el grupo. Conseguí su mail, le mandé mi primer disco y le gustó mucho. La única condición que me puso fue conocernos antes. Viajé a Berlín, visité su estudio –un loft medio derruido pero muy bonito, que comparte con un pintor y una escultora-, hablamos mucho de música, conectamos bastante, y finalmente accedió».

El proceso fue tranquilo y agradable. «Él fue en todo momento muy abierto y generoso. Su estudio es como un parque temático para un músico al que le gustan los sonidos analógicos, está lleno de instrumentos de veinte años de antigüedad, como aquel clavicordio que compró en un mercadillo en 1984».

Además de sacar un disco, Guillermo Farré estudió todo un master en producción. Y la primera aplicación de sus progresos se ha reflejado en el siete pulgadas «Dear Cindy». «Yo no busco en mi música ni complejidad ni causar sorpresa porque sí. Busco el punto de magia, que cuando emocione no se sepa por qué. Tanto como oyente como músico, prefiero no ver los hilos de lo que está pasando».