Rodríguez: «Siempre protesto por la manía del pop de ignorar los temas sociales»
Sixto Rodríguez, en una imagen de «Searching for Sugar Man» - abc
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Rodríguez: «Siempre protesto por la manía del pop de ignorar los temas sociales»

El documental «Searching for Sugar Man», nominado a un Oscar, relata la historia real de este cantautor norteamericano que se convirtió en una leyenda del rock sin saberlo

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Sixto Díaz Rodríguez ha protagonizado una de esas historias que parecen sacadas de un guión de cine. De hecho, terminó siendo el argumento de un documental, «Searching for Sugar Man» (2012), donde se cuentan las vicisitudes del hombre que se convirtió en leyenda sin saberlo.

Nacido en Detroit (Michigan) en 1942 e hijo de emigrantes mexicanos, Rodríguez decidió seguir la senda de su admirado Bob Dylan, y publicó primero un sencillo en 1967, y después dos discos, «Cold Fact» (1970), y «Coming from Reality» (1971). Ante su nula repercusión, el sello discográfico, Sussex, prescindió de sus servicios.

Sin embargo, los discos obtuvieron cierto éxito en Australia, lo que le permitió viajar hasta allí en dos giras, en 1979 y 1981. Tras esta experiencia, tuvo que abandonar a su carrera como músico, y dedicarse a la construcción desde sus niveles más elementales.

Lo que no sabía Rodríguez, apodado Sugar Man por el título de una de sus canciones, es que era idolatrado en Sudáfrica. Hasta allí llegaron sus canciones a mediados de los 70, y la gente las adoraba. Además, esas letras que hablaban de situaciones reales de pobreza, se convirtieron en himnos.

Pero debido al apartheid, ni él tenía conciencia de este éxito, ni los sudafricanos del fracaso de este músico. Al contrario, pensaban que era una estrella del rock en Estados Unidos. Y la leyenda resultó inalterable al paso de los años, ya que a principios de los 90 editaron sus discos en CD, lo que no había ocurrido en su propio país.

Un día de 1998, una hija de Rodríguez, gracias a internet, descubrió que su padre, donde sí era una estrella era al otro lado del mundo. Y todo volvió a empezar.

Recientemente, su carrera de cantautor recibió el espaldarazo del filme dirigido por Malik Bendjelloul, que, entre otros premios, ha recibido el del National Board of Review of Motion Pictures al mejor documental, y está nominado a un Oscar también en esta categoría.

Al otro lado del teléfono, Rodríguez nos habla de forma sumamente cordial: «Estoy muy bien. Es por la mañana aquí, en Nueva York, y hace dos días abrí show de Earth, Wind & Fire, un concierto privado. Mañana toco otra vez… Así que muy bien, todo muy bien».

¿Cuál fue su reacción cuando se enteró de lo que habían representado sus discos a miles de kilómetros de su casa?

Fue increíble. Pero lo impactante de veras fue cuando llegué a Sudáfrica en 1998 y toqué para cinco mil personas. Imagínate, nunca lo había hecho antes. Toda esa gente que cantaba mis canciones… Cuando me lo dijeron en Detroit y me mostraron el disco en CD, les pedí uno porque me hacía ilusión. Era un triunfo, pensé que había logrado mi misión.

¿El documental «Searching for Sugar Man» le ha abierto las puertas de otros países?

Sí, sin duda. Se le van a acumular los premios ¿sabes?, y ha difundido mi música por todo el mundo.

A lo largo de los años, y ante el escaso éxito, ¿llegó a dudar de la calidad de sus propias canciones?

Bueno, una vez que las grabas se convierten en estándares. Yo quedé muy contento con la grabación y creo que es así por la calidad de la producción. Creo que el hecho de que no llegaran al público fue porque la compañía cayó en bancarrota (en 1975). Dejé la escena musical en 1974, pero giré por Australia dos veces en el 79 y en el 81. Después no ocurrió nada hasta el 1998.

«Puede que para la primavera esté en España»

¿Cómo es hoy la vida de Sixto Rodríguez?

Pues de gira y feliz. Hace tres semanas volvimos del Reino Unido, un montón de bolos por allí: Irlanda, Escocia, Reino Unido… Ahora vamos a volver a Sudáfrica en febrero y luego a Australia en marzo. Puede que con la «primavera» (en español) estemos por España.

¿Cree que ha sido, a pesar de todo, una persona con suerte?

Soy una persona muy afortunada. Estoy sorprendido de lo que me ha ocurrido. Lo interesante es que cada diez años me redescubren de alguna manera. Estoy en Nueva York, pero me voy para Los Ángeles a hacer el show de Jay Leno para televisión. Vamos a ver qué tal. Es un buen trampolín… Me dicen que voy a estar en el festival de Glastonbury con Fleetwood Mac y los Rolling Stones y será este mismo año. Por cierto, ¡feliz año nuevo! Así que sí, soy una persona con suerte.

«Lo interesante es que cada diez años me redescubren»

¿Por qué no ha grabado un disco nuevo desde 1971?

Como te comentaba, la compañía quebró y yo ya había grabado dos álbumes con los que no había llegado a ninguna parte. Recientemente he estado trabajando para la banda sonora del documental y tocando en vivo básicamente los discos antiguos, porque mucha gente en Estados Unidos nunca los ha escuchado. Estoy constantemente en la carretera, ya sabes.

¿Cuáles son sus principales influencias?

Los buenos guitarristas. Para mí la guitarra es el instrumento esencial, esencial para el ensamblaje del rock & roll desde hace 40 o 50 años. Jimmy Reed, Ray Charles... La verdad que me gusta todo tipo de música, desde la dance, pop… La música es un arte vivo. Con la música siempre puedes participar: puedes bailar, cantar… Por lo que siempre he protestado es por la manía de la música pop de ignorar los temas sociales.

«Me gustan los buenos guitarristas. La música es un arte vivo»

¿Cómo era ese momento de principios de los 70, en lo que ser refiere a la música?

Era un época muy emocionante, porque mucha gente estaba sacando discos increíbles como Carole King, que publicaba «Tapestry», Fleetwood Mac sacaba «Rumours», Elton John...

¿Cuál era el principal mensaje de sus canciones?

Yo diría que mi música es musical-política, si existe algo así. Hablan de elecciones, de temas sociales…

¿Qué nos dicen hoy las letras de sus canciones? ¿Siguen actuales?

Sí, desgraciadamente siguen estando de actualidad. Por desgracia, la guerra… Irak, Siria, la frontera con México… Todos esos problemas, tantos... Tiene que haber un final para la violencia y las muertes. Yo estoy a favor de que el poder sea para la gente, «poder para el pueblo» (en español). Entiendo el español, pero no lo puedo hablar muy bien.

«Tiene que haber un final para la violencia y las muertes»

Ha vivido las épocas de Nixon, Reagan, Bush padre e hijo... ¿Qué cree que ha representado Obama para los Estados Unidos?

Me alegra que hayas mencionado a Nixon, porque verás: él es de California; Schwarzenegger también es de California; Ronald Reagan, también de California… Ahí lo tienes, eso hay que analizarlo…

Pues Obama ahora ha nombrado como secretario de defensa a un republicano que luchó en la guerra de Vietnam… No lo entiendo, podría usar el dinero de los presupuestos públicos para las necesidades de la gente, en lugar de gastárselo en armamento y cosas así. Vosotros, que sois el siglo XXI tenéis la palabra, yo soy un fósil de los 70. Tengo perspectiva, y la cosa es que cada veinte años les están dando una nueva guerra a la gente joven. Eso no es natural. Al final todo se trata de tener o no tener, y ¿de dónde sacan a los soldados?, pues de la gente pobre. Como te decía, soy un músico político. Afortunadamente, hemos llegado a un punto en el que la gente sabe más porque tiene acceso a más información. Y creo que las mujeres deberían tener el liderazgo en la política. Creo que ya está empezando a pasar, y se notará a largo plazo. Siempre he dicho que las mujeres son las portadoras de la cultura. Ahora digo que las mujeres son la cultura. Verás que casi no hay mujeres soldados. Así que es hora de que tomen el poder porque los hombres han demostrado más de una vez que no pueden o no saben hacerlo.

«Es hora de que las mujeres tomen el poder. Los hombres no saben»