De la Concha analiza la huella literaria de grandes novelas iberoamericanas

MADRID Actualizado: Guardar
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«El gran novelista no escribe al dictado de la realidad». Ésas fueron las palabras de Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española, durante la presentación, ayer en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, de su libro de crítica «Cinco novelas en clave simbólica» (Alfaguara). «Lo que hace el novelista es ahondar en la conciencia individual, y ve cómo se va disolviendo y cómo se va haciendo otro, otro universal». En el acto estuvo acompañado por dos de los autores que aparecen en el texto, Muñoz Molina y Vargas Llosa.

Precisamente éste elogió la obra asegurando que se trata de una «geografía literaria», en la que García de la Concha examina cómo el tiempo novelístico es el elemento en torno al cual gira siempre la ficción, una estructura que no responde al tiempo sucesivo y vertical de la vida. «Cada vez son más escasos los ensayos críticos», lamentó Vargas Llosa. Para Muñoz Molina, en esta obra, De la Concha se sumerge en una «celebración de la novela como construcción estética y compleja pero siempre gratificadora, un esfuerzo intelectual de primera clase». «La crítica de literatura consiste en tomar el libro como pretexto para saber cómo logra resolver la dicotomía entre la realidad y la ficción», añadió.

El académico disecciona y establece así la historia de un quinteto de grandes obras de la literatura iberoamericana como «Cien años de soledad», de Gabriel García Márquez; «Madera de boj», de Camilo José Cela; «Volverás a Región», de Juan Benet; además de «Sefarad», de Muñoz Molina y, finalmente, «La casa verde», de Vargas Llosa. Todas ellas, en juicio de De La Concha, «novelas fragmentarias que van dejando huella».