Castillo de la localidad alcarreña de Torija
Castillo de la localidad alcarreña de Torija

Así es hoy el «Viaje a la Alcarria»

Con motivo del centenario del Nacimiento de Camilo José Cela, la Diputación de Guadalajara presenta una ruta por la comarca que inmortalizó en su libro el Nobel al pie de la letra

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Camilo José Cela fue un viajero incansable. Y las tierras españolas fueron sus preferidas para recorrerlas mochila al hombro y bolígrafo en mano. Fruto de ese espíritu de literato explorador son sus maravillosos libros de viaje, entre los que sobresale el inconmensurable «Viaje a la Alcarria». Esta descripción del premio Nobel de la vida rural de la España de los años cuarenta, a través de un recorrido de diez días por algunas localidades de la comarca, sigue cautivando y alimentando las ganas de conocer estas tierras después de setenta años. Por ello, los alcarreños le están inmensamente agradecidos a Cela y, ahora que se cumplen los cien años de su nacimiento (el 11 de mayo de 1916), la Diputación de Guadalajara ha presentado una ruta que replica la que realizó en su día el escritor en itinerario y también en filosofía.

Este nuevo viaje alrededor de la comarca guadalajareña se sustenta en un cuaderno turístico basado fielmente en la obra del Nobel. Este incluye los mapas de las diez etapas andando, coincidentes con las transitadas por Cela, o tres etapas en coche o moto. Proporciona datos de interés para comidas y pernoctaciones, así como los contactos de taxistas y autobuses que permiten realizar en automóvil los tramos que el escritor hizo en burro, carro o autobús. Las páginas en blanco permitirán a los viajeros escribir su propia historia. Cada cual puede hacer el camino a su medida; las etapas que Cela describe son siempre cómodas porque su prioridad fue disfrutar del entorno, pero el camino siempre depara aventura y cada cual la vive a su manera. Como bien decía el Nobel: «Parece que no, pero, en el campo, sentados al borde de un camino, se ve más claro que en la ciudad eso de que, en el mundo, Dios ordena las cosas con bastante sentido».

Iniciamos la ruta literaria, en la que paisaje y paisanaje se dan la mano, en Guadalajara, a cuya estación de ferrocarriles llegaba el escritor una mañana de junio de 1946. Para seguir sus pasos al pie de la letra hay que cruzar el puente sobre el río Henares, subir la cuesta del hospital y visitar el palacio del Infantado, por aquel entonces en ruinas, pero ahora plenamente recuperado.

Un museo dedicado al libro

Museo de «Viaje a la Alcarria» en el castillo de Torija
Museo de «Viaje a la Alcarria» en el castillo de Torija

Tras otras paradas, como el hotel España o el edificio de Correos, sale de la ciudad por el antiguo Depósito de las Aguas, en la salida hacia Zaragoza, y llega a la población de Tarazena, que, en la actualidad, ya es un barrio integrado en la ciudad. La siguiente localidad esTorija, presidida por su histórico castillo medieval. Hoy alberga precisamente el Museo del Viaje a la Alcarria, con una colección de recuerdos personales del escritor usados en su trayecto, como un facsímil de su cuaderno de notas. Prosigue el viaje, esta vez camino de Brihuega, donde Cela visita los jardines de la Real Fábrica de Paños.

Río Tajuña arriba, se llega a Masegoso de Tajuña y después a Cifuentes, con su iglesia del Salvador, del siglo XIII, su plaza mayor porticada y el castillo medieval. Continúa la ruta después hasta Trillo, con una breve pausa en el parador de Gárgoles. Merece la pena una visita a su cascada o a la Casa de los Molinos. A partir de aquí, se deja atrás el Tajo a través de dos cerros conocidos como «Tetas de Viana», entre las localidades de Trillo y de Viana de Mondéjar (a la que el Nobel no llega a entrar), para descansar en La Puerta y proseguir hasta Budia, del que Cela escribe: «Es un pueblo grande, con casas antiguas, con un pasado probablemente esplendoroso». Tras él viene Durón, desde donde se parte hacia las localidades de Pareja, Casasana y Córcoles, con el embalse de Entrepeñas de fondo. Posteriormente, el itinerario conduce hasta Sacedón, donde hay que visitar la iglesia parroquial y la ermita de la Cara de Dios, del siglo XVIII, en la cual se conserva un trozo de lienzo de pared con el rostro de Jesús pintado que, según la tradición, había aparecido milagrosamente.

Últimas paradas

Después, aparecen Tendilla y, más tarde, Pastrana. Sobresale el Palacio Ducal, renacentista, del siglo XVI, donde vivió encerrada los últimos años de su vida la Princesa de Éboli, pero también se visita, entre otros lugares, la plaza con la Fuente de los Cuatro Caños. La última parada del recorrido es la población de Zorita de los Canes, donde Cela reconoce la belleza de las ruinas de su castillo medieval. Enfrente de la población se ven los restos de la ciudad visigoda de Recópolis, que hoy cuenta con un interesante Parque Arqueológico.