Siete minutos a solas con Lou Reed
Lou Reed en Matadero Madrid, ahora hace justo un año - abc

Siete minutos a solas con Lou Reed

Hace ahora justo un año, el que fuera mito musical del siglo XX pasó fugazmente por Madrid para presentar una muestra de sus fotografías

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Hace casi un año, tuve la fortuna de charlar con Lou Reed (1942-2013). Fueron poco más de siete minutos, ni uno más ni uno menos. Pero fueron los penúltimos siete minutos que concedió a un periodista en España. Estaba ante un mito del siglo XX. Él lo sabía… y yo también.

El que fuera líder de The Velvet Underground pasó por Madrid para presentar una exposición de sus fotografías en el Matadero. Por aquellas fechas, también tenía previsto ofrecer un recital junto a su mujer, Laurie Anderson (Glen Ellyn, 1947), en el Teatro Circo Price, pero nunca se llegó a celebrar (dicen las malas lenguas que no se completó el aforo y la organización se echó atrás… demasiado dinero para las arcas públicas).

Antes de enfrentarme al divo, asistí, junto a cientos de fotógrafos y compañeros, a una rueda de prensa surrealista. Reed, enfundado en negro y tan ausente como la organización del acto, se mostró taciturno y enfadado. Hasta el punto de que llegó a levantarse de su asiento y a dejarnos con la palabra en la boca.

Pero volvamos a los siete minutos. Una vez superado el desplante, la que firma se vio cara a cara con Lou. Mantuvimos una conversación corta, pero inolvidable. Se mostraba reacio. Evasivo. Casi furtivo. Pero, finalmente, entró al trapo y hasta me aseguró que, en breve, conocería a mi alma gemela (luego dijo que sería un perro).

Asuntos personales aparte, habló de su mujer (a la que adoraba y quien le alejó del lado salvaje de la vida), de arte, de música (tuvo muy buenas palabras para Metallica, con quien hizo su última colaboración) y, por supuesto, de Andy Warhol (1928-1987), su mentor, al que elevó a la categoría de genio.

Genialidad como la que el propio Lou Reed desarrolló a lo largo de la década de los 70 y 80, cuando se convirtió en una estrella que hoy más que nunca brilla en el firmamento.