Daniel Cros: «Hay que ser un kamikaze para estar en esto de la música»
La brillante trayectoria de Daniel Cros comenzó hace 30 años - abc
entrevista

Daniel Cros: «Hay que ser un kamikaze para estar en esto de la música»

Actualizado:

La de Daniel Cros es una historia de pasión, inconformismo y honestidad. Cantautor, multiinstrumentista, arreglista y productor (por su estudio, Rosazul, han pasado Orishas, Omar Sosa, Ibrahim Ferrer,Omara Portuondo, Paco Ibáñez, María del Mar Bonet, Kepa Junkera o Sidonie), Cros fue el cantante y guitarrista de la mítica banda barcelonesa Brighton' 64, de la que se despidió tras un memorable concierto en la sala Rock-Ola.

Tras probar con otros proyectos de corte pop-rock, decidió dar un paso adelante estudiando piano y música cubana (su profesor fue Guillermo Céspedes), para terminar sumergido en la técnica del «tumbao» y los ritmos del Caribe y colaborar con artistas de la talla de Geni Barry, La Vieja Trova Santiaguera y «el Indio» Angá, Sylvia Patricia y Yara Beilinson (Brasil) o Enric Palomar y Joan-Albert Amargós (Cataluña).

Ahora, antes de cruzar el océano para emprender una nueva gira por México, presenta en Madrid (miércoles 16, sala Libertad 8, 6 euros), Toledo (jueves 17, sala The Times, 6 euros) y Cuenca (viernes 18, sala El Círculo, 3 euros) su más reciente trabajo, «Aquello era entonces, esto es ahora», un compendio de sabores, colores y texturas musicales y narrativas que es una auténtica maravilla en directo.

Pero también podemos ver su participación en el festival online Noisse Off, este miércoles, a las 15:00 horas, en esta dirección.

-Imagino que tener padres artistas crea la misma disyuntiva que a cualquier joven… ¿sigo o no sus pasos? ¿le pasó a usted?

-Lo cierto es que a pesar de que lo fueran, en casa sobrevolaba la idea de que una carrera universitaria tenía más salidas que una carrera musical. Yo compaginaba la carrera (de Geografía e Historia) con los grupos, pero tenía bastante claro que mi camino era la música.

-Madre pintora, padre fotógrafo… suena a una educación con un punto de vista diferente, que quizá le inyectó el talento para la narración… ¿me equivoco?

-Muy posible. De mi madre absorbí su visión poética de las cosas, su creatividad. De mi padre, creo que la pasión por el trabajo, porque le conocí poco. Empecé primero escribiendo cuentos y poemas, luego vino la música.

Tiempos heroicos

-¿Por qué dejó Brighton 64 justo después de tocar en Rock-Ola? ¿Estaba planeado previamente o lo decidió después?

-Porque no me sentía a gusto. Y no fue una decisión fácil porque el grupo tenía mucha fuerza y significaba renunciar a un camino que pintaba muy bien. Acordamos esperar a que pasara el concierto en Rock-Ola.

-¿Qué queda en Daniel Cros de aquella época tan ajetreada?

-Ojalá que algo de aquel espíritu un poco punki, rebelde, kamikaze, que por otra parte es totalmente necesario para continuar en la música.

-Editó un mini-LP con un proyecto llamo Clan-Destino, que no llegó a ver la luz. ¿Por qué no llegó a editarse? ¿Lo tiene a buen recaudo por si algún día le llega la hora?

-Le calamos fuego (literalmente) a la bobina del master en la terraza del local de ensayo, nada más volver de Madrid. Así de «heavy». Y fue a causa del disgusto de haber grabado un disco que no nos gustaba, con el que no nos identificábamos, que no reflejaba nuestro sonido. Nos habíamos propuesto grabar en los estudios Doubletronics de Madrid, que estaban de moda por aquella época, y nos propusieron trabajar con el productor de Gatos Locos y Los Rebeldes, así que cada uno buscó su parte del dinero para poder financiarlo. El primer día, el productor ni se presentó al estudio. Y al segundo decidió que había que usar una caja de ritmos en lugar de batería. Teníamos poca experiencia y lo pagamos muy caro. Lo peor fue la sensación de regresar a Barcelona sin el disco que queríamos.

Nueva etapa

-Empezó a estudiar música después de haber tocado con varias bandas. ¿Qué le impulsó a ello? ¿Tenía muy claro que era el comienzo de una nueva etapa para usted?

-Tenía claro que quería ser músico, aunque empezar con el solfeo y la armonía se me hacía cuesta arriba porque yo había aprendido a tocar de oído, escuchando discos, pero sabía que por esa vía tendría más posibilidades para componer. Lo asumí y me puse a estudiar piano todo el día. Primero clásico: Bach, Mozart, Bártok, luego jazz, ejercicios de Oscar Peterson, y aprendí a transcribir solos y a leerlos. Pero pasé unos años sin poder escribir canciones, bloqueado, lo cual me fastidiaba mucho. Pero pensaba: «aunque ahora esté tocando jazz, mi corazón sigue siendo pop».

-Tocó mucho con músicos caribeños afincados en Barcelona, pero imagino que haría también algún viaje para conocer de primera mano algunos aspectos de la música caribeña… ¿Algún recuerdo memorable?

-Estuve en el Vedado, en La Habana, en una escuela que llaman el Conjunto Nacional Folklórico, adonde fui con la curiosidad por descubrir la percusión afrocubana. Recuerdo que una mañana me invitaron a una casa a las afueras de La Habana donde se celebraba un ritual de santería, y en una sala habían preparado las ofrendas a los santos: flores, frutas y pasteles; y empezaron a tocar los tambores batá y apareció el santo fumando su puro y escupiendo ron.

-Cuando interpreta sobre el escenario canciones antiguas, ¿le resulta fácil rememorar las sensaciones que provocaron o condicionaron su composición? ¿O intenta que eso no influya?

-Parece que cada canción lleva impregnada la emoción con la que fue escrita y esa emoción se asoma cada vez que la canción cobra vida; es una bella durmiente que despierta con la melodía, con la armonía, con la letra. Lo que pasa es que uno va cambiando y cuando la canta se remite, aunque sea por un milisegundo o de forma inconsciente, al momento en que la escribió, a lo que sentía, a la persona que uno era.

-El título «Aquello era entonces, esto es ahora» es como una bola de demolición contra la nostalgia… Además, creo que no es usted de quejarse mucho por muy mal que esté todo. Prefiere gastar el tiempo en construir, ¿no?

-Procuro. Fue un propósito que me hice, el de tratar de contener la nostalgia, así que me previne intentando mantener la vista al frente, aunque ya sabemos que la melancolía es demasiado fértil en poesía y acaba encontrando sus rendijas. El título no lo elegí como una lanza contra la nostalgia, sino como una necesidad de renovación, aunque indirectamente refleja también los tiempos que nos ha tocado vivir.

-¿Cuál fue el punto de partida de este nuevo disco, y qué sensación te ha dejado el resultado?

Las canciones las fui escribiendo durante los últimos cinco años, porque suelo ser lento. La grabación se alargó durante un año porque al colaborar con diferentes músicos y arreglistas, tuve que ir encontrandolos momentoscon cada uno. El resultado finalsiempre te acaba sorprendiendopor las diferentes aportaciones.

Pasado y futuro

-El hilo argumental del «paso del tiempo», parece haber ido surgiendo poco a poco, no como concepto inicial del disco. ¿Se sorprendió a sí mismo por ello, o previó que sucedería así?

-No lo preví. Me di cuenta que había siempres y nuncas, que había pretérito pluscuamperfecto, presente intransigente y futuro duro de roer, y una canción que contaba la historia de mi abuelo y otra que miraba «Palante» y que el tiempo actuaba como un hilo conductor.

-¿Cómo fue la grabación de este disco en comparación con los anteriores? ¿Ha seguido alguna metodología/disciplina concreta? ¿o ha sido más bien una cosa relajada y distendida?

-Se fue haciendo por partes, a su ritmo, primero grabamos los temas con sonoridad más caribeña, que arregló Alfredo Reyes y la colaboración con «el Indio» Angá, luego hicimos el tema que arregló Amargós, «Dejar la piel», la rumba «Palante» y la colaboración con Yara Beilinson en varios temas.

-¿Cuáles son los próximos planes para Daniel Cros?

-Los inmediatos son estos próximos conciertos en Madrid, Toledo y Cuenca. Luego vendrá la gira por México en noviembre, que seguro será una experiencia intensa. En Navidad espero encontrar el espacio para ponerme a escribir nuevas canciones, y de cara a primavera estamos organizando una serie de conciertos a dúo con Sylvia Patricia, que es una cantautora de Bahía con la que hemos grabado ya dos temas, que se editarán a primeros de año.