Puértolas: «En mi caso, vida y literatura tienen mucho que ver»
Soledad Puértolas, ayer en Barcelona /EFE

Puértolas: «En mi caso, vida y literatura tienen mucho que ver»

La escritora regresa al relato mientras prepara un discurso de entrada en la RAE centrado en los secunadrios del Quijote

DAVID MORÁN | BARCELONA
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«Se han dado cuenta de que era la escritora que más se merecía ser académica», exclama orgulloso el editor de Anagrama, Jorge Herralde. Sólo le falta añadir un por fin, pero no. Quizá se le haya contagiado el porte discreto y sereno de Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947), a quien no le parece mala idea reivindicar la prudencia en una época de opiniones tajantes y afirmaciones categóricas.

«No soy una persona de titulares», asegura cuando se le pregunta sobre la condición femenina en la literatura o la necesidad de empaquetar a los escritores en todo tipo de generaciones. Ella prefiere escribir y trabajar y, apenas dos meses después de ser escogida para ocupar el sillón «g» de la Real Academia Española, si algo no le falta es trabajo.

«Compañeras de viaje», su nueva colección de relatos de poso autobiográfico, acaba de ver la luz y ella ya está dándole vueltas a una nueva novela -«una muy dramática e intensa», asegura- y preparando su discurso de ingreso en la RAE. Un discurso que, adelanta, abordará los personajes secundarios del Quijote y le permitirá rizar el rizo conectando su última obra literaria con su primera aparición como académica.

Secundarios de lujo

«En la vida a veces todo casa», relativiza la autora de «Queda la noche», a quien ese interés por los acompañantes y personajes secundarios le he llevado a revivir vivencias de juventud en una quincena de relatos que saltan de Londres a Seúl y de Nantes a París de la mano no de quien viaja, sino de quien acompaña. Una condición que, para la autora, deriva en ocasiones en un mezcla de soledad, extrañeza y perplejidad.

«Hay momentos de la vida en los que no tienes ni idea de quién eres, y esa extrañeza, que es algo que está muy presente en los relatos», reconoce. No acaban ahí la conexiones ya que, según la autora, el origen de «Compañeras de viaje» hay que buscarlo en «Cielo nocturno», su última novela. «Cuando la estaba escribiendo, me di cuenta de que había muchos episodios de juventud que estaban pidiendo ser explicados», explica.

Y esos episodios, convenientemente maquillados y sometidos al torno de la ficción, han dado pie a libro que derriba muros y transforma el alimento vital en alimento literario. «En mi caso, vida y literatura tienen muchísimo que ver. No sabría decir dónde empieza la una y acaba la otra», apunta. Máxime si de lo que hablamos es de una obra en la que la hibridación es casi total. «Creo que es el libro en el que más confusión hay entre mi vida y la vida de mis personajes», reconoce.

Sus recuerdos, sin embargo, no lo son todo. De hecho, Puértolas reconoce que no se fía demasiado de su memoria y prefiere que sea la imaginación la que moldee el pasado a su antojo. «No hay que ser fiel a la memoria, pero sí que es necesario comunicar una verdad», asegura.