ABC  Rafael de León
ABC Rafael de León

Veinticinco años sin un poeta llamado Rafael de León

ANTONIO ASTORGAMADRID. En el mediodía del 9 de diciembre de 1982, fulminado por un ataque al corazón, moría en su casa de Madrid Rafael de León. José Miguel Santiago Castelo, hoy subdirector de ABC y

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ANTONIO ASTORGA

MADRID. En el mediodía del 9 de diciembre de 1982, fulminado por un ataque al corazón, moría en su casa de Madrid Rafael de León. José Miguel Santiago Castelo, hoy subdirector de ABC y entonces barbilampiño periodista, rescataba en aquel atardecer madrileño frío y gris la noticia de la muerte del gran poeta. Andaluz universal, se despedía lejos de su Sevilla natal, mientras preparaba nuevas letras de canciones.

Rafael de León y Arias de Saavedra nació un jueves 6 de febrero del bisiesto 1908 en Sevilla, -estamos en vísperas de su centenario-, en la misma calle en donde casi 34 años antes vino al mundo Manuel Machado. En 1916 ingresó en el internado del colegio jesuita «San Luis Gonzaga», del Puerto de Santa María, donde coincidió con Rafael Alberti, y en el que años antes estudió Juan Ramón Jiménez.

En 1926 comenzó en la Universidad de Granada la carrera de Derecho, entablando amistad con Federico García Lorca, poeta ya arrollador y vitalista, y a quien Rafael de León fue fiel hasta el final de sus días. El aire poético lorquiano rezuma a través de su obra.

Colaboró con el letrista Antonio García Padilla («Kola»), con el autor teatral Antonio Quintero, hasta que en 1932 se traslada a Madrid bajo la influencia del gran músico sevillano Manuel Quiroga, que junto con Quintero llegarían a formar el prolífico trío «Quintero, León y Quiroga», que registró más de cinco mil canciones, y que entusiasmaba en todos los espectáculos musicales desde los años 40. Fue el trío de los éxitos de la Piquer, Miguel de Molina, Lola Flores, Juanita Reina, Manolo Caracol, Marifé de Triana, Estrellita Castro, Paquita Rico, Isabel Pantoja... El estallido de la Guerra Civil le sorprendió a Rafael de León en Barcelona, donde fue encarcelado, acusado de «monárquico». Y en la cárcel -donde pasó toda la guerra- declara tener buena amistad con León Felipe, Lorca y los Machado.

De la mano de mujeres

En el frío de la posguerra, y tras la irrupción de boleros, tangos, valses peruanos, sones cubanos, rancheras y corridos mexicanos, Rafael de León abandonó la abogacía y las letras oficiales, y alcanzó la gloria poética como letrista de canciones, y la popularidad de discos millonarios de la mano de mujeres -«María de la O», «La Lirio», «Lola Clavijo», «Almudena», «Triniá», «Candelaria la del Puerto», «Lola Puñales», «La Zarzamora»- o romances históricos -el de la Reina Mercedes, Eugenia de Montijo, «La Caramba», doña Sol de Saavedra-.

Verso a verso, copla a copla, Rafael de León hacía poesía al andar. El inolvidable Federico Carlos Sáinz de Robles lo situó en su antología como uno de los más significativos poetas de la Generación del 27. «Porque Rafael de León fue un poeta con gracia andaluza -sostiene Santiago Castelo-, que supo darle a la canción española la altura de su lírica, y los ecos literarios sinceros y suficientes para no caer en «ismos» ni vanguardias hueras».

Rafael de León murió en el más cruel olvido oficial -que no popular-, pero Antonio Burgos, Carlos Herrera y Santiago Castelo, director de la Real Academia de Extremadura, han mantenido vivo su espíritu y encendida la llama del cariño y agradecimiento a toda su importante y excepcional obra poética.

De ningún poeta español del siglo XX han sido tan recitadas sus poesías y tan cantadas las letras de sus canciones, pero incomprensiblemente seguía siendo el gran ausente al hacer recuento de la cultura popular española de posguerra. La obra poética de Rafael de León queda dividida en dos grandes apartados: poesías y letras para canciones. En muchos casos unas y otras tienen un inconfundible parentesco: se derivan, alimentan e inspiran las unas de las otras. Su primer libro de poesía, «Pena y alegría del amor» lo publicó en 1941. Dos años después aparece «Jardín de papel», y en Chile se edita «Amor de cuando en cuando», libro prácticamente inencontrable.

Hacia el final de su dilatada carrera de letrista, escribió para los cantantes Nino Bravo, Raphael y Rocío Dúrcal; y una de sus letras ganó el primer premio del Festival de la Canción de Benidorm, el año 1965 bajo el título de «La luna de Benidorm». Casi todas sus letras fueron musicadas por Manuel Quiroga, así como por Juan Solano, Augusto Algueró y Manuel Alejandro. El estilo de estrofa poética que esculpió Rafael de León fue el romance octosílabo, no olvidando la seguidilla, soleá, copla, romancillo, redondilla, y -raramente- la lira... Fue un magnífico sonetista. Aunque tiene algunas poesías con versos alejandrinos y rima blanca (sin rima), su obra es en general una rima de alta sonoridad: en muchos de sus romances introduce la rima consonante.

Una glorieta del sevillano Parque de María Luisa lleva su nombre. Antonio Burgos es autor de un espléndido estudio sobre su lírica, a la que rescató del puro folclorismo, y la colocó en el sitio que merece. Como también la han situado en lo más alto, en cuantas oportunidades han tenido -a través de charlas, recitales, pregones, artículos y conferencias-, Carlos Herrera y Santiago Castelo. Rafael de León tenía 74 años cuando murió. Se sabía popular por sus obras, aunque nadie le conociese por la calle. «¡Qué más daba! Fue un hombre bueno, noble en todos los sentidos de la palabra, y un gran poeta. Un magnífico poeta de sensibilidades hondas», concluye Santiago Castelo.