Salman Rushdie y Carlos Fuentes, más personales e íntimos que nunca. ABC

Salman Rushdie y Carlos Fuentes apuestan por la autobiografía en sus nuevos libros

En esta semana, librerías y lectores tienen motivos de gozo. El nuevo libro de Salman Rushdie, «Furia», está a la venta, y a partir de mañana podrá adquirirse el nuevo título de Carlos Fuentes, «En esto creo». Dos estilos diversos, con una clave similar: buena literatura a golpe de autobiografía.

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MADRID. Con el denominador común de lo autobiográfico llegan a los lectores dos obras de dos grandes autores. Uno, angloindio; otro, mexicano. Aunque sus páginas ya pueden leerse, ambos creadores visitarán España a finales de mes para presentarlas al público. Salman Rushdie, que edita en Areté, centra el argumento de «Furia» en las relaciones de pareja, la publicidad, la manipulación de los medios de comunicación y la fama. Todo ello en una novela que tiene bastantes dosis de autobiografía. Claro que nadie puede dudar que este hombre, condenado a muerte desde hace años por la fatwa dictada por el ayatolá Jomeini tras la publicación de «Los versos satánicos», tiene en sí mismo una notable fuente de vivencias dispuestas a colaborar con la imaginación.

La huída del protagonista

El caso es que el protagonista de la nueva novela de este autor es Malik Solanka, nacido como Rushdie en Bombay, filósofo educado en Cambridge e inventor de una popular muñeca que un buen día decide abandonar a su familia, que reside en Londres y marcharse a Nueva York. Esta decisión ha sido tomada también por Salman, que harto de escaparse de las miradas de posibles asesinos, ha elegido Manhattan. Si se tiene en cuenta que allí un criminal acabó fácilmente con la vida de John Lennon, no se antoja el lugar más indicado, pero en más de 10 años de huída, el escritor se sentía cansado del resentimiento de los británicos por los millones de libras empleados en su seguridad personal y por el acoso de los periodistas.

Hubo un tiempo en el que aparecía inesperadamente en un acontecimiento social, pero ahora, tras el divorcio de su primera esposa, y el comienzo de una relación con una modelo de 29 años, acude a actos sociales neoyorquinos sin más problemas que los que experimente en su interior. Explica la idea de haber rechazado vivir en Iowa con una respuesta sin paliativos: «Me habría suicidado». Sin embargo, Manhattan es «una ciudad repleta de gente con historias parecidas a la mia, un lugar al que continuamente está llegando gente que, a su manera, aporta cosas nuevas a la propia ciudad». «Todo el mundo», sigue con su análisis, «provine de otro lugar, ha sufrido una especie de metamorfosis en sus circunstancias familiares» y, por si fuera poco, el colofón: «No vivir donde comenzaste te cambia en todos los sentidos y eso me parece fascinante».

El cambio en su novela tendrá que juzgarlo el lector, pero en principio es una comedia muy negra con una inquietante investigación sobre la naturaleza humana y la sociedad de la opulencia, algo así como un retrato realista de la sociedad norteamericana hoy por hoy. El asesino en serie que ha creado le hace decir que «la furia nos empuja a lo más noble y a la profundidad más baja». La razón está en que «nos civilizamos para disfrazar el aterrador animal humano que llevamos dentro».

Más intimista en sentimientos y pensamientos es el Carlos Fuentes de «En esto creo». El escritor mexicano escribe sobre grandes personalidades como Jesús, Kafka, Velázquez o Shakespeare, deteniéndose, también, en asuntos como la traída y llevada globalización, la izquierda, las revoluciones, México, Iberoamérica, el Tiempo o el propio yo.

Confesiones íntimas

Entre el ensayo y la confesión, el autor de «Cambio de piel» habla de su mujer, Silvia, y de su hijo Carlos Fuentes Lemus, que falleció en 1999 a los 26 años. Para él, estas frases: «Qué injusta, qué maldita, qué cabrona es la muerte que no nos mata a nosotros, sino a los que amamos». «En esto creo» no es título original del escritor, ya que se trata de un encargo de una editorial francesa, que invita a diversos intelectuales a escribir bajo ese título. Quizá éste haya propiciado que Fuentes escriba lo que él mismo entiende como su libro más personal, «casi una autobiografía».

Y es que a las relaciones humanas hay que añadir amén de lo dicho sensaciones que van desde la soledad de la creación literaria hasta las cuestiones políticas y sociales. Con respecto a la lectura, por ejemplo, escribe que «el libro nos dice que nuestra vida es un repertorio de posibilidades que transforman el deseo en experiencia y la experiencia en destino». Con respecto a la globalización, afirma que «tan sólo una rebaja del uno por ciento de los gastos militares en el mundo sería suficiente para sentar frente a un pizarrón a todos los niños del mundo». Dos apetecibles visitas, éstas que se anuncian.