La ruta que inspiró a J.K. Rowling para escribir la saga de Harry Potter

Lugares de la ciudad portuguesa de Oporto que sedujeron a la escritora

F.CHACÓN
OPORTOActualizado:

A comienzos de la década de los 90, J. K. Rowling era una profesora de inglés que desembarcó en la ciudad portuguesa con vínculos más acusados con el Reino Unido. Ejercía en una academia de Oporto y conoció al periodista local Jorge Arantes, con quien llegó a casarse. La consecuencia no se hizo esperar: los seis meses iniciales se transformaron en una estancia más larga. Tres años pasó a orillas del río Duero, frente a las bodegas del emblemático vino, uno de los más exquisitos del mundo. Allí, con el omnipresente Puente Luís I como testigo, se dejó subyugar por la bruma que suele envolver la zona, primer eslabón para que fraguara en su mente el perfil de Harry Potter sin que ella misma sospechara el aluvión triunfal que le preparaba el destino.

Cualquier aficionado a la saga puede rastrear sus huellas y visitar algunos de los enclaves que sedujeron a Rowling en Oporto, una ciudad mágica.

Comenzamos la ruta en el Palacio de Cristal, construido en la década de los 60 del siglo XIX por el arquitecto británico Thomas Dillen Jones, quien tomó el célebre Crystal Palace londinense como su modelo. El aire romántico inunda los alrededores, donde resulta un verdadero placer perderse. Los jardines invitan a soñar y las vistas pueden dejar boquiabierto a los que se animan a ir.

De ahí descendemos en dirección a la Ribeira, donde convergen todos los caminos en la parte baja de Oporto. Y nos detenemos a escasos metros de la icónica Torre dos Clérigos y de la Universidad.

¡Zas! Aquí está la mítica librería Lello en el número 144 de la Rua das Carmelitas. Cuántas veces la hemos visto en las películas de Harry Potter, pero la experiencia de acceder a su interior dobla las expectativas. La escalinata cobra tintes legendarios y a nadie puede extrañar que la propia escritora cayera rendida a sus pies.

Un entorno de auténtica fantasía no lejos del fastuoso Café Majestic, en plena Rua da Santa Catarina, epicentro del área comercial. En sus mesas dejaba volar la imaginación J. K. cuando salía de Lello. De hecho, «la onda expansiva» de la popular librería se nota y las colas de visitantes se agolpan a las puertas. El tiempo parece detenerse si uno se sienta a tomar el exquisito café portugués, tal cual hizo la autora de platino en aquellos días que Oporto la hechizó.