Muere a los 68 años Fernando Argenta, el gran divulgador de la música
Fernando Argenta, en una imagen de archivo - RAFAEL CARMONA

Muere a los 68 años Fernando Argenta, el gran divulgador de la música

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Fernando Argenta (Madrid, 1945) ha fallecido esta tarde, según ha podido confirmar ABC de fuentes familiares, a consecuencia de un cáncer de páncreas. Llevaba ingresado desde hace varias semanas en el hospital de Montepríncipe, en la localidad madrileña de Boadilla del Monte, donde mañana será incinerado, en la intimidad familiar.

Argenta era un hombre transparente, franco, sincero y honrado. Fraternalmente bueno e incorruptible ante dos asuntos a los que se dedicó sin limitaciones: la difusión de la música y la custodia de la memoria de su padre, Ataúlfo Argenta.

En ambos casos logró grandes cosas. Quizá menos en lo segundo dada la importancia absolutamente trascendental del director cántabro en la historia de la interpretación musical. El país es lo que es y no hay mejor prueba que la miseria con la que este año se ha recordado el centenario del nacimiento de quien fue el más grande director de orquesta español y la más rutilante promesa internacional de la época.

La muerte de Ataúlfo Argenta, cuando Fernando tenía 12 años, es una tragedia todavía timoratamente valorada desde el punto de vista histórico además de una desdicha familiar. A partir de ahí vinieron las necesidades y cierta deriva personal. Se hizo roquero y entusiasta yeyé como miembro de Micky y Los Tonys con quienes graba discos y protagoniza «Megatón Ye-Ye» la primera película roquera de la historia de España.

Mientras, había estudiado música en el Conservatorio madrileño, y derecho en la Complutense de Madrid, becado por los profesores de la Orquesta de la Suisse Romande que dirigió su padrino Ernest Ansermet y con la que su padre tuvo una relación fundamental.

Su futuro y su pasión

Pero nada de todo ello hacía presagiar el futuro. De la mano de José Manuel Riancho llega a Radio Nacional en 1971. Comienza con una programa para Guinea Ecuatorial, se bate en otras ocupaciones y crea «Clásicos populares», auténtico éxito que presentará con otros colaboradores y con el que logró llevar la música clásica a cotas de popularidad excepcionales.

Fernando también fue director de Radio 3 y de Radio 1, sin perder el contacto con sus «clásicos» y la presentación en mil conciertos divulgativos, además de programas televisivos, de «Musiquísimos» a «El conciertazo», nombrado por la Corporación Multimedia como uno de los diez mejores programas de la televisión española.

Por todo ello recibió dos premios Ondas, el Montercarlo y el APEI de radio, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el muy especial Tambor de Oro de San Sebastián. También lo son algunos libros elocuentes por sus títulos: «La música clásica a través de sus genios», «Los clásicos también pecan», «Las aventuras de los grandes músicos cuando eran pequeños», «Cuando las grandes piezas musicales son un cuento», «Pequeña historia de la música»… Era su devoción.