Arturo Pérez-Reverte«Soy republicano de vocación, pero veo a nuestros políticos y me he hecho monárquico de razón»

Pérez-Reverte teme que cualquiera de los líderes actuales pudiera ser designado jefe de Estado en lugar de Felipe VI

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Hace poco, Pérez-Reverte lo dejó muy claro en una de sus columnas de XL Semanal: «Yo soy republicano, pero de la república romana, la buena», así que en la presentación de su libro «Una historia de España» (Alfaguara) tuvo que responder, tras las críticas que hizo sobre la visión de la historia de España que tienen la izquierda y la derecha política, cómo se definía. «Yo soy republicano, de la república romana, pero si ahora, como algunos proponen, demolemos la convivencia que tenemos, demolemos España, ¿quién lo reconstruye? ¿Casado, Rivera, Echenique, Iglesias, Torra, Monedero...?». Y los puntos suspensivos no hacen justicia a la sonrisa del autor, que iba imaginando la reconstrucción en manos de nuestros políticos actuales ni mucho menos a las risas que los periodistas fueron dejando sonar por lo bajinis.

Pero Pérez-Reverte habla rápido, con un tableteo de conceptos y nombres y adjetivos sabrosos: «Díganme, ¿quién lo reconstruye? ¿Lo ponemos en manos de estos? ¡No me toques las narices!», espetó con una sacudida de brazos.

Después miró hacia otro lado de la sala y continuó: «Y luego, ahí está Felipe VI, un tío guapo, elegante, muy bien educado, que además sabe escuchar... y al que tenemos controlado», dijo, en referencia a los límites que la Constitución del 78 pone a la figura del Monarca. «Necesitamos algo que sostenga el tinglado. Así que en respuesta a su pregunta, le diré: yo soy republicano de vocación pero monárquico de razón».

Las nubes oscuras no se disiparon de su mente: «¿O nos imaginamos de presidente, como jefe de Estado, a ZP, a Sánchez, a Iglesias, a Casado o a Abascal? ¡Nos tienen acorralados!».

Para el académico es temible escuchar «a los que dicen que tienen la solución en su maleta y no han leído un libro, no saben de lo que están hablando: ¿Cómo se atreven a hablar de la Revolución y el Estado? Si les falta el ABC, les falta el Catón». Porque para Pérez-Reverte son parte del mismo problema: «España padece un grave problema de educación desde hace muchos siglos, ni eso es nuevo, por eso sin esa educación la batalla está perdida», comentó.

Para arreglarlo se echa en falta «cultura y generosidad, no buscar la aniquilación del adversario por una vez, sino actuar con solidaridad. A ver si sabemos por una vez lo estupendo que es tener a alguien al lado, un socio de aventura, en quien te puedes apoyar», aseguró.

Pérez-Reverte no duda que «la historia es el cemento, es justamente eso, lo que puede unirnos. Igual que la lengua con América, la historia para los españoles. Destruir la memoria es destruir España. Sin memoria estoy perdido, estamos perdidos. No sabemos lo que nos une, cuando somos variadísimos, divertidísimos, cuando estamos juntos, como vimos en la película "8 apellidos vascos"», aseveró.

Por eso mantiene la mirada pesimista, porque «si seguimos así, acabaremos mal, vamos a acabar metiendo todo en la máquina de picar, la lengua, la historia, la Monarquía, las instituciones que nos dan el marco de convivencia, para conseguir picadillo, que es lo que sale por ahí». Y concluyó: «Todos los espacios de convivencia, conversación y negociación están siendo eliminados de manera sistemática». La culpa es de «nuestra estupidez, somos nosotros, empezando por ese padre no exige al colegio que se estudie le historia aunque parezca facha y que sin embargo disfraza a su hijo de pavo para celebrar Acción de Gracias, que eso lo he visto yo», y ahí el escritor enarcó las cejas hasta el límite. «Habrá problemas hasta con Cervantes, porque mató turcos y se le acusa de islamófobo, o con Calderón que mató holandeses con los tercios. Pero el pavo que no falte...», dijo con desesperación