José Saramgo, ayer, durante la presentación del libroBELÉN RODRIGO

Saramago completa una tetralogía involuntaria sobre la identidad

La editorial Caminho celebra el ochenta cumpleaños del premio Nobel portugués con la distribución de su última novela

BELÉN RODRIGO. CORRESPONSAL
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LISBOA. El premio Nobel de Literatura, José Saramago, presentó ayer en Lisboa su último libro, «El hombre duplicado», que completa una tetralogía «involuntaria» sobre la identidad del individuo. El escritor portugués cumplirá el próximo día 16 ochenta años y la editorial lusa Caminho lo conmemora sacando hoy a la venta en Portugal ochenta mil ejemplares, de los cuales veinte mil ya están vendidos. Coincide además con su lanzamiento en Brasil y la edición en castellano llegará a las librerías españolas en el mes de enero.

«El caos es un orden por descifrar». Este epígrafe del último trabajo de José Saramago resume, según el propio autor, gran parte de lo que el libro nos quiere transmitir. «El hombre duplicado» nos lleva a la pregunta que todo hombre se plantea una vez que indaga en su propia existencia: ¿quién es el otro? «Descubrimos que no somos nada sin el otro», apunta el escritor luso, quien considera que «no podemos soportar la presencia del otro, lo expulsamos de nuestro lado». Dentro del caos en el que vivimos, Saramago cree que sus libros «agravan ese desorden» pero «tal vez sea necesario desordenar un poco más lo que tenemos para finalmente llegar al orden».

«Todos los nombres», «Ensayo sobre la ceguera» y «La Caverna», forman una trilogía «totalmente involuntaria. Dos años después de publicar el tercero de ellos, «El hombre duplicado» se acerca más en contenido a los dos primeros. «La trilogía se ha convertido en una tetralogía y amenaza con ser una pentalogía. No sé cómo acabará», explica el premio Nobel, quien confesó que el título de este libro tardó mucho en aparecer en su pensamiento. «Yo no escojo temas, ellos me escogen a mí. Llegué a estar insoportable porque no me aparecía un título en la cabeza hasta que el 1 de noviembre del año pasado tres palabras llegaron a mi mente: «El hombre duplicado».»

El segundo de los epígrafes del libro nos revela otro de los pensamientos del autor: «Creo sinceramente haber interpretado muchos pensamientos que los cielos destinaban a otro hombre». Explica Saramago que siempre ha tenido la impresión, según las cosas se le han ido apareciendo en la vida, de interceptar ideas destinadas para otros. Retoma en su libro temas ya tratados en los anteriores porque «todas las cosas son muy antiguas, incluso cuando parecen modernas».

La mirada al mundo de este escritor portugués sigue siendo pesimista: «No me vengan con historias de que el mundo es bonito. La brutal realidad es que muere una persona de hambre cada cuatro segundos». Con este pensamiento siempre presente, José Saramago encuentra en su mujer, en su casa, en sus libros y en sus viajes «mucha más felicidad que la que mucha gente pude tener».