José Luis García del Busto: «La música debe divertir y hacer reflexionar, como el Quijote»
Para García del Busto, la música es «fuente de conocimiento y enriquecimiento personal» - gonzalo cruz
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José Luis García del Busto: «La música debe divertir y hacer reflexionar, como el Quijote»

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José Luis García del Busto ha dedicado casi toda su vida a la música. Nacido en Játiva (Valencia), se trasladó a mediados de los años 60 a Madrid para ingresar en el conservatorio, aunque también comenzó estudios de matemáticas, más para complacer a su padre que por decisión propia.

Finalmente se decantó por su «vocación», la música, y durante más de cuatro décadas se ha dedicado a promover, apoyar y difundir las obras de nuestros compositores, con especial atención a la creación actual, y de sus intérpretes a través de iniciativas como el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea. Además de la gestión, también lo ha hecho en sus numerosos libros y la labor de crítico, desarrollada en varios diarios nacionales, entre ellos ABC.

«Cuando llegué a Madrid conocí a un señor muy rarito, calvo, que organizaba conciertos muy controvertidos y especiales y me abalancé sobre ellos y sobre él. Era Luis de Pablo, una persona decisiva para mí por todo lo que me dio a conocer, acercándome con naturalidad a figuras como Ligeti, Stockhausen, Nono o Maderna. Un verdadero lujo», recuerda.

«A Antonio Iglesias le voy a suceder y no a sustituir»Ahora, son algunos de aquellos compositores -Tomás Marco, el propio Luis de Pablo y Antón García Abril- quienes han querido reconocer su labor proponiéndole como nuevo académico de Bellas Artes para ocupar la vacante del fallecido Antonio Iglesias, compañero en estas mismas páginas durante años. «Antonio era mi hermano mayor, mi padre... en esto de la crítica. Fue muy grata la relación. Y -matiza- le voy a suceder y no a sustituir».

Una Medalla, la que ocupará García del Busto, para la que fueron elegidos en tiempos pretéritos Federico Sopeña, «mi primer maestro, y el más decisivo». De ahí la responsabilidad.

En la liza, García del Busto se enfrentaba con la musicóloga Begoña Lolo, pero ha sido el musicólogo valenciano finalmente el elegido para ingresar cuando lea su discurso. «De momento soy académico electo», bromea.

Un discurso «que no tratará solo de música, sino que ésta estará vinculada con el resto de las artes. Y hasta ahí puedo leer...», adelanta desde su Játiva natal, donde se toma unos días de descanso y un respiro tras una elección que ha recibido con «gran satisfacción por el reconocimiento de una trayectoria», confiesa abrumado por la cariñosa respuesta de colegas y amigos, «incluidos los que propusieron a Begoña Lolo».

A esta alegría se suma «la responsabilidad. No es cualquier cosa entrar en una casa en la que se encuentra tantísima gente a la que he seguido y admirado», confiesa. Pero, ¿cuáles son los deberes de un académico? «Muy bien, muy bien, no lo sé», se ríe. «Yo lo veo como un órgano consultivo, una institución cuyos componentes garantizan un criterio artístico para cuestiones que se puedan plantear, como conservación de patrimonio. Yo voy con los ojos y los oídos muy abiertos. Y con espíritu de trabajo», añade.

Política cultural y musical

Sobre la situación actual de la creación contemporánea española, la hermana pobre con recortes y sin recortes, García del Busto considera que «a lo mejor -o a lo peor- es algo que tiene que ser así. La gente prefiere trabajar sobre objetos artísticos que tienen más demanda. El gran público no demanda una composición nueva de un compositor joven (desconocido). En todo caso se lo encontrará en el concierto. El grado de responsabilidad de los programadores y de los que ejercen la política cultural y musical sobre esto es enorme, porque de ellos depende alentar la creación contemporánea. Nunca habrá masas de público demandando que por favor hagan encargos».

«Existe un gran déficit a la hora de inculcar interés por la creación musical»El problema reside también en que al público no se le ha formado para conocer, menos para demandar, este tipo de música. «Mientras el panorama musical en España ha mejorado de manera extraordinaria -auditorios, intérpretes, compositores...- desde los años 60, sigue existiendo un gran déficit a la hora de inculcar un interés por la creación musical en la base. Esto es, que pase a formar parte integral de la persona y de la cultura humanística de cualquiera, como la literatura o la pintura. Si no sabes de estos dos temas intentas disimularlo, pero si no sabes de música hasta presumes de ello -lamenta-. En eso es en lo que tenemos que trabajar más, en llevar la música a la formación básica del individuo. Ofrecérsela como un bien que está ahí para su disfrute. Una fuente de conocimiento y de enriquecimiento espiritual».

A la eterna pregunta de si la música tiene que divertir o hacer reflexionar al espectador, la respuesta para el nuevo académico es clara:«Las dos cosas. Un ejemplo de eso, en el campo de la literatura, es el Quijote, y la música puede y debe ser lo mismo».