Pablo Alborán, cantando con sentimiento pero atento a los detalles
Pablo Alborán, cantando con sentimiento pero atento a los detalles - Ernesto Agudo

Pablo Alborán: «Claro que he pasado por alguna crisis existencial»

El malagueño recibió a ABC durante los ensayos de la gira «Tanto», una de las más importantes del pop español en 2013

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El pasado viernes comenzó en Almería la que, en dura pugna con Alejandro Sanz, puede ser la gira más importante del año del pop español, y cuyo colofón serán dos días en el Palacio de Deportes de Madrid (26 y 27 de septiembre) y otros dos en el Palau Sant Jordi de Barcelona (11 y 12 de octubre).

Para preparar a fondo unos conciertos que pueden representar la definitiva consagración de este cantante y compositor que hasta hace dos años era un perfecto desconocido, Pablo Alborán se fijó un calendario de ensayos en la localidad madrileña de Arganda del Rey. Allí recibió a ABC, e interpretó varios temas de su disco «Tanto» encima del escenario. Perfeccionista y atento a todos los detalles, demostró, ante el frío recinto vacío, que conserva la capacidad de seducir a las masas con una naturalidad desarmante.

−Esta gira supone un salto cualitativo, ¿no?

−Si, todo es más grande: el repertorio, que llega a dos horas; las fechas, que son muchas más; los recintos son más amplios; la producción es más ambiciosa para darle más energía... Va a ser muy intenso, para mí y para todo mi equipo. Todavía no soy consciente de lo que me espera, pero hacer esta gira ha sido decisión mía, y en el fondo estas cosas son una cuestión de ganas... y eso nos sobra. Llevamos un año preparándolo todo, y es una inversión que tenemos que rentabilizar.

−¿Se ha implicado mucho en los aspectos de producción?

−Al cien por cien, soy un «pesao». Soy muy perfeccionista y muy inquieto, y sabía muy bien lo que quería en cada parte del espectáculo, tema por tema. Va a ser un directo más rockero, con muchas pantallas, luces… Pero no puedo dejar de lado el aspecto intimista con el que me conoció la gente, y a veces he tenido que decir «vale ya de tanta pantallita, un foquito y a tirar pa’lante». Tampoco me gusta abrumar a la gente con la logística, prefiero hacerlo con mi interpretación. Lo más importante es tener siempre en cuenta que para que un concierto de dos horas funcione hay que cuidar mucho la dinámica.

−¿Hay alguna cita especial en esta gira?

−Hombre, la del Palau Sant Jordi, donde nunca he actuado. Para mí es un sueño cumplido, un honor. También vamos a Canarias, que hacía tiempo que no iba, y el Teatro Romano de Mérida también me hace muchísima ilusión. Y cuando podamos, llevaremos este show a México.

−¿Qué recuerdo tiene de su concierto en el Palacio de Deportes?

−Me acuerdo perfectamente de salir al escenario con el sofá blanco con el que me conoció la gente en YouTube, que por cierto ya está lleno de moho (risas), y entrar en pánico. En ese momento, con 15.000 personas mirándome, fue algo que me dio miedo. Fue un impacto muy fuerte, porque ese sofá significa mucho para mí, y que estuviera ocurriendo todo aquello a su alrededor era increíble.

−¿Le da tiempo a hacer vida «normal»?

−Se intenta llevar a cabo, se intenta, pero es verdad que llevo un año sin parar. Pero es una decisión propia. No hay que hacer sacrificios, simplemente apartar ciertas cosas durante un tiempo para poder centrarme en mi carrera, que requiere entrega total.

−Alguna crisis existencial habrá habido por ahí...

−Pues claro, claro que ha habido crisis existenciales, alguna más fuerte que otra. Pero la gente no tiene por qué saber nada de eso, cuando va a un concierto quiere ver a un artista, no a una persona con sus problemas.

−Se dice que ya está creando escuela. Habrá oído hablar de Pablo López, por ejemplo.

−Sí claro, ¡malagueño! Lo que pasa es que el pobre, con eso de malagueño, joven, que escribe canciones y se llama Pablo, lo tiene difícil para evitar comparaciones. Es un crack, y tendrá su sitio en el mundo de la música, si lucha por ello.