La Scala de Milán abre puertas y ventanas para homenajear a Claudio Abbado
Claudio Abbado en la Scala en 1979 - scala de milan

La Scala de Milán abre puertas y ventanas para homenajear a Claudio Abbado

Daniel Barenboim dirigió la «Tercera Sinfonía» de Beethoven ante una sala vacía, mientras ocho mil personas en la plaza escuchaban la música a través de los altavoces

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El teatro de La Scala de Milán abrió hoy sus puertas y ventanas, mientras el maestro argentino Daniel Baremboin, dirigía ante una sala vacía, el concierto en homenaje al fallecido director de orquesta Claudio Abbado, que pudo ser así seguido por todo el mundo desde la calle en una fría tarde.

Para despedir a Abbado, Baremboin dirigió un concierto que comenzó con la "Tercera Sinfonía" de Beethoven interpretada por la Filarmónica de Milán, ante un patio de butacas vacío y una plaza abarrotada de gente que escuchó, desde fuera y en silencio, las notas que surgían por puertas y ventanas.

Con la primera nota, la fachada del teatro milanés se cubrió de penumbra en señal de luto por la muerte del célebre director, que falleció el pasado 20 de enero a los 81 años y que dirigió La Scala durante 18 años (1968-1986).

Frente al teatro y entorno a la estatua de Leonardo da Vinci, 8.000 personas asistieron emocionados a este concierto que dio comienzo a las 18.00 hora local (17.00 GMT) aunque ya desde una hora antes, los megáfonos colocados en el centro de la capital lombarda reproducían música clásica.

Al concierto, de una hora aproximadamente de duración, acudieron músicos con sus propios instrumentos, todo tipo de milaneses y extranjeros, todos de pié, en silencio y bajo el frío que inundó hoy la capital lombarda.

Además, el Ayuntamiento de la ciudad cortó el tráfico en el centro de Milán en señal de respeto hacia Abbado, uno de sus más insignes embajadores.

El director revolucionario

Claudio Abbado fue uno de los más respetados directores de orquesta de Italia, conocido como el director "revolucionario" por sus proyectos para llevar la música clásica a las cárceles o a los pediátricos de los hospitales, pues consideraba que "la educación musical es, en realidad, la educación del hombre".

Giuliano Pisapia, alcalde de Milán, reiteró hoy su decisión de cambiar de nombre la Escuela Cívica de Música "Villa Simonetta" por el de Abbado porque, a su juicio, "es la mejor elección para honrar a un gran milanés que ha enseñado a todos a amar la música".

Un pequeño olivo

Además y a modo de reivindicación, la comisión de base del sindicato del propio teatro de La Scala llevó hoy a la plaza un pequeño olivo en recuerdo a los 90.000 árboles que Abbado pidió en 2009 como caché para volver a dirigir la orquesta del teatro lombardo.

"Pedimos al Ayuntamiento plantar en la plaza Scala este olivo para que se convierta en el primer árbol del centro histórico. De ese modo honraríamos verdaderamente su memoria", afirmaron los sindicalistas.