Truman Capote, el delicioso encanto de la extravagancia
El escritor durante su juventud / ABC

Truman Capote, el delicioso encanto de la extravagancia

EFE | LOS ÁNGELES
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Padre del denominado «nuevo periodismo» en EEUU, el extravagante Truman Capote continúa cautivando 25 años después de su muerte, que se cumplen mañana, gracias a su genial obra y a una vida tan excéntrica como destructiva.

Emocionalmente inestable desde su infancia, el prestigioso escritor terminó por ser víctima de su propia afición por novelar hechos y personajes reales, un estilo que le llevó al éxito profesional pero le hundió personalmente.

Capote murió a los 59 años en Los Ángeles el 25 de agosto de 1984 después de largos episodios de abusos de drogas y depresión, un estado en el que se sumió después de tocar el techo de su carrera y ser repudiado por la alta sociedad neoyorquina a la que tanto anheló pertenecer.

Hijo de unos padres que le ningunearon, nació el 30 de septiembre de 1924 en Nueva Orleans y se crió con sus primos en Alabama. su nombre original, Truman Streckfus Persons, mutaría a Truman García Capote en 1935 cuando su padrastro, Joseph García Capote, aceptó adoptarlo como hijo propio.

Dos años antes, Lillie Mae, madre que le abandonó con sus parientes cuando era pequeño y se fue a vivir a Nueva York, se hizo con la custodia única del prometedor escritor, que abandonó el sur del país para mudarse a la ciudad de los rascacielos.

Sueños de aristócrata

El cambio permitió a Capote dar el primer paso hacia su

ansiado sueño de aristocracia

Excéntrico, de particular forma de expresarse, abierta homosexualidad y gran don de gentes, Capote supo ganarse poco a poco el afecto de personalidades de la alta sociedad, quienes le abrieron la puerta de sus casas.

Tiranteces con unos colegas de profesión terminaron por forzar su salida de «The New Yorker» en 1944. Libre de ataduras halló acomodo con colaboraciones en publicaciones con un público más afín a sus textos y comenzó a labrarse una fama que ya no le abandonaría.

Su primer libro saldría cuatro años más tarde, «Other voices, other rooms» («Otras voces, otros ámbitos»), en el que sacó punta a su agudo sentido de la provocación con una historia en la que un joven se enamora de un travesti.

En 1949 vería la luz «Tree of night and other stories» («Un árbol de noche y otras historias»), un compendio de relatos cortos que escribió para varias revistas y en 1951 saldría su segunda novela «The grass harp» («El arpa de hierba»).

Capote hizo guiones para el cine en una década muy productiva que tendría como colofón el estreno de una de sus novelas más conocidas «Breakfast at Tiffany's» («Desayuno en Tyffany's» o «Desayuno con diamantes», 1958), popularizada posteriormente en la gran pantalla por la película homónima ganadora de dos Oscar protagonizada por Audrey Hepburn.

Padre del nuevo periodismo

Un año después tendrían lugar los

cruentos asesinatos de la familia Clutter en Holcomb

El escritor, acompañado por Harper Lee, su amiga de la infancia y ganadora de un Pulitzer por «To kill a mockingbird» («Matar a un ruiseñor», 1960), se tomó seis años para recopilar la información sobre los sucesos de Holcomb mediante entrevistas a los vecinos de la zona que le fueron dando las pistas que necesitaba para esclarecer lo ocurrido.

Un trabajo que llamó «In cold blood» («A sangre fría») y arrasó en las librerías en 1966 con una técnica literaria en la que un narrador omnisciente reconstruía los hechos del homicidio tal y como ocurrieron. Esta forma de relatar calificada como «novela de testimonio» supuso una novedad en aquel momento y le valió el título de padre del nuevo periodismo estadounidense.

«A sangre fría» supuso la cima de su carrera profesional y el reconocimiento de la aristocracia de Manhattanque congregó en la famosa fiesta Black and White Ball, que él mismo organizó en el hotel Plaza y fue el culmen de su vida social.

Sin embargo, el incisivo escritor terminaría por ganarse la animadversión de sus amigos ricos y famosos cuando optó por publicar textos ficticios basados en personajes reales de la alta sociedad neoyorquina.

El interés por Capote recobró nuevos bríos en 2005 con el estreno del filme biográfico «Capote», por el que Philip Seymour Hoffman obtuvo el Oscar por la mejor interpretación masculina protagonista.