Manolo Escobar, en una imagen de archivo - ABC

Muere Manolo Escobar a los 82 años

El artista, que padecía cáncer, ha fallecido a los 82 años en su casa de Benidorm, en cuyo Ayuntamiento se ha instalado la capilla ardiente

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Manolo Escobar ha fallecido a los 82 años en una clínica de Benidorm, según ha podido ha confirmar este diario. El cantante, que padecía cáncer de colon y hace unos días cumplía 82 años, se encontraba ingresado en un hospital de la localidad alicantina a causa de una insuficiencia renal. La capilla ardiente quedó instalada en el Ayuntamiento de Benidorm.

El artista almeriense fue ingresado hace unas semanas en el mismo centro hospitalario en el que recibía tratamiento por su enfermedad, tras haber sufrido «un pequeño ictus», según explicó en su momento su representante, Gabriel García.

A finales de septiembre, el cantante tuvo que cancelar las actuaciones que tenía previstas hasta finales de 2013 debido a una recaída en su enfermedad, que le obligó a incrementar su tratamiento de quimioterapia. En noviembre de 2012, Escobar anunciaba su retirada de la música tras cincuenta años en activo y siendo una leyenda del folclore este país.

Manolo Escobar (1931-2013) nació en El Ejido (Almería), quinto de diez hermanos, en el seno de una familia con raíces campesinas que emigraría a Barcelona en 1946. Fue entonces cuando su padre, Antonio García, cambió los aperos del campo por negocios hosteleros y otros vinculados a la cultura. Su madre, a la que dedicó el tema Madrecita María del Carmen, fue su gran devoción. Ella y sus otras dos mujeres, como lo tarareó en otra famosísima canción. La alemana Anita Marx fue su compañera de viaje durante más de medio siglo. Con ella se casó sin apenas saber su idioma y con Anita adoptó a su « pequeña flor», Vanesa.

Pero de mucho antes venían las grandes inquietudes culturales de Manolo Escobar. Antonio García insistía siempre en que sus hijos tuvieran una formación. Su otra gran pasión era la música. Y también les facilitó a sus hijos el cultivo de este arte. Desde muy pequeños, aprendieron a tocar la guitarra o el laúd. Su hermano Baldomero se erigió en jefe de la compañía, y junto a Salvador y Manolo comenzaron a actuar en fiestas y bodas bajo el nombre artístico de Los Niños de Antonio García. Ya entonces, el niño Manolo soñaba con ser cantante.

El niño que cantaba en el cine de su padre

En estos duros años de posguerra, Antonio García conoció a un maestro de escuela que había perdido a su esposa y a su hijo durante la guerra civil. Antonio lo alojó en su casa y se convirtió en el profesor particular de toda la chiquillería. El nuevo miembro de la familia, Antonio Manzano, resultó ser también un consumado profesor de música. Así que los hermanos García, desde el mayor al más pequeño, pudieron aprender música en casa y organizar una rondalla.

Los Niños de García actuaban en el cine de su padre, en los entreactos obligados del cambio de rollo de película. Dirigidos por su maestro, hacían las delicias del público. Música y cine se hallan unidos en su biografía desde este tierno comienzo.

Pero ni el cine ni todos los recursos que el padre se esforzaba en discurrir, eran suficientes para cubrir las necesidades básicas de la numerosa familia. Los años cuarenta habían traído una sequía pertinaz a toda España, incluída la provincia de Almería, y el campo no daba para más. Los hermanos mayores, Antonio y María, ya se habían casado, pero también iban malviviendo. Así que Antonio, tras muchas peticiones de su hijo Baldomero, aceptó que diera el salto de la emigración a Barcelona, a probar fortuna. Con él irían también Salvador y Manolo, y luego ya se vería.

Barcelona, Barrio Chino y estraperlo

Con apenas 15 años, casi un niño, Manolo y sus dos hermanos se lanzan a la gran aventura en un tren que les llevará a más de 800 kilómetros de su casa y su gente. En Barcelona se instalan en una habitación alquilada en el Barrio Chino. Salvador encontró un empleo, y Baldomero no encontró otra cosa que dedicarse al estraperlo. Manolo hacía lo que podía, además de ser el cocinero del grupo. Varios meses más tarde, consiguieron un piso en Badalona, y al poco tiempo el resto de la familia, incluídos los hermanos mayores y sus consortes, emprendieron el viaje de reencuentro.

Toda la familia (salvo los pequeños, que seguían en el colegio, por supuesto) se afanó por trabajar. Manolo encontró un empleo en la industria metalúrgica, pero tuvo que dejarlo por motivos de salud. Después de ser aprendiz de ebanista, se decidió por la construcción, porque el sueldo era más alto. Por último, encontraría otro empleo en la industria química, donde trabajó durante cinco años.

Cante en las verbenas

En aquellos tiempos, proliferaban en los barrios las verbenas callejeras, donde jóvenes y mayores se divertían tanto con los preparativos de colocar el tablado para la orquesta o colocar farolillos y bombillas, como con los bailes y los cantes de las actuaciones. En las verbenas se organizaban concursos de baile y de cante. Y Manolo no se perdía ni uno: se presentaba a todos los que podía, porque su ilusión seguía siendo cantar. Canciones de moda de aquella época, de muchos cantantes famosos, que Manolo interpretaba con un estilo propio y con una voz clara que entusiasmaba al público.

Raquel Meller le dijo: «Muchacho, tú llegarás»

La fama en los concursos de las verbenas le facilitó a Manolo el poder introducirse en otro espectáculo de la época: el cine-variedades: dos películas y un espectáculo de variedades. En una ocasión participó en un programa que encabezaba Raquel Meller. Cuando la diva se encontró con él de camino al camerino, le dijo: «Muchacho, tú llegarás... Yo sé de esto lo suficiente y he visto mucho. Llegarás, te lo aseguro».

Llegó el momento de cumplir el servicio militar en Larache (Marruecos), donde gracias a su carácter y sus canciones se granjeó cientos de amigos. Uno de ellos, Eusebio, sobrino de una personalidad en el mundo de la radio, le brindó a Manolo la oportunidad que lo introdujo en este medio. En cuanto Don José María Nadal lo escuchó, lo invitó a actuar a Radio Barcelona, en un programa donde se promocionaba a artistas noveles. En estas actuaciones, fue acompañado a la guitarra por su hermano Juan Gabriel. Y con el nombre de «Manolo Escobar y su guitarrista Juanito García», llegó el examen para obtener el carnet profesional, que por supuesto aprobaron.

Cinco hermanos trabajaban en Correos

Mientras tanto, y porque el mundo de la música no era nada seguro, los hermanos García estudiaban el bachillerato y, una vez conseguido el título, realizaron oposiciones a auxiliar de correos. La estafeta de Badalona contaba con cinco miembros de su plantilla con los apellidos García Escobar.

Los cinco hermanos, siguiendo las instrucciones de Nadal, que se había convertido en su padrino artístico, llegaron a formar el grupo «Manolo Escobar y sus guitarras». Un nuevo estilo personal de música española, con un ritmo moderno. Aunque José María y Gabriel abandonaron pronto el grupo, quedando definitivamente Manolo como cantante y Baldomero, Salvador y Juan Gabriel como guitarristas.

Llega el sonido Escobar

Con el «sonido Escobar» ya elaborado, el grupo grabó su primer disco, y su fama fue en aumento. Las galas se hacían cada vez más frecuentes, y la estafeta de correos se quedaba medio vacía con demasiada frecuencia. Así que la familia se vio en la tesitura de escoger: o el trabajo seguro de ser funcionario, o la aventura de la música. Y se optó por pedir una excedencia de dos años, con lo que se cubrían las espaldas.

En 1958, les llegó un contrato en una sala de categoría de Playa de Aro, en la Costa Brava. Después de renovar para la temporada siguiente, consiguieron otro contrato para hacer una gira de tres meses por el sur de Francia. Una vez terminada con gran éxito, se lanzaron a la aventura de conocer París, y allí transcurrieron varios meses sin parar de trabajar y realizar actuaciones.

En 1961, Manolo debuta en Córdoba, en el teatro Duque de Rivas, con su propio espectáculo: «Canta Manolo Escobar». A partir de entonces, Manolo se convierte en pocos años en un ídolo de multitudes, paseándose triunfalmente por toda España con sus diversos espectáculos, y grabando decenas de discos que en seguida saltan a la fama.

En 1963 se convierte en un ídolo y empieza la carrera en el cine

En 1963 se inicia su carrera cinematográfica, con la película «Los guerrilleros», carrera que continuaría hasta los años 80, a razón de una película por año. Manolo actúa con naturalidad ante las cámaras. Los personajes que interpreta son simpáticos y del pueblo llano, como él mismo, y se mueven en torno de bellas y atractivas mujeres. Y siempre hay un final feliz.

Actuaciones en el cine, espectáculos de masas, televisión, discos con ventas millonarias, jalonan a lrutilante carrera de este hombre sencillo que llega al corazón del público no sólo con su forma de cantar, sino también con su carácter amable, su alegría y su hombría de bien. Canciones como «El porompompero», «Mi carro, «La minifalda», «Madrecita María del Carmen» o «Mujeres y vino», forman parte de la cultura popular española de los años 60 y 70.

En junio de 1975, en un Homenaje Nacional que tuvo lugar en el Palacio de los Deportes de Barcelona, Manolo recibió 19 discos de oro cosechados hasta entonces. Concha Velasco, su inefable compañera en cinco películas, fue la encargada de presentar el homenaje, al que acudieron 10.000 personas.

También recibió la medalla de oro de la ciudad de Almería y el nombramiento de hijo adoptivo de la misma; distinciones de la Sociedad General de Autores de España, Diputación Provincial de Barcelona, Ayuntamiento de Badalona y un largo etcétera. Además, la Dirección General de Correos y Telecomunicaciones le impuso la insignia de oro de la corporación y la «capa de postas», que sólo se otorga en casos excepcionales. También Correos creó un matasellos conmemorativo del homenaje, para una sola estampación, que se realizó en el propio escenario sobre una foto gigante del cantante. Pero sin duda, el momento más emotivo fue cuando se abrazó a su madre en el escenario.

Nace su hija Vanesa, «Mi pequeña flor»

En 1978 llegó a las vidas de Manolo y Anita un nuevo ser: su hija Vanesa. Esto colmó de felicidad a la pareja. A Vanessa le escribió un precioso bolero su tío Juan Gabriel, compositor de muchas de las canciones de Manolo: «Mi pequeña flor». La canción se hizo muy popular y la pequeña llegó incluso a cantar con su padre, algún tiempo después, una canción que decía... «Papá, papá, te quiero mucho». Tal era la popularidad de Manolo entonces, que hasta se puso de moda el nombre de Vanesa por aquella época.

No se le ha reconocido su mérito en rescatar el cancionero español

Después del éxito millonario de «Y viva España», que superó las expectativas del propio Manolo y de su casa discográfica, el artista grabó la selección antológica del cancionero español. Decenas de canciones inmortales de monstruos de la copla, pero con el sello particular de su voz y su particular forma de interpretar. «Antonio Vargas Heredia», «Suspiros de España», «Malvaloca», y un sinfín de canciones con las que también obtuvo un gran éxito.

Y no dejó nunca de renovarse. Su estilo se fue haciendo más moderno con los tiempos, hasta el punto llegar a grabar un disco donde versionaba canciones de otros cantantes y grupos de estilo bastante distinto. Pero seguía fiel a sus raíces, y siempre llevaba en su repertorio pasodobles y rumbas.

En los años 80, Manolo Escobar abandonó su carrera cinematográfica. A principios de los noventa, probó suerte como presentador de televisión, en dos programas que tuvieron gran éxito de audiencia: «Goles son amores» y «Mañana serán estrellas».

El artista lorgó más de cuarenta Discos de Oro en su trayectoria y la Medalla del Mérito al Trabajo (2011), uno de los premios que más ilusión le hizo conseguir, junto con el de Hijo Predilecto de El Ejido. El último premio que recibió fue el pasado 8 de octubre, cuando el gobierno catalán le otorgó la Medalla al Trabajo President Macià.

La pintura, su otra pasión

La melodía que corría por sus venas era su mayor pasión. La número dos era el arte. En 2012, se inauguró en Alcobendas la exposición «Una mirada española: Manolo Escobar, coleccionista», comisariada por Juan Manuel Bonet con una selección de las casi dos mil obras que el artista atesoraba. Una de Carmen Laffón fue su última adquisición.

Su faceta de actor también fue popularísima. Debutó con «Los Guerrilleros», al alimón con Rocío Jurado. A esa película le seguirían otras muchas, como «Un beso en el puerto», «El padre Manolo», «Me has hecho perder el juicio» o «La falda» ( «no me gusta que a los toros te pongas la minifalda», fue una de sus canciones estrella).

¡Y viva España!

Artista por los cuatro costados, también manejó los hilos del dibujo. Artista y amante de España. De Norte a Sur, de Cataluña a Andalucía, de Vigo a Alicante, donde bautizó su chalet con el nombre de su popular Porompompero, se han entonado esos versos de «en las las tardes soleadas de corrida, la gente aclama al diestro con fervor , y él saluda paseando a su cuadrilla, con esa gracia de hidalgo español. La plaza por sí sola vibra ya, y empieza nuestra Fiesta Nacional. Por eso se oye este refrán qué viva España...». Manolo Escobar nos deja a los 82 años, aunque su música seguirá sonando en las casas de este país. La nación a la que dedicó «Y viva España», su disco más vendido con más de seis millones de copias originales.