Piden siete años de cárcel para una pianista por contaminación acústica y lesiones psíquicas
11 de noviembre

Piden siete años de cárcel para una pianista por contaminación acústica y lesiones psíquicas

Denunciada por una vecina, el juicio comenzará el próximo 11 de noviembre en Gerona

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El juicio a la pianista de Puigcerdà Laia M. por los delitos contra el medio ambiente por contaminación acústica y lesiones psíquicas, por molestar a una vecina con el sonido del instrumento, empezará el 11 de noviembre en la Audiencia de Girona, ha informado a Europa Press su abogado.

Según la calificación fiscal, la pianista e intérprete que entonces tenía 26 años --y que cursaba estudios oficiales de música-- tocaba el instrumento en 2003 en su domicilio cinco días por semana, de 9.00 a 13.00 y de 14.00 a 18.00 horas, sin que la sala donde ensayaba estuviera insonorizada. Por eso, la Fiscalía de Gerona consideró que el sonido del instrumento superaba "el máximo de inmisión sonora" permitido por ley, por lo que solicitó una pena de siete años y medio de cárcel para la pianista, cuatro más de inhabilitación para tocar el instrumento a Laia M. y a sus padres, una multa de 10.000 euros, y una indemnización de 9.900.

Ansiedad y episodios de pánico

La vecina denunció en marzo de 2006 a la pianista y a su familia ante el Ayuntamiento porque le molestaba el sonido constante del piano, tras lo que el consistorio visitó en cuatro ocasiones a la familia para que insonorizaran en un plazo de 15 días la habitación del instrumento, unos requerimientos que fueron desatendidos, según el escrito de Fiscalía.

A consecuencia del "ruido" del piano, la vecina pidió la baja laboral por lesiones psíquicas como ansiedad, alteraciones del sueño y episodios de pánico, además de problemas de gestación en los últimos meses de embarazo.

Según explicó el abogado de Laia M. a Europa Press tras conocer la petición fiscal, se trata de "un grave error", ya que no se puede considerar el ruido de un piano como fuente de contaminación acústica lesiva del medio ambiente, como sería el ruido de una discoteca o de un aeropuerto. Además, argumentó que el delito que se le atribuía no era "proporcional", ya que el hecho no tendría que haberse criminalizado, sino que, en el supuesto que los hechos que atribuyó la Fiscalía fueran ciertos, tendría que haberse enjuiciado por vía civil o administrativa.