El Primavera Sound, a los pies de Blur
El vocalista Damon Albarn y el guitarrista Graham Coxon, de la banda británica Blur - efe

El Primavera Sound, a los pies de Blur

La banda británica corona su regreso con uno de los conciertos más multitudinarios del festival

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Lo que son las cosas: hace diez años, cuando desembarcaron por última vez en Barcelona y la banda estaba a un paso de la desintegración, a Blur poco más que se la había retirado el saludo. Los de Damon Albarn llegaron a Razzmatazz, descorcharon el desconcertante «Think Tank» en una sala que no se acabó de llenar y se fueron para, según parecía, nunca volver. ¿Brit-pop? No me suena.

Pues bien: anoche reaparecieron en el Primavera Sound y la imagen no podía ser más diferente: carreras para llegar a tiempo, máxima expectación y el Fòrum transformado en una marea de brazos en alto sacudiéndose al ritmo de «For Tomorrow». El Primavera Sound, a los pies de Blur. Será cosa de los festivales, que todo lo magnifican, o simplemente que la banda británica ha acabado ocupando el lugar que le correspondía, el de icono del pop de los noventa beneficiado por el paso del tiempo y el peso de la nostalgia.

Y por más que este tipo de reuniones siempre vengan acompañadas de toda clase de suspicacias, el público parecía tenerlo claro: en el escenario Heineken no cabía ni un alfiler y miles de gargantas enloquecieron en cuanto Damon Albarn apareció cantando aquello de «Street is like a jungle». Primer round y KO inapelable para una banda que salió a escena desbocada, echando mano de «Girls & Boys», «Popscene», «There’s No Other Way» y «Beetlebum» y retrasando todos lo relojes quince años.

Acompañados por cuatro coristas y una sección de vientos, Blur hicieron lo que se esperaba de ellos –esto es: disparar hits a discreción y escalar picos de intensidad con «Tender», «Country House» y «End Of A Century»-, pero también se autosabotearon rebajando las revoluciones con «Trimm Trab» y jugando a disfrazarse de Pink Floyd en «Caramel». Concesiones quizá al díscolo e inquieto Graham Coxon –las muecas del guitarrista durante «Country House» y «Parklife» eran bastante elocuentes- que le restaron ritmo al concierto y transformaron lo que podía haber sido un tormentón de pop efervescente en chaparrones intermitentes. Eso sí: el final con «The Universal» y «Song 2» fue como para enmarcarlo.

La noche de los resucitados

En cierto modo, Blur ejercieron el viernes de anfitriones de una suerte de noche de los resucitados en la que The Breeders, a vueltas con la celebración del veinte aniversario de «Last Splash», fueron el pariente entrompado que casi arruina la velada. No fue la mejor noche de las hermanas Deal, que avanzaron a trompicones y sin chispa por su disco más celebrado –y en el mismo orden, algo que no siempre funciona en directo- y se soltaron de encima de cualquier manera piezas como «Cannonball», «New Year» y «Divine Hammer».

A The Jesus & Mary Chain, terceros en discordia en esta celebración de la nostalgia, tampoco les falló la memoria, aunque sí las formas. Por lo menos hasta que se toparon con «Happy When It Rains», aparcaron ese piloto automático con el que habían venido despachando «Head On», «Snakedriver» y «Some Candy Talking» y se acordaron de que un día fueron una grande, inmensa, banda de noise-pop tóxico y molesto. Fue entonces cuando su concierto dejó de ser un calco del que ofrecieron en el Summercase de 2007 y se convirtió en un ejercicio de justicia histórica rematado por explosivas y chisporroteantes versiones de «Reverence» y «Never Understand».

Pero como no solo de viejas glorias vive el Primavera Sound, la jornada estuvo también marcada por la electrónica satinada de un James Blake que supo exprimir al máximo todas las facetas de su soul futurista y por el estreno de Solagne, hermanísima de Beyoncé que, pese a no acabar de soltarse del todo, puso un poco de color en el escenario Pitchfork invocando al fantasma de Prince y tirando del hilo del funk. El atroz y asfixiante pase de Neurosis, las chucherías sintéticas de Django Django y el vistoso y enfermizo show de The Knife completaron una de las muchas rutas posibles de un festival que echa hoy el cierre con Nick Cave & The Bad Seeds, Dexys y My Bloody Valentine pero sin Band Horses, que han tenido que cancelar su actuación por problemas con los vuelos. Su plaza la ocuparán Deerhunter.