Gergiev, esta mañana en Barcelona
Gergiev, esta mañana en Barcelona - efe

Valery Gergiev: «Vuestra crisis no es nada comparada con la que pasamos en Rusia»

El director ruso ha comenzado en Barcelona, junto a la Orquesta del Mariinsky, una gira por España que le llevará a Madrid, Alicante, Vitoria, Oviedo y el Festival de Músiac de Canarias

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A concierto diario: ni descanso entre funciones ni recambio de instrumentistas, aunque sí con tiempo para ir al Camp Nou a ver al Barça; la Orquesta del Teatro Mariinski de San Petersburgo, capitaneada por su titular, Valery Gergiev, comenzó el jueves en el Liceo barcelonés –antes de ir al fútbol- una gira española que recalará el lunes en el Auditorio Nacional de Madrid con obras de Wagner, Chaikovsky y Rajmaninov (su «Segundo Concierto para piano» con Denis Matsuev como solista), para seguir más tarde por Alicante, Vitoria, Oviedo, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria –en el Festival de Música de Canarias en el que estrenarán una obra del canario Nino Díaz- y después de haber ofrecido dos funciones de la ópera «Iolanta» en el Gran Teatro barcelonés, de interpretar –con las entradas agotadas- un programa Chaikovsky en l’Auditori de Barcelona y otro en Girona.

Lo dicho, concierto diario y sin descanso. ¿De dónde nace la motivación en estos músicos para tocar cada día y no bajar la calidad? Gergiev responde a ABC con total seguridad: «Una gira como esta, en sí misma, ya es una motivación. Cambiar de repertorio en cada concierto es, a su vez, otro motivo para entusiasmarse. He venido regularmente a España los últimos 20 años, un país en el que tengo grandes amigos y en el que siempre pienso en mi próxima visita: esta es otra motivación, tocar para un público que nos conoce y en ciudades como Barcelona, en la que se respira arte y cultura. Para un artista venir a esta ciudad es motivación, como lo es interpretar una ópera como ‘Iolanta’».

En el Camp Nou

El maestro confesó que después del estreno de «Iolanta» el jueves salió pitando del Liceo «para poder ir, con Anna Netrebko, a ver jugar al FC Barcelona. No estaban ni Messi, ni Iniesta ni Xavi, pero sí estaba el espíritu del equipo, y ganó 5-0. Y en eso el Mariinski se parece al Barça: aun cuando no contamos con estrellas internacionales de la música, tenemos un alto nivel de excelencia; no terminamos cada concierto ganando 5-0, pero ahí está el reto».

Lejos de la crisis, San Petersburgo vivirá a comienzos de mayo la inauguración de una segunda sede del Mariinski, uno de los sueños más añorados de Gergiev. «No lo estamos haciendo porque lo necesitábamos, ya que el teatro histórico es muy hermoso y tiene mucha tradición, sino porque en el siglo XXI, si quieres motivar a una ciudad de 5 millones, se necesitan proyectos ambiciosos como este. Lo queremos llenar de escolares y universitarios, sin cerrarle las puertas a los turistas», aclaró.

Un sello discográfico propio –con producciones como el «Anillo» wagneriano y con un reparto encabezado por Jonas Kaufmann, René Pape y Nina Stemme o la integral de las Sinfonías de Shostakovich-, la temporada de ópera, ballet y conciertos, la programación del nuevo teatro y proyectos con orquestas jóvenes son algunos de los objetivos en los que Gergiev y sus colaboradores tienen puestos sus ojos.

Divulgar la música clásica

«Hasta hace unos cinco años no comprendí que mi trabajo debía orientarse a hacer más grande la música clásica, a divulgarla lo más posible», afirmó al tiempo en el que bajaba el listón de la crisis española. “Comparada con la que vivimos en Rusia en los años 90 esto no es nada. Saldréis adelante”. ¿Cómo? Según él, centrándose sobre todo en el público más joven: “Todo programador europeo debería mimar a los niños y a los jóvenes con contundentes programas educativos. Al principio cuesta, pero a la larga es la única solución, sobre todo si se llega a niños de entre 8 y 10 años. De lo contrario perderemos una generación».

Josep Maria Prat, director de Ibercàmera, la promotora que trae a Gergiev a España desde 1994, defendió la vitalidad de la industria cultural: «Solo con el Mariinski, en todos estos años, hemos ofrecido 100 conciertos con 180.000 entradas vendidas, 25.000 pernoctaciones hoteleras, 2,5 millones de folletos impresos, 45.000 comidas y 5.200 billetes de avión... La cultura crea trabajo y negocio y este es un claro ejemplo».