«Tubular Bells» cumple 40 años
«Tubular Bells», de Mike Oldfield, cumple 40 años

«Tubular Bells» cumple 40 años

El mítico trabajo de Mike Oldfiel sigue en la brecha musical cuatro décadas después

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«Tubular Bells», el envolvente álbum instrumental de Mike Oldfield (Reino Unido, 15 de mayo de 1953) con el que se estrenó la discográfica británica Virgin en 1973, cumple 40 años manteniendo su vigencia dentro de la música moderna.

Así, el pasado verano, colaboró con el director de cine Danny Boyle en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con una nueva versión de doce minutos del «Tubular Bells», que propició un nuevo recopilatorio, «Two Sides», y que llegó al sexto puesto en las listas británicas.

El pasado febrero salió al mercado «Tubular Beats», fruto de la colaboración entre Oldfield y el alemán Torsten Stenzel. Y otra prueba de su vigencia es el espectáculo internacional, «Tubular Bells For Tow», en el que Daniel Holdsworth y Aidan Roberts interpretan en un escenario las piezas de Oldfield que hace 40 años tocaban más de 30 músicos.

El papel de «El Exorcista»

El álbum fue crucial en la consolidación de Virgin como la mayor discográfica independiente del mundo, que acogería más tarde a otros grupos como los Sex Pistols o los Rolling Stones.

Los hipnóticos sonidos de «Tubular Bells» se convirtieron en éxito comercial en todo el mundo, acrecentado gracias a su vinculación con la película de terror «El Exorcista», que se estrenó ese mismo año.

Como banda sonora de la cinta dirigida por el realizador William Friedkin, el sensorial viaje que realiza Oldfield a través de los terrenos del rock progresivo y sinfónico pronto pasó a ser número uno de las listas británicas. Sin embargo, Oldfield admitió en una entrevista que no le agradó que el sello discográfico permitiera que su álbum fuera empleado en esa película sin haberle consultado, a pesar del arrollador éxito que generó.

Sin mucho interés

El trabajo se mantuvo en las listas de éxitos durante 279 semanas consecutivas y vendió la friolera de 16 millones de copias por todo el globo.

La sinfonía ejecutada con multitud de instrumentos se grabó en la mansión-estudio inglesa «The Manor», donde se grababa de manera artesanal, y la pieza comenzó siendo una maqueta sin letras cantadas que no atrajo demasiado interés inicialmente de la industria.

Fama abrumadora

Ese estratosférico éxito convirtió a Oldfield en un joven millonario de la noche a la mañana y no supo digerir las dimensiones abrumadoras de su fama que, sumadas a otros contratiempos personales, como el fallecimiento de su madre, generó en el músico un rechazo patológico al mundo mediáticoque aún arrastra.

La sofisticada «Tubular Bells» introduce al oyente en un paseo atmosférico en el que se entrelazan ambientes y sensaciones contrapuestas como la nostalgia, la tristeza o la euforia.

Las dos piezas que conforman las Campanas Tubulares de Oldfield (Part One y Part Two) se caracterizan por la ausencia de letras y voces, que el músico introduce ocasionalmente en coros o acompañamientos, y se deja oír la voz del cómico Vivian Stanshall como «maestro de ceremonias» nombrando cada instrumento.

A ese disco le seguirían varias «secuelas»: «Tubular Bells II», el decimoquinto trabajo de Mike Oldfield en 1992, «Tubular Bells III», en 1998, «The Millenium Bell», en 1999, y «Tubular Bells 2003», una reedición digital completa del álbum original de 1973.